El presidente Donald Trump optó por conmemorar el aniversario de los atentados en el Pentágono, mientras el alcalde Zohran Mamdani acudió al acto central de Nueva York pese al rechazo de parte de las familias de las víctimas, según los medios que cubrieron ambos homenajes.
El 11 de septiembre de 2026, Nueva York conmemoró el 25º aniversario de los atentados contra las Torres Gemelas en un acto celebrado en el Memorial situado sobre el terreno que ocupaba el World Trade Center, según recogen Primicias, La Silla Rota y OK Diario. A la ceremonia asistieron los cuatro expresidentes de Estados Unidos con vida —Bill Clinton, George W. Bush, Barack Obama y Joe Biden— junto al actual alcalde de la ciudad, Zohran Mamdani, de acuerdo con las tres fuentes citadas. El País, en su cobertura previa al acto, había adelantado que los cuatro expresidentes estarían presentes en la ceremonia central pero no intervendrían con discursos; ninguna de las fuentes que cubrieron ya la ceremonia celebrada confirma si esa previsión se cumplió. El propio El País enmarcó la jornada como una conmemoración con decenas de actos en la ciudad, de los que este artículo recoge la ceremonia central del Memorial y el acto paralelo celebrado en el Pentágono.
La ausencia más notable fue la del presidente Donald Trump, nacido en Nueva York, que decidió no acudir al homenaje neoyorquino y participó en su lugar en el acto celebrado en el Pentágono, en Virginia, según Primicias, La Silla Rota y OK Diario. Las tres fuentes describen esta decisión como inusual para un mandatario en ejercicio; OK Diario añade que es la primera vez en lo que va de siglo que el ocupante de la Casa Blanca no acude al homenaje de Nueva York, aunque entre las notas relacionadas de la propia La Silla Rota figura una pieza titulada «A 24 años del 11-S, Trump evita la Zona Cero y conmemora en el Pentágono», que apunta a un precedente similar en el aniversario de 2025 sin que ninguna de las fuentes consultadas explique esa discrepancia.
Según La Silla Rota, la organización encargada del acto de Nueva York se negó a permitir el tipo de discurso que pretendía dar Trump, por lo que el mandatario prefirió no presentarse. OK Diario ofrece una explicación coincidente: Trump optó por el Pentágono porque allí sí podía pronunciar un discurso, algo que en el acto del World Trade Center no está permitido, ya que —según esta misma fuente— la jornada se reserva a familiares de las víctimas y supervivientes, sin intervenciones políticas.
En el Pentágono, Trump defendió la guerra iniciada por su Administración en Irán y prometió que la República Islámica de Irán nunca obtendrá un arma nuclear, según Primicias. «Saludamos a los miembros de las Fuerzas Armadas que trabajan ahora mismo para garantizar que el principal patrocinador del terrorismo en el mundo, la República Islámica de Irán, nunca, jamás, tenga un arma nuclear», dijo el presidente, de acuerdo con esta fuente. Trump afirmó también que Estados Unidos no puede olvidar «aquel momento de inmensa y horrible maldad» de hace 25 años y añadió, según la misma fuente: «No tenemos otra opción. La única opción es la victoria. Luchamos con fuerza. Luchamos para ganar».
La presencia de Mamdani, primer alcalde musulmán en la historia de Nueva York, generó controversia entre parte de las familias de las víctimas, según OK Diario: esta fuente indica que más de 100.000 personas, entre ellas algunos familiares, firmaron una petición para que el alcalde no asistiera, debido a su postura sobre Israel. Pese a ese rechazo, Mamdani acudió finalmente al acto y conversó con el exalcalde Rudy Giuliani, que estaba al frente de la ciudad el día de los atentados, de acuerdo con la misma fuente.
Al Memorial también acudieron los exalcaldes Bill de Blasio y Giuliani, la exsecretaria de Estado Hillary Clinton y la exprimera dama Michelle Obama, según La Silla Rota. Esta fuente añade que, aunque Trump no estuvo presente, sí asistieron varios cargos de su Administración: el vicepresidente JD Vance, el embajador ante la ONU, Mike Waltz, la gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, y la fiscal general del estado, Letitia James. OK Diario confirma igualmente la presencia de Vance «en representación de la Casa Blanca».
Sobre el número de víctimas mortales de los atentados existen cifras distintas según la fuente: El País sitúa en 2.977 a las víctimas mortales que protagonizaron el acto central, mientras que OK Diario cifra en 2.997 a los fallecidos cuyos nombres se leyeron durante la ceremonia. Ninguna de las dos fuentes explica el origen de la diferencia entre ambas cifras.
El acto arrancó oficialmente a las 8:46 de la mañana, hora exacta en la que el primer avión secuestrado impactó contra la torre norte del World Trade Center en 2001, tras la interpretación del himno estadounidense por un coro, según coinciden Primicias y La Silla Rota. Durante la ceremonia se leyeron los nombres de todos los fallecidos y se guardaron varios minutos de silencio reservados a familiares y cargos institucionales, de acuerdo con ambas fuentes. OK Diario precisa que fueron siete los minutos de silencio, dedicados a los tres impactos de aviones, al momento del colapso de cada una de las Torres Gemelas, a la caída del vuelo 93 en Shanksville y a las víctimas de enfermedades crónicas derivadas de los atentados.
La Silla Rota, en su cobertura de la mañana del acto, informó de que estaba previsto que el monumento conocido como Oculus proyectara, como en años anteriores, dos columnas de luz natural sobre el suelo hacia las 10:30 de la mañana, y que por la noche se encenderían dos haces de luz artificial visibles desde varios puntos de la ciudad; ninguna de las fuentes consultadas confirma si esto llegó a producirse. Esta misma fuente señala que el homenaje también recuerda a las víctimas del atentado de 1993 contra el World Trade Center y a quienes murieron después por enfermedades vinculadas a la contaminación generada tras el derrumbe de las torres.
Sobre el impacto en los cuerpos de emergencia, OK Diario recoge que 343 bomberos del cuerpo de Nueva York murieron aquel 11 de septiembre tratando de rescatar a otras personas, y que desde entonces han fallecido alrededor de 40 más por enfermedades provocadas por la inhalación de gases tóxicos en la zona cero.
La Vanguardia ofrece, por su parte, una estimación más amplia sobre el conjunto de fallecidos: calcula en más de 2.700 los muertos por el derrumbe de las Torres Gemelas y sostiene que, desde entonces, se calcula que cerca de 10.000 personas más han fallecido por la toxicidad que impregnó el aire tras la destrucción, una cifra que este medio presenta como estimación y no como recuento oficial.
El tercer avión secuestrado aquel día se estrelló contra el ala oeste del Pentágono a las 9:37, causando allí la muerte de 184 personas, según Primicias y La Silla Rota. Un cuarto avión, que según las investigaciones citadas por Primicias tenía como objetivo el Capitolio, se estrelló a las 10:03 en un campo cercano a Shanksville, Pensilvania, después de que los pasajeros se enfrentaran a los secuestradores, de acuerdo con ambas fuentes; La Silla Rota matiza que el objetivo del avión era «presuntamente» la Casa Blanca o el Capitolio.
Los atentados del 11 de septiembre de 2001 fueron perpetrados por la organización terrorista Al Qaeda, que secuestró cuatro aviones comerciales que volaban hacia Los Ángeles y San Francisco mediante 19 terroristas, según recoge Primicias. El corresponsal de La Vanguardia, Francesc Peirón, valora que los 17 minutos que separaron el impacto contra la torre norte y el impacto contra la torre sur del World Trade Center «marcaron un cambio en la historia de Estados Unidos y del mundo» y supusieron una fractura en la seguridad y el orgullo de Nueva York, una interpretación del propio medio.
Handschuh, que tenía 42 años y compaginaba su trabajo en el Daily News con clases en la Universidad de Nueva York, relata a La Vanguardia que aquella mañana no le correspondía turno hasta las cinco de la tarde, pero que al ver desde su coche, en West Street, el impacto del primer avión, decidió seguir a un camión de bomberos hasta la zona. Según su testimonio, llegó a tiempo de fotografiar el instante en que el segundo avión se estrelló contra la torre sur y fue testigo, en sus palabras, de «algunas de las cosas más horribles que uno pueda imaginar», con personas saltando al vacío y trabajadores huyendo bajo un cielo despejado. El fotoperiodista añade que estaba frente a la torre sur cuando esta se derrumbó, que el impacto lo lanzó por los aires y quedó sepultado bajo los escombros, y que debe su vida a un grupo de bomberos que lo oyó gritar y lo rescató; sufrió graves lesiones en una pierna, tardó cien días en volver con muletas a la zona cero y un año en caminar con normalidad, según el mismo relato recogido por La Vanguardia. El propio Handschuh sostiene, según esta fuente, que las probabilidades de que dos aviones impactaran accidentalmente contra dos edificios el mismo día, con 15 minutos de diferencia, eran de «200 millones de billones contra uno», por lo que concluye que el objetivo «no era algo trivial», y afirma que su propósito como fotoperiodista era «documentar la historia, documentar lo que ocurrió allí y contar la verdad» con sus fotografías. Handschuh explica también a La Vanguardia que, tras los atentados, dejó de fotografiar tragedias y se especializó en gastronomía y restaurantes para cuidar su salud emocional.
Sobre William Rodríguez, de origen puertorriqueño, La Vanguardia recoge que se definía como «simplemente un barrendero» y que era la única persona encargada de limpiar a diario 110 pisos de escalera en la torre norte, donde disponía de una de las cinco llaves maestras del edificio. Según su relato a este medio, tras llegar sobre las 8:30 horas y dirigirse al sótano, optó por recorrer varias plantas abriendo puertas y diciendo a la gente que bajara, en lugar de huir de inmediato; su intención era llegar hasta el restaurante situado en los pisos 106 y 107, donde trabajaban amigos suyos, aunque no logró alcanzarlo. Rodríguez cuenta que salió del edificio a tiempo y se refugió bajo un camión de bomberos durante el derrumbe, del que emergió sin heridas más de una hora después, y que muchos de sus amigos murieron ese día; según el mismo testimonio, la experiencia le provocó un bloqueo emocional del que solo fue consciente con ayuda de psicólogos y psiquiatras, y le llevó a convertirse, en sus palabras, en «una persona más espiritual» dedicada a ayudar a otros con su experiencia.
La empresaria Kathryn Wylde, que participó en la reconstrucción del bajo Manhattan tras los atentados, afirmó en un acto celebrado en la Universidad de Columbia que «nadie pensó que ese ataque era el fin» sino «el principio», según recoge La Vanguardia.
Fuentes: El PaísLa Vanguardialavanguardia.comprimicias.eclasillarota.comokdiario.com
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