Una enorme masa de roca y hielo inició el desastre. El calentamiento pudo favorecer la inestabilidad, pero todavía no está demostrado que fuera la causa principal.
La explicación mejor respaldada es una avalancha de roca y hielo. Falló una parte de la ladera asociada al glaciar, cayó al valle y se convirtió en una corriente de agua, barro, hielo, rocas y sedimentos que fue creciendo río abajo.
La señal equivalente a un terremoto de magnitud 5,2 parece haber sido producida por el impacto, no ser la causa inicial. Y, según la evaluación actual de ICIMOD, el episodio no comenzó por el vaciamiento de un lago glaciar: no fue un GLOF clásico.
El cambio climático es un factor plausible de fondo. El retroceso de los glaciares, el deshielo del permafrost y el agua de fusión pueden reducir la estabilidad de algunas laderas. Pero todavía no existe un estudio que mida cuánto influyó el calentamiento en esta rotura concreta frente a la geología, la pendiente, el agua, las tensiones internas o una posible actividad sísmica menor.
La mañana del 26 de agosto de 2026 falló una gran sección del Langtang Lirung, cerca de la frontera entre Nepal y China. Las imágenes de satélite y la evaluación preliminar de la autoridad nepalí de gestión de desastres sitúan el origen en una ladera próxima al sistema del río Lhende, aguas arriba de Rasuwagadhi. No cayó solo hielo: se movilizaron roca, material glaciar y sedimentos.
La masa descendió con tanta energía que, al golpear el fondo del valle, produjo una señal sísmica equivalente aproximadamente a magnitud 5,2. Eso explica parte de la confusión inicial: los sismómetros registraron un evento enorme, pero ese registro no demuestra que un terremoto provocara el desprendimiento. La evaluación oficial preliminar y la Agencia Espacial Europea indican que el propio colapso generó la señal.
Después comenzó una catástrofe en cascada. La avalancha incorporó agua y sedimentos, bloqueó temporalmente algunos tramos del cauce y se convirtió en un flujo de detritos extremadamente móvil. El torrente recorrió casi 100 kilómetros por los valles del Lhende Khola y del Trishuli, destruyendo poblaciones, carreteras, puentes, el paso fronterizo y centrales hidroeléctricas.
A mediodía del 3 de septiembre, el recuento difundido por The Kathmandu Post a partir de los datos de la autoridad nepalí elevaba a 1.252 los cuerpos recuperados y a 4.216 las personas todavía sin localizar. Solo 95 cuerpos habían sido identificados. Son cifras provisionales: una persona sin localizar no está necesariamente fallecida y los registros pueden cambiar al depurarse duplicados y restablecerse comunicaciones.
GLOF son las siglas en inglés de Glacial Lake Outburst Flood: una inundación causada por el vaciamiento brusco de un lago glaciar. Imagina una gran bolsa de agua retenida por hielo, roca suelta o una morrena. Si esa barrera falla, o una avalancha cae dentro del lago y desplaza el agua, el volumen puede salir de golpe y arrasar el valle.
No toda riada relacionada con un glaciar es un GLOF. La evidencia disponible apunta a que la catástrofe de Nepal comenzó con el colapso de una ladera y una avalancha de roca y hielo, no con la rotura inicial de un lago glaciar. ICIMOD, el principal centro científico intergubernamental dedicado al Hindu Kush-Himalaya, lo distingue expresamente.
La precisión importa porque cada peligro exige una vigilancia distinta. Controlar los lagos que crecen no permite anticipar por sí solo el fallo de cualquiera de las miles de laderas glaciares de una cordillera. Eso no convierte los GLOF en un riesgo menor: un estudio de 2023 estimó que unos 15 millones de personas viven expuestas a sus posibles efectos en el mundo.
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El desprendimiento fue solo el primer eslabón. La caída desde gran altura fragmentó la roca y el hielo, generó calor por fricción y desplazó el material acumulado en el valle. La mezcla entró en el sistema fluvial y ganó movilidad.
A medida que avanzaba incorporó agua, barro, bloques y sedimentos del propio cauce. Por eso un fenómeno que empieza en una ladera puede crecer y recorrer decenas de kilómetros: no viaja únicamente el volumen que se desprendió al principio.
Los valles estrechos canalizaron la corriente y concentraron su energía. Los bloqueos temporales pudieron retener agua y material y liberarlos después. El resultado no fue una simple crecida de agua limpia, sino una masa densa capaz de destruir puentes y edificios y de cambiar el cauce.
Primer mecanismo: la pérdida de apoyo glaciar. Un glaciar puede actuar como contrafuerte de una pared. Cuando se adelgaza o retrocede deja expuestas laderas ya fracturadas y cambia su equilibrio. En inglés se denomina debuttressing: retirada del apoyo que proporcionaba el hielo.
Segundo: el permafrost. No es nieve, sino suelo, sedimento o roca que permanece a 0 °C o menos durante al menos dos años consecutivos. En alta montaña puede haber hielo dentro de las grietas. Al calentarse cambian la cohesión, la circulación del agua y las presiones internas. Decir que funciona como cemento ayuda a imaginarlo, pero es una metáfora simplificada.
Tercero: el agua líquida. El agua de fusión o la lluvia puede penetrar en grietas, aumentar la presión y reducir la fricción en determinados planos. Un episodio cálido puede actuar como desencadenante sobre una estructura que llevaba años o siglos acumulando tensiones.
Los tres mecanismos son físicamente plausibles y coherentes con un mundo más cálido. Ninguno demuestra por sí solo que el calentamiento fuera la causa principal del Langtang Lirung. Para afirmarlo habría que reconstruir la temperatura de la roca y del hielo, el estado del permafrost, el agua presente, la geometría de las fracturas, la historia del glaciar y todas las señales sísmicas. Ese análisis específico todavía no se ha publicado.
La incertidumbre sobre este desprendimiento no borra la tendencia regional. Un informe de ICIMOD publicado en 2026 calcula que la superficie glaciar del Hindu Kush-Himalaya se redujo un 12 % entre 1990 y 2020. Otro balance de cincuenta años señala que la pérdida de masa se aceleró claramente desde 2000 y que el 89 % de los años observados terminó con balance negativo.
Un inventario científico de 609 GLOF ocurridos entre 1900 y 2020 encontró que la frecuencia anual registrada en lagos represados por morrenas pasó de 5,2 eventos en 1981-1990 a 15,2 en 2011-2020. Pero ese resultado describe GLOF, no todas las avalanchas, y no convierte el desastre de Nepal en uno de ellos.
En el glaciar Annapurna II, también en Nepal, un estudio con imágenes de 1988 a 2021 observó que las avalanchas de hielo y nieve aumentaron de 10 en 1988 a 27 en 2020. Al mismo tiempo, la superficie media de sus depósitos disminuyó aproximadamente un 70 %. Es un buen ejemplo de por qué no se puede repetir como regla universal que hay más avalanchas y todas son cada vez mayores.
Un fenómeno natural se convierte en desastre por la combinación de tres elementos. Peligro es la intensidad de lo que ocurre. Exposición es todo lo que está situado en su trayectoria. Vulnerabilidad es la capacidad de esas personas e infraestructuras para resistir, escapar y recuperarse.
En Nepal, el torrente encontró valles estrechos ocupados por poblaciones, viajeros, carreteras, puentes, un paso fronterizo y numerosos proyectos hidroeléctricos. Los cauces concentraron la corriente; las vías de salida quedaron destruidas; algunos trabajadores estaban en túneles y las comunicaciones se interrumpieron.
Por eso decir que la corriente se volvió más grave cuando encontró infraestructura no significa que una carretera causara el colapso. Significa que la misma avalancha habría provocado muchas menos víctimas en un valle vacío. La geología explica el fenómeno; la exposición y la vulnerabilidad explican gran parte de la catástrofe humana.
Esta investigación parte de una entrevista de El Confidencial a Fernando Valladares, ecólogo y profesor de investigación del CSIC. El artículo formula bien la pregunta importante: qué nos está anunciando la transformación de las montañas y por qué obliga a revisar los lugares y temporadas que considerábamos seguros.
Valladares acierta en el mensaje amplio: el calentamiento está transformando la criosfera —el conjunto de hielo, nieve y suelo congelado— y puede alterar la estabilidad de las laderas. También acierta al señalar que turismo, carreteras y centrales aumentan la exposición.
Donde falta prudencia es al presentar el cambio climático como principal factor de este episodio antes de disponer de una atribución específica, o al sugerir que todos los fenómenos de montaña crecen casi exponencialmente. Para reconstruir el mecanismo concreto damos más peso a las imágenes de satélite, al informe oficial y a especialistas en glaciología, geomorfología, permafrost y sismología. La conclusión responsable hoy es: la contribución del calentamiento es plausible, pero no está cuantificada ni demostrada como causa principal.
PERMAFROST — Terreno o roca que permanece congelado al menos dos años consecutivos.
CRIÓSFERA — Todas las partes congeladas del planeta: glaciares, nieve, hielo y permafrost.
FLUJO DE DETRITOS — Mezcla densa de agua, barro, rocas y otros materiales que desciende con gran fuerza.
ATRIBUCIÓN CLIMÁTICA — Análisis que estima cuánto cambió el calentamiento humano la probabilidad o la intensidad de un fenómeno concreto.
HIPÓTESIS PLAUSIBLE — Explicación compatible con los datos disponibles, pero que todavía no está probada.
CONFIRMADO — El 26 de agosto colapsó una gran masa de roca y hielo asociada al Langtang Lirung. El impacto produjo la principal señal sísmica registrada y el flujo recorrió casi 100 kilómetros.
MUY PROBABLE — El colapso, el agua y los sedimentos generaron una cadena de avalancha, bloqueos temporales y flujo de detritos.
CONFIRMADO EN LA REGIÓN — Los glaciares del Hindu Kush-Himalaya están retrocediendo y su pérdida de masa se ha acelerado.
PLAUSIBLE EN ESTE CASO — El retroceso glaciar, el permafrost degradado o el agua de deshielo pudieron reducir la estabilidad.
NO DEMOSTRADO — Que el cambio climático fuera la causa principal de este desprendimiento o que un terremoto de magnitud 5,2 lo desencadenara.
INCORRECTO CON LA EVIDENCIA ACTUAL — Describir el episodio como un GLOF clásico.
DEMASIADO GENERAL — Afirmar que todas las avalanchas aumentan casi exponencialmente en todas las montañas.
Fuentes: NDRRMA (Gobierno de Nepal) — informe oficial del 1 de septiembreICIMOD — seguimiento científico de la inundación Kyirong-RasuwaAgencia Espacial Europea — imágenes Sentinel-2 del colapsoThe Kathmandu Post — balance del 3 de septiembreICIMOD — cambios de los glaciares del Hindu Kush-Himalaya, 1990-2020ICIMOD — Glacier Outlook 2026Nature Communications — 15 millones de personas expuestas a GLOFNature Communications — frecuencia de GLOF y calentamientoLandslides — avalanchas de roca y hielo en la Alta AsiaAdvances in Climate Change Research — avalanchas en Annapurna IIIPCC — capítulo sobre zonas de alta montañaNSIDC — cómo se mueven los glaciaresEl Confidencial — entrevista a Fernando Valladares
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