El BCE elevó la facilidad de depósito al 2,50% y los otros dos tipos oficiales al 2,65% y 2,90%. Para el lector importa separar transmisión de decisión: si una hipoteca de 178.365 € a 25 años subiera íntegramente del 3,00% al 3,25%, la cuota aumentaría unos 23 € al mes; si un depósito de 10.000 € trasladara toda la subida de 0,25 puntos, serían 25 € brutos más al año. Ninguno de esos traslados es automático.
El Banco Central Europeo (BCE) elevó los tipos de interés hasta el 2,5% el jueves previo a esta información —el 10 de septiembre de 2026, según el cálculo derivado de la fecha de publicación de Cinco Días (El País), que sitúa la decisión 'este jueves' sin precisar más—. La decisión coincide con un escaparate bancario español en el que los depósitos y las cuentas remuneradas ya ofrecían, antes de la subida, hasta el 3,4% TAE a un año en depósitos y más del 5% en algunas cuentas remuneradas, de acuerdo con el recuento de Cinco Días.
El periódico sitúa esta subida en un contexto macroeconómico marcado por la incertidumbre: las dudas sobre la capacidad de Estados Unidos e Irán para firmar la paz en Oriente Próximo y el encarecimiento de los precios de la energía derivado de la guerra alimentan, según Cinco Días, unas previsiones de mercado que apuntan a que los tipos de interés se mantendrán altos durante más tiempo. En ese escenario, el propio periódico plantea como pregunta abierta —no como hecho confirmado— cuántos bancos seguirán la senda de subir la remuneración del ahorro y si podría desatarse una guerra por captar el dinero de los clientes.
El comparador El Economista, con datos actualizados al 1 de septiembre de 2026, documenta que el mercado de depósitos a plazo fijo llega a septiembre con un comportamiento alcista que se prolonga desde hace varios meses, previo por tanto a la subida de tipos del BCE relatada por Cinco Días. Según esa misma fuente, el trasfondo no ha cambiado: el conflicto en Oriente Próximo mantiene el petróleo volátil y la inflación sigue en el radar de los ahorradores, lo que lleva a los bancos a competir por captar nuevos clientes. Es decir, buena parte de la tendencia alcista que describe esta pieza ya estaba en marcha antes de la decisión del 10 de septiembre de 2026, no es una reacción a ella.
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Para dimensionar la subida, Cinco Días recuerda que el último dato oficial del BCE sobre la rentabilidad media de los depósitos a plazo en España era del 2,01% en julio, el más reciente disponible. Las mejores ofertas actuales del mercado se sitúan, por tanto, muy por encima de esa media, aunque se trata de una comparación entre un máximo puntual del mercado y una media histórica, no de cifras estrictamente equivalentes.
Entre los ejemplos citados por el periódico a doce meses, Ferratum ofrece un 3,4% TAE, Deutsche Bank llega al 3,25% si se cumplen requisitos de vinculación, y Mediolanum ofrece un 3% siempre que se aporte el triple de dinero a un fondo gestionado por la entidad. Por debajo del 3% se concentra el grueso de la oferta: Renault Bank paga un 2,88%, el banco BFF un 2,78%, y Scalable Capital, Cetelem y SelfBank ofrecen un 2,75%, según el mismo recuento.
Estas cifras citadas por Cinco Días no son, sin embargo, las más altas del mercado a doce meses. El comparador El Economista, con datos del 1 de septiembre de 2026, documenta que HoistSpar ofrece un 3,51% TAE a un año —la 'subida más destacada del mes', según su propio análisis— y que Mano Bank llega al 3,46% TAE al mismo plazo, ambas por encima del 3,4% de Ferratum. El comparador Raisin, con datos del 9 de septiembre de 2026, confirma la cifra de Mano Bank a doce meses. Estos datos corresponden a fechas anteriores a la subida de tipos del BCE del 10 de septiembre de 2026 relatada por Cinco Días, por lo que no pueden interpretarse como una reacción a esa decisión concreta.
El Economista aporta un dato que puede explicar la diferencia entre ambos recuentos en el caso de Ferratum: esa fuente sitúa a la entidad en el 3,20% TAE a doce meses, mientras que reserva el 3,40% TAE para el plazo de 36 meses (y un 3,30% TAE a 24 meses); es esta cifra a 36 meses, y no la de doce, la que coincide exactamente con el 3,4% que Cinco Días atribuye al plazo de un año. Cabe interpretar que se trate de una confusión de plazo, pero es una hipótesis compatible con la evidencia disponible, no una causa verificada: la documentación consultada no permite determinar cuál es la rentabilidad vigente de Ferratum a doce meses ni el origen real de la discrepancia.
Buena parte de estas rentabilidades más altas corresponde a entidades extranjeras que operan en España bajo el fondo de garantía de depósitos de su país de origen, no bajo el Fondo de Garantía de Depósitos español. Según los comparadores Kelisto y El Economista, Ferratum y Bank DiMare están adheridos al fondo de garantía de Malta, BFF Bank al de Italia, Mano Bank al de Lituania, y HoistSpar y Klarna al de Suecia; Bunq, por su parte, depende del sistema neerlandés, y Trade Republic está adherida, según la ficha de Kelisto, al Fondo de Garantía de Depósitos de Alemania e Irlanda, con una cobertura de 100.000 euros por depositante —el mismo importe que el fondo español, aunque bajo un sistema de garantía extranjero—. Raisin describe a Avarda como una entidad sueca, sin precisar a qué fondo de garantía está adherida.
La cobertura, además, no es idéntica en todos los casos. Los fondos de Malta, Italia, Lituania y Países Bajos protegen hasta 100.000 euros por depositante y banco, el mismo importe que el fondo español, según las fichas recogidas por Kelisto y El Economista. El fondo sueco, en cambio, fija su límite en coronas: 1.150.000 SEK por cliente y banco en el caso de HoistSpar y 1.050.000 SEK en el de Klarna, de acuerdo con El Economista. Al estar denominada en una divisa distinta, la protección efectiva expresada en euros depende del tipo de cambio vigente y puede variar, a diferencia de lo que ocurre con las coberturas fijadas directamente en euros.
El importe que se puede depositar también condiciona el acceso al techo del mercado. El 3,51% TAE a doce meses de HoistSpar, la rentabilidad más alta citada anteriormente a ese plazo, solo remunera saldos de hasta 90.000 euros, por debajo incluso del límite de garantía de 100.000 euros, según El Economista. Esa misma fuente destaca, en sentido inverso, el depósito de WiZink a 18 meses, con una rentabilidad del 2,85% TAE que admite importes de hasta 250.000 euros, muy por encima del límite habitual de otras entidades.
El plazo también influye: a seis meses, Ferratum ofrece un 3,1%, Cetelem un 2,75% y Openbank un 2,5% —esta última oferta coincide en tipo y plazo con el 'Depósito Open a 6 meses (con nómina)' que recoge la ficha de Kelisto, lo que sugiere, sin que pueda confirmarse con certeza, que exigiría domiciliar la nómina para acceder a esa rentabilidad—. A tres meses, con la excepción puntual del 3,5% de Banco Big, la oferta se concentra por debajo del 2,5%, con BFF, Cetelem y EBN en el 2,2%, según los datos recogidos por Cinco Días. La tendencia general, señala el periódico, es que alargar el plazo mejora el interés ofrecido, porque los bancos fijan precios en función de sus necesidades de captar ahorro y de cómo prevén que evolucionará la curva de tipos.
El propio titular de la pieza de Cinco Días anuncia rentabilidades 'de hasta el 3,5% a un año', pero su cuerpo no documenta ninguna oferta a ese plazo por encima del 3,4% de Ferratum: el 3,5% que cita el periódico corresponde, según su propio texto, al depósito de Banco Big a tres meses, no a doce. Esta pieza se atiene a los datos que ofrece el cuerpo de esa fuente, no a su titular.
Esa lógica funciona en ambas direcciones: si todo indica que el precio del dinero será más alto dentro de seis meses que ahora, los bancos ofrecen una rentabilidad mayor a más largo plazo para asegurarse esa financiación barata; si, por el contrario, prevén que los tipos bajarán, lo habitual es que concentren las mejores rentabilidades en los plazos más cortos.
Llevada al extremo, esa lógica podría explicar —sin que ninguna fuente lo confirme para estos productos concretos— dónde está el techo real del mercado: no en el plazo de un año, sino en horizontes mucho más largos. El Economista sitúa el depósito a siete años de Bank B en el 3,60% TAE, la rentabilidad más alta de su listado con datos del 1 de septiembre de 2026, y Raisin eleva esa oferta al 3,75% TAE a siete y ocho años con datos del 9 de septiembre de 2026. La escala relevante para el ahorrador es la distancia entre ambos extremos: superar el techo de las ofertas a doce meses apenas añade unas décimas y obliga, a cambio, a inmovilizar el dinero durante años, lo que —cabe interpretar— traslada al cliente el riesgo de que la inflación y los tipos evolucionen en ese periodo de forma distinta a la prevista.
Un matiz importante, señalado por el profesor Andre Boar (UPF Barcelona School of Management) a Cinco Días: una subida de 25 puntos básicos del BCE no implica que todos los depósitos mejoren en la misma proporción. El mercado ya esperaba la subida, explica Boar, por lo que buena parte del ajuste en la remuneración del ahorro ya se había producido antes de la decisión, y no espera ahora un crecimiento generalizado de las ofertas, o muy limitado.
En la misma línea, Pablo Vega, experto en finanzas del comparador Roams, apunta que la banca digital y los neobancos suelen reaccionar más rápido porque usan cuentas remuneradas y depósitos como herramienta de captación de clientes, mientras que la gran banca tradicional tiene menos incentivos para subir de forma generalizada si mantiene una posición holgada de liquidez. Según Vega, es más probable que esta subida empuje a entidades que aún remuneran por debajo de los tipos oficiales que a un alza del techo de las mejores ofertas.
En el ciclo anterior de subidas de tipos, cuando llegaron a situarse en el 4%, los grandes bancos no remuneraron el ahorro conservador y las mejores ofertas quedaron en manos de entidades medianas, pequeñas y neobancos, que entonces alegaban contar con liquidez de sobra, recuerda Cinco Días.
En cuentas remuneradas, los tipos son incluso más altos, aunque exigen vinculación. Ibercaja ofrece un 5,09% TAE sobre un saldo máximo de 12.000 euros, a cambio de domiciliar la nómina, hacer al menos seis compras con tarjeta al semestre o domiciliar un recibo. Bankinter ofrece un 5% en su cuenta nómina clásica, con un saldo máximo de 10.000 euros y requisitos de nómina mínima de 800 euros, tres cargos por recibos y tres pagos con tarjeta al trimestre.
Entre los neobancos, Trade Republic paga, según Cinco Días, un 3,04% 'a los nuevos clientes' sobre un saldo máximo de 50.000 euros, Bunq un 3,01% y B100 (del grupo Abanca) un 3%, aunque este último bajo un modelo con condiciones singulares: exige ocho compras al mes y un gasto mínimo de 200 euros con tarjeta, y traslada el dinero remunerado a una cuenta que actúa como hucha a medida que el cliente cumple objetivos de actividad física y de desconexión digital. El comparador Kelisto, que recoge la misma oferta de Trade Republic con idéntico tipo y límite, la describe en cambio como disponible 'sin condiciones ni requisitos' hasta esos 50.000 euros, sin mencionar la exigencia de ser nuevo cliente; esta pieza no puede determinar cuál de las dos condiciones está vigente. Kelisto precisa además que, por encima de esos 50.000 euros, el saldo adicional pasa a remunerarse al tipo estándar de la entidad, ligado al tipo de depósito del BCE y situado en su ranking de septiembre —con datos anteriores a la subida de tipos del 10 de septiembre de 2026— en torno al 2,27% TAE, una cifra que podría haber variado tras esa decisión.
El acceso a varias de estas ofertas, sin embargo, exige capital que excede lo que puede aportar el pequeño ahorrador, según el detalle de Kelisto y El Economista: Mano Bank exige una inversión mínima de 20.000 euros, Bank DiMare de 10.000 euros, Self Bank de 6.000 euros y BFF Bank de 5.000 euros. La cancelación anticipada, además, penaliza en varios productos: Openbank reduce el interés al 0,20% si se cancela el depósito de forma total, Self Bank hace perder los intereses del trimestre en curso, y en otros casos —como Ferratum o Bank DiMare— la venta o cancelación anticipada directamente no es posible o puede implicar pérdidas relevantes, según sus fichas de producto.
El problema de fondo, subraya Cinco Días, es la inflación. Con una inflación interanual del 4,3% —el último dato disponible, correspondiente a agosto—, ni siquiera las mejores rentabilidades del mercado bastan para evitar la pérdida de poder adquisitivo. Un depósito al 3,4% a doce meses con 10.000 euros generaría 340 euros brutos en intereses; tras la retención del 19% que aplica Hacienda, quedarían unos 275 euros netos, lo que equivale a una rentabilidad neta del 2,75%. Descontada la inflación del 4,3%, la rentabilidad real de ese depósito es negativa, en torno a -1,5 puntos.
Incluso la mejor oferta entre las cuentas remuneradas citadas, el 5,09% de Ibercaja, se queda en un 4,12% neto tras la retención del 19%, ligeramente por debajo del 4,3% de inflación interanual. Descontada esa inflación, su rentabilidad real también es negativa, aunque mucho más cercana al equilibrio —en torno a -0,2 puntos— que la de los depósitos convencionales.
Pese a ello, los expertos consultados por el periódico no descartan la utilidad de estos productos. Boar sostiene que, con la inflación en el 4,3%, el ahorrador conservador debe mover el dinero porque, aunque el depósito no cubra toda la pérdida de poder adquisitivo, sí la amortigua frente a mantener el dinero sin remunerar. Vega añade que en España persiste un segmento amplio de clientes que mantiene buena parte de su liquidez prácticamente sin remunerar, por la escasa oferta histórica de la banca tradicional y una educación financiera todavía mejorable.
Conviene señalar el límite de esta información: describe una sola cara de la decisión del BCE, la que afecta al ahorro. Una subida del precio oficial del dinero al 2,5% alcanza también a hipotecados, a empresas y a particulares con crédito vivo, pero ninguna de las fuentes consultadas aquí —el artículo de Cinco Días y los comparadores Kelisto, El Economista y Raisin— documenta ese impacto, por lo que esta pieza no puede afirmar nada sobre él.
La decisión de septiembre forma parte de un giro que no empezó esta semana. En marzo de 2026 el BCE mantenía la facilidad de depósito en el 2,00%, la operación principal de financiación en el 2,15% y la facilidad marginal en el 2,40%. En junio elevó ese trío al 2,25%, 2,40% y 2,65%; en julio lo mantuvo; y el 10 de septiembre volvió a subir 25 puntos básicos, hasta el 2,50%, 2,65% y 2,90%, con efecto desde el 16 de septiembre. El histórico muestra por qué parte del mercado del ahorro había empezado a ajustar antes de la última reunión.
El ciclo anterior también enseña que el precio oficial del dinero y lo que paga o cobra cada banco no avanzan en paralelo perfecto. Cinco Días recuerda que cuando los tipos llegaron al 4% los grandes bancos españoles no trasladaron de forma generalizada ese nivel a los depósitos, mientras entidades medianas, pequeñas y neobancos compitieron con ofertas más agresivas. Por tanto, una subida del BCE es una señal de referencia, no una orden para sumar 0,25 puntos a cada depósito o a cada hipoteca.
Un ejemplo permite poner escala sin convertirlo en previsión. El INE situó en 178.365 euros el importe medio de las nuevas hipotecas sobre vivienda en junio de 2026. Para un préstamo de ese saldo con 25 años pendientes, una subida contractual completa del 3,00% al 3,25% llevaría una cuota aproximada de 845,83 a 869,20 euros: unos 23,37 euros más al mes, o 280 euros al año. Es una simulación matemática; tu cuota solo cambiará así si tu índice y tu diferencial trasladan realmente esos 0,25 puntos, algo que la decisión del BCE por sí sola no garantiza.
Para el ahorrador, el mismo ejercicio funciona al revés. Si un banco trasladara íntegramente 0,25 puntos adicionales a un depósito, 10.000 euros producirían 25 euros brutos más al año y 50.000 euros, 125 euros brutos más. De nuevo, no es una previsión de remuneración: las ofertas dependen de la liquidez y de la estrategia comercial de cada entidad. Por eso la pregunta práctica no es “¿ha subido el BCE?”, sino “¿mi banco ha cambiado mi tipo, qué condiciones exige y qué alternativa comparable tengo?”.
Los depósitos a plazo fijo son productos de bajo riesgo en los que el cliente presta dinero a un banco durante un plazo determinado a cambio de un interés fijo pactado de antemano; el capital queda inmovilizado hasta el vencimiento, salvo cancelación anticipada, que puede conllevar penalización, según explica el comparador Raisin en su documentación general sobre este tipo de producto.
Ese mismo comparador señala que, entre los factores que influyen en el tipo de interés ofrecido por los bancos, están la oferta y demanda de ahorro en el mercado, el tipo de interés oficial fijado por el banco central y la evolución de la inflación, sin que estos factores se apliquen aquí a la decisión concreta del BCE analizada en esta información.
Fuentes: El Paískelisto.eseleconomista.esraisin.comBCE — decisiones de política monetaria del 10 de septiembre de 2026INE — Estadística de Hipotecas, junio de 2026
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