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Economía de bolsillo

El IPC de EE UU se mantiene en el 3,4% en agosto y el mercado eleva las apuestas por una subida de tipos

La inflación estadounidense repitió en agosto el 3,4% interanual de julio, con la energía como principal impulsor, en la antesala de la reunión de la Reserva Federal de la próxima semana, donde los mercados dan ya una alta probabilidad a una subida de tipos.

Qué ha pasado

El Índice de Precios al Consumo (IPC) de Estados Unidos se mantuvo en agosto en el 3,4% interanual, el mismo nivel que en julio, según los datos difundidos el viernes 11 de septiembre de 2026 por la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS) del Departamento de Trabajo, recogidos por Expansión, Infobae, El Economista y Ámbito. En términos mensuales, el índice avanzó un 0,4%, una aceleración frente al 0,1% de julio, según Ámbito.

El dato general se ajustó a lo que esperaban los analistas, según El Economista. La sorpresa se concentró en la inflación subyacente —que excluye energía y alimentos—: su tasa interanual bajó una décima, hasta el 2,4%, en línea con lo previsto, pero su variación mensual fue del 0,3%, una décima por encima de lo estimado, según El Economista y Ámbito, que atribuye este componente en parte al sector de servicios.

El dato de IPC llegó después de que se conociera, el jueves previo, el índice de precios a la producción (IPP) de agosto, según El Economista, que también recuerda que el presidente de la Fed, Kevin Warsh, había puesto el listón alto en su discurso de Jackson Hole para que datos posteriores pudieran matizar su discurso de corte más restrictivo. El alegato de Warsh a favor de ese tono más duro apuntaba, según El Economista, a un fuerte crecimiento económico, un mercado laboral en situación de pleno empleo —evaluación confirmada por el último informe de empleo no agrícola—, un progreso insuficiente en materia de inflación y unas condiciones financieras que, a su juicio, no son restrictivas. El gobernador Christopher Waller había apuntado después que una subida de tipos no sería necesaria si la inflación seguía mejorando a lo largo de agosto.

La energía volvió a ser el principal motor del encarecimiento interanual. El índice de precios energéticos subió un 16,3% interanual, dos puntos más que en julio, impulsado por un incremento del 27,4% en la gasolina en el mismo periodo, según Expansión. El gas natural aumentó un 4,4% y la electricidad un 3,8%, de acuerdo con la misma fuente. Infobae sitúa la comparación de julio en un 14,3% para la energía, frente al 16,3% de agosto. Los alimentos, en cambio, se encarecieron un 2,7%, tres décimas menos que el mes anterior, según Expansión e Infobae.

En términos mensuales, el desglose de la BLS recogido por El Economista muestra que los precios de la energía subieron un 2,1% en agosto, los de los alimentos apenas variaron y los de la vivienda avanzaron un 0,3%. Los servicios, excluidos energía y alquileres, subieron un 0,5% —con incrementos en comunicaciones, alojamiento fuera del hogar y tarifas aéreas, según datos de Bloomberg recogidos por El Economista—, mientras que los bienes, excluidos alimentos y materias primas energéticas, subieron un 0,1%, impulsados por los precios de los vehículos nuevos y de segunda mano.

El repunte de los carburantes se produce en un contexto de escalada del precio del petróleo asociada a la guerra entre Estados Unidos e Irán en torno al estrecho de Ormuz, según Expansión. El Economista añade que esta semana el barril ha superado los 100 dólares y que el diésel minorista en EE UU alcanzó un máximo histórico por encima de los 6 dólares el galón, y sitúa entre las presiones de fondo sobre la inflación, además del conflicto y la energía, a los aranceles y a la expansión de los centros de datos vinculados al desarrollo de la inteligencia artificial. El IPC subyacente, que excluye energía y alimentos, se desaceleró levemente, lo que Expansión interpreta como una señal de que el impacto de los carburantes explica buena parte de la persistencia del dato general.

Una subida de tipos de la Fed encarecería el crédito: los bancos centrales suelen elevar los tipos de interés para aumentar el coste de los préstamos, frenar la demanda y moderar la inflación, según El Economista, lo que repercutiría en el coste de financiación de hogares y empresas. Esta lectura del IPC llega días antes de la reunión de política monetaria del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) de la Reserva Federal, previsto para la próxima semana —martes y miércoles, según Expansión y El Economista—, en lo que sería la tercera reunión presidida por Warsh. Tras conocerse los datos, los mercados elevaron hasta el entorno del 90% la probabilidad que asignan a una subida de tipos, frente al 70% previo, según Expansión; El Economista sitúa igualmente esa probabilidad en el 90%. Ámbito, citando estimaciones de Balanz, la sitúa en un nivel cercano al 85%. En el mercado de deuda, el rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a diez años se situó cerca del 4,9%, según El Economista.

De confirmarse, sería la primera subida de tipos de la Fed desde 2023, según Ámbito, después de que el banco central mantuviera los tipos sin cambios en sus últimas cinco reuniones, con un rango actual de entre el 3,5% y el 3,75%, según Expansión.

El buen dato de empleo de la semana previa —con la creación de 162.000 puestos de trabajo en agosto, el triple de lo esperado, según Expansión— alimentó las expectativas de subida al despejar el riesgo de que un endurecimiento monetario dañase el mercado laboral. A ello se suma la escalada del coste de la deuda pública estadounidense, en máximos desde la crisis financiera, según Expansión, uno de los factores que enmarcan la reunión del FOMC. En sentido contrario, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha presionado explícitamente a Warsh para que rebaje los tipos y advirtió, según Expansión, que está dispuesto a cortar lazos comerciales con países con superávit frente a EE UU si la Fed no abarata el precio del dinero.

El impacto en los hogares ya se refleja en los salarios reales: los ingresos medios reales por hora cayeron un 0,3% interanual en agosto, según un informe citado por El Economista que combina datos de inflación y salarios, en lo que ese medio describe como parte de una serie de cifras débiles desde el inicio de la guerra con Irán.

Analistas consultados por El Economista ofrecen lecturas divergentes sobre el fondo del problema. Stephen Brown, de Capital Economics, sostiene en una nota a clientes que, al incorporar los componentes del IPC al cálculo del PCE subyacente, el deflactor subyacente habría aumentado un 0,27% mensual —una cifra, dice, poco sensible a futuras revisiones—, lo que implicaría que la inflación subyacente anual del PCE pasaría del 3,3% de julio al 3,4%, aunque la tasa anualizada a tres meses bajaría al 2,7%. Según Brown, esto "debería ser suficiente" para que miembros centristas de la Fed como el gobernador Waller respalden una subida.

Bernd Weidensteiner, de Commerzbank Research, afirma en una nota que "la Fed debe ahora actuar": aunque reconoce cierta tendencia bajista en la inflación subyacente, sostiene que se ha atenuado y que el reciente encarecimiento de la energía podría trasladarse pronto a los bienes no energéticos vía costes de transporte, en un contexto en el que, según su valoración, "la inflación ha sido excesiva durante más de cinco años" sin que se haya materializado el objetivo del 2%. Weidensteiner advierte además de que una mayor inacción de la Fed comportaría el riesgo de una nueva reacción negativa en los mercados de bonos —como ya ocurrió, recuerda, al inicio del mandato de Warsh— y concluye que una subida de tipos sería "probablemente el mal menor", incluso desde la perspectiva del secretario del Tesoro, Scott Bessent, aunque supondría exponer a la Fed a la reacción de Trump.

David Rees, director de economía global de Schroders, va más allá y sostiene que los datos "no han cambiado en absoluto" su valoración de que la Fed "va por detrás de la curva", al considerar que la economía se está acelerando y que la inflación de origen interno sigue subiendo más allá del efecto energético. Rees plantea la disyuntiva, en su opinión, entre que la Fed suba tipos la próxima semana y provoque una subida controlada de los costes de financiación a corto plazo, o que no actúe y asuma el riesgo de un encarecimiento descontrolado de la financiación a largo plazo, mientras los mercados sigan cuestionando su credibilidad.

Desde Argentina, analistas citados por Ámbito matizan la lectura del dato. Desde Portfolio Personal Inversores (PPI) señalaron que "la inflación general no trajo demasiadas sorpresas" y que incluso fue positivo que la gasolina no tuviera mayor efecto, pero advirtieron de que "la mala noticia vino por el lado del indicador núcleo", que se aceleró más de lo previsto "por las razones menos deseables", con el sector servicios sin ceder. Desde Balanz recordaron que, tras la sorpresa en los datos de empleo de la semana previa y la presión sobre el petróleo, el mercado ya incorporaba una subida de 25 puntos básicos para la próxima semana, posibilidad que consideran "casi certeza" tras el dato, con una probabilidad cercana al 85%, y señalan que en los últimos días el mercado ha pasado a incorporar tres subidas de 25 puntos básicos —dos en 2026 y una en el primer semestre de 2027— frente a las dos que anticipaba antes.

Addison Maier, gestor de carteras de Janus Henderson, afirmó a Ámbito que, tras conocerse el jueves previo el dato de inflación mayorista (IPP) y el IPC de este viernes, la cifra "prácticamente confirma una subida de tipos en la reunión del FOMC de la próxima semana" —una valoración de mercado, no una decisión adoptada—. Maier identificó tres factores que impulsan la inflación —aranceles, energía y el desarrollo de la inteligencia artificial— junto con el debilitamiento del mercado inmobiliario como factor de fondo. Según Maier, el incremento interanual de los bienes por aranceles fue del 0,9%, la primera cifra por debajo del 1% desde junio de 2025, aunque todavía muy superior al entorno del -1% previo a la pandemia. El coste de la vivienda (OER) subió solo un 3,4% interanual, la cifra más baja desde 2021, lo que Maier vincula al enfriamiento del mercado inmobiliario y de los alquileres. Con todo, Maier considera que estos indicios de progreso resultan insuficientes frente al tiempo que la inflación estadounidense lleva por encima del objetivo y frente a las presiones continuas derivadas de la energía y de la inteligencia artificial.

Contexto

La Reserva Federal fija su objetivo de inflación en el 2% anual, nivel que el IPC general y el subyacente llevan superando de forma prolongada; los economistas citados por El Economista prevén que la inflación general medida por el índice de gastos de consumo personal (PCE) cierre el año por encima del 3%.

En la reunión de julio, tres miembros del FOMC ya discreparon a favor de una subida de 25 puntos básicos, según El Economista, lo que anticipaba la división interna que, según Expansión, Warsh calificó como una previsible "buena pelea familiar" en la reunión de la próxima semana.

El indicador de inflación que prefiere la Fed, el índice de precios de los gastos de consumo personal (PCE), se publicará a finales de mes, ya con la reunión de septiembre resuelta, según El Economista.

Lo que no está confirmado

  • La subida de tipos de la Fed es, a fecha de esta información, una expectativa de mercado y una valoración de analistas, no una decisión adoptada: la reunión del FOMC aún no se ha celebrado.
  • Las fuentes ofrecen cifras de probabilidad de subida distintas y no directamente homologables (en torno al 90% según Expansión y El Economista; cercana al 85% según una estimación de Balanz citada por Ámbito), por lo que no se pueden tratar como una única medición.
  • Existe una discrepancia entre fuentes sobre el día exacto de la reunión del FOMC la próxima semana: Expansión y El Economista mencionan martes y miércoles, mientras que Infobae menciona el jueves; no ha sido posible resolver esta discrepancia con la evidencia disponible.
  • El resultado final de la tensión entre la presión de Donald Trump para bajar tipos y las presiones al alza derivadas de la inflación y el mercado laboral sigue sin resolverse.
  • El dato del PCE, el indicador de inflación preferido por la Fed, aún no se ha publicado y podría matizar el diagnóstico posterior a la decisión de septiembre.
  • Las valoraciones de Capital Economics, Commerzbank Research, Schroders, Portfolio Personal Inversores y Balanz son interpretaciones y previsiones de esas firmas, no hechos confirmados ni la posición oficial de la Reserva Federal.

Fuentes: Expansiónexpansion.cominfobae.comeleconomista.esambito.com

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