Toyota Motor Europe reclama una nueva categoría, VEEF, para que los motores de combustión que usen exclusivamente combustibles renovables reciban el mismo trato regulatorio que los eléctricos, en plena revisión del calendario europeo de 2035.
El fabricante japonés propone que los vehículos de combustión que operen exclusivamente con biocombustibles o combustibles sintéticos reciban etiqueta de cero emisiones, en medio de la revisión comunitaria del fin de la venta de coches de combustión en 2035. Toyota Motor Europe reclama una nueva categoría, VEEF, para que los motores de combustión que usen exclusivamente combustibles renovables reciban el mismo trato regulatorio que los eléctricos, en plena revisión del calendario europeo de 2035. En la práctica: La propuesta busca influir en la revisión en curso del reglamento europeo de emisiones de CO2 para turismos, que definirá si los combustibles renovables tienen un papel regulatorio equivalente al de la electrificación de cara a 2035 y años posteriores.

Un Toyota Corolla, modelo con motor de combustión/híbrido de la gama que la marca quiere ver reconocida bajo la futura categoría VEEF si usa combustibles renovables.
Foto: Mr.choppers / Wikimedia Commons · Licencia: CC BY-SA 3.0 · Archivo original · Condiciones de la licencia
Toyota Motor Europe ha pedido formalmente a la Comisión Europea que los vehículos de combustión interna que funcionen exclusivamente con combustibles renovables —una categoría que la compañía japonesa denomina VEEF (Vehicles Exclusively on Eligible Fuels)— sean reconocidos como vehículos de cero emisiones en la normativa comunitaria, según ha trascendido esta semana a través de un comunicado de la propia marca recogido por medios especializados en automoción.
El consejero delegado de Toyota Motor Europe, Yoshihiro Nakata, defendió la propuesta con la frase "no somos un invitado en Europa, somos un fabricante europeo" y reclamó que estos vehículos "deberían tener etiqueta CERO", en referencia al distintivo ambiental que la UE reserva actualmente a los eléctricos y a los híbridos enchufables de bajas emisiones. Según detalla Diariomotor, la etiqueta VEEF solo se aplicaría a coches que operen exclusivamente con combustibles aprobados —como biocombustibles de segunda generación o combustibles sintéticos elaborados con hidrógeno renovable y CO2 capturado—, no a cualquier vehículo capaz de repostar con ellos, por lo que no beneficiaría de forma automática a los híbridos actuales de la marca.
La petición llega mientras Bruselas revisa el calendario que prohíbe la venta de coches nuevos de combustión a partir de 2035. Francia y Alemania han pactado recientemente flexibilizar esa prohibición y permitir a los fabricantes eludir medidas compensatorias sobre el 10% de emisiones restante, mientras la Comisión baraja rebajar el objetivo de reducción del 100% al 90% respecto a los niveles de 2021. Toyota, que según sus propios datos da empleo directo a 25.000 personas en Europa, sostiene que solo alrededor del 45% de los vehículos nuevos serán eléctricos en 2030, frente al 55% que exige la normativa vigente.
La compañía respalda su propuesta con un ensayo realizado en España durante los últimos seis meses junto a BMW, Bosch y Repsol, en el que una veintena de vehículos de producción circularon de forma continuada con gasolina renovable de segunda generación sin modificaciones mecánicas, según recoge Forococheselectricos. Toyota sostiene que estos combustibles no exigen inversión adicional en el vehículo y que Europa dispone de biomasa suficiente para abastecer a cientos de miles de coches de combustión hasta 2040, aunque el propio medio especializado señala que "la mayoría de los fabricantes han abandonado" la vía de los combustibles sintéticos "por su baja eficiencia energética, los problemas de escalado y su elevado coste".
La propuesta no ha sido acogida sin críticas. Organizaciones ambientales como SumOfUs han señalado que Toyota figura entre los fabricantes que presionaron contra el objetivo de reducción del 100% de las emisiones para 2035, y cuestionan si la compañía japonesa mantendrá su presión contra la legislación climática europea en lugar de respaldar los compromisos de descarbonización. Por el momento, la Comisión Europea no ha confirmado si incorporará la categoría VEEF a la revisión normativa en marcha, y Toyota tampoco ha precisado un calendario concreto para su posible adopción.
La discusión se enmarca en la revisión del reglamento comunitario que fija el fin de la venta de coches nuevos de combustión en 2035, aprobado en 2023 y actualmente sometido a reconsideración por parte de varios Estados miembro y fabricantes.
La propuesta busca influir en la revisión en curso del reglamento europeo de emisiones de CO2 para turismos, que definirá si los combustibles renovables tienen un papel regulatorio equivalente al de la electrificación de cara a 2035 y años posteriores.
La petición se suma a otras presiones de la industria —como el pacto franco-alemán para flexibilizar el objetivo de 2035— en un contexto en el que varios fabricantes han reducido su apuesta por los combustibles sintéticos debido a su coste y baja eficiencia energética.
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