Un estudio de Fedea calcula que cada año de retraso en recibir una herencia reduce el patrimonio a largo plazo en torno a un 2%, con diferencias de hasta 15 años según el nivel educativo de quien hereda.
El Mundo publicó el 22 de septiembre de 2026 un reportaje bajo el título 'La nueva lotería de las herencias: llegan 20 años más tarde y crean otra brecha social', que retoma los resultados de un estudio de Fedea difundido en abril de 2026 y firmado por José Ignacio Conde-Ruiz (Universidad Complutense de Madrid, ICAE y Fedea) y Francisco García-Rodríguez (Universidad de Alcalá y Equalitas), titulado 'Aging and the Timing of Intergenerational Transfers' (Estudios de Economía Española nº 2026-16).
El estudio utiliza como base la Encuesta Financiera de las Familias (EFF) del Banco de España, con ocho oleadas entre 2002 y 2022 y unos 6.000 hogares encuestados por oleada, para reconstruir a qué edad reciben los españoles su primera herencia y cómo ha cambiado ese patrón en las últimas cinco décadas.
Las fuentes secundarias consultadas por WIRESdesk no coinciden exactamente en las cifras concretas de edad: una recoge un desplazamiento de los 35 años (década de 1970) a los 55 años (2022), y otra sitúa el cambio de aproximadamente 30 a 50 años; en ambos casos el orden de magnitud del retraso —unas dos décadas— coincide y es el dato que destaca la propia Fedea en su difusión institucional.
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El cálculo central del estudio es el coste patrimonial del retraso: cada año adicional de demora se asocia con una reducción de en torno al 2% del patrimonio neto a largo plazo del heredero. Aplicado de forma compuesta a un retraso de diez años, ese 2% anual arrojaría una pérdida acumulada de aproximadamente el 18,3% (1 − 0,98¹⁰), no el 22% que citan algunas coberturas periodísticas; la diferencia sugiere que el efecto no es puramente compuesto o que incorpora otros factores no explicitados en los resúmenes disponibles, algo a aclarar contra el documento original.
El mecanismo económico detrás de esa pérdida es que la herencia llega, para la mayoría de los hogares, después de que se hayan tomado ya las decisiones económicas de mayor impacto en el ciclo de vida —como la compra de la primera vivienda—, de modo que el capital heredado deja de actuar como palanca de inversión temprana y pasa a ser un ahorro tardío con menor capacidad de generar rendimientos compuestos.
El estudio detecta una brecha por nivel educativo de hasta 15 años en la edad de recepción: las personas con menor formación reciben sus herencias más tarde que las que tienen estudios superiores. Los autores atribuyen este efecto, en apariencia contraintuitivo, a que quienes tienen menor nivel educativo tienden a tener hijos a edades más tempranas, y aunque también tienen una esperanza de vida algo menor, el efecto de la edad de la paternidad/maternidad compensa con creces el de la longevidad; esta explicación depende de supuestos sobre estructura demográfica del hogar no detallados en los resúmenes y merece revisión directa del documento.
Las donaciones en vida (inter vivos) aparecen en el estudio como la vía teórica para adelantar la transmisión patrimonial, pero su uso sigue siendo minoritario: solo un 16% de los hogares declara haber recibido alguna, y su incidencia es notablemente mayor entre los niveles socioeconómicos y educativos más altos, lo que en la práctica refuerza —en lugar de compensar— la desigualdad que genera el retraso en las herencias.
Un informe relacionado del Instituto Santalucía, también de abril de 2026 y coescrito por los mismos autores, sitúa la brecha generacional de patrimonio en España en más de 340.000 euros entre generaciones mayores y jóvenes en 2022, en un contexto en el que la riqueza total de las familias españolas se ha duplicado en veinte años, pero de forma desigual entre cohortes de edad.
El reportaje de El Mundo, publicado casi cinco meses después de la difusión original del estudio de Fedea, reencuadra estos mismos datos bajo el concepto de 'lotería' y 'brecha social', sin que WIRESdesk haya podido confirmar si aporta datos o entrevistas adicionales a los ya recogidos por la propia Fedea y por medios como Infobae, El Economista o Vozpópuli en abril de 2026; el valor añadido específico del texto de El Mundo no ha podido verificarse por no tener acceso directo al artículo.
El precedente ayuda a medir el alcance real: Instituto Santalucía — informe sobre brecha generacional de patrimonio (340.000€, abril 2026).
Hay una discrepancia relevante que no debe ocultarse: Cifras de edad de herencia: 35→55 años (Infobae) frente a 30→50 años (Vozpópuli/otro resumen); Pérdida patrimonial a 10 años de retraso: ~22% citado en prensa frente a ~18,3% resultante de aplicar el 2% anual de forma compuesta.
El estudio de Fedea se difundió originalmente el 29 de abril de 2026, con amplia cobertura en medios como Infobae, El Economista y Vozpópuli; el reportaje de El Mundo del 22 de septiembre de 2026 reencuadra los mismos datos casi cinco meses después.
Los mismos autores publicaron en paralelo, también en abril de 2026, un informe con el Instituto Santalucía sobre la brecha generacional de patrimonio en España.
El retraso en la edad de herencia reduce la capacidad de los herederos —especialmente los de menor nivel educativo— de usar ese capital en decisiones clave del ciclo de vida como la compra de vivienda, lo que según los autores amplifica la desigualdad patrimonial entre generaciones y dentro de cada generación.
El hallazgo alimenta el debate sobre políticas de transmisión patrimonial (fiscalidad de donaciones en vida frente a herencias) como posible palanca correctora, aunque el estudio no formula recomendaciones de política concretas en los resúmenes disponibles.
El fenómeno está directamente ligado al aumento de la esperanza de vida en España, uno de los países con mayor longevidad de la OCDE, lo que retrasa mecánicamente el fallecimiento de la generación que transmite el patrimonio.
Los datos del INE confirman una tendencia al alza en la transmisión de inmuebles por herencia en España, coherente con una población que envejece y una vivienda que representa la mayor parte del patrimonio familiar.
El debate conecta con la discusión más amplia sobre sostenibilidad de las pensiones y envejecimiento demográfico en España, que comparte causa raíz (mayor esperanza de vida) aunque con efectos distintos.
Fuentes: Fedea — Estudios de Economía Española nº 2026-16 (PDF)Fedea (blog institucional)InfobaeEl EconomistaVozpópuliInstituto Santalucía (informe relacionado)
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