Oliver Blume alerta en el Salón de París de que la competencia china y el coste de la transición eléctrica ponen en riesgo la rentabilidad de los grandes fabricantes europeos.
El consejero delegado del Grupo Volkswagen, Oliver Blume, advirtió durante el Salón del Automóvil de París que el modelo de negocio de los fabricantes europeos de gama masiva está sometido a una "enorme presión" por la competencia china y el coste de electrificar la gama. Oliver Blume alerta en el Salón de París de que la competencia china y el coste de la transición eléctrica ponen en riesgo la rentabilidad de los grandes fabricantes europeos. En la práctica: La advertencia de Blume refleja la presión que sienten los tres mayores fabricantes europeos -Volkswagen, Stellantis y Renault- ante el avance de marcas chinas y el coste de electrificar su gama en el segmento masivo, el de menor margen.

Oliver Blume, CEO del Grupo Volkswagen, fotografiado en la IAA 2025 en Múnich.
Foto: Alexander Migl · Licencia: CC BY-SA 4.0 · Archivo original · Condiciones de la licencia
Oliver Blume, consejero delegado del Grupo Volkswagen, afirmó este martes en el marco del Salón del Automóvil de París que "este modelo de negocio está bajo una enorme presión en Europa", en referencia a la fabricación masiva de vehículos en el continente. El directivo señaló que la combinación de la competencia de las marcas chinas, que acudieron al salón parisino en cifras récord, y el elevado coste de producir vehículos eléctricos asequibles está estrechando los márgenes de los grandes grupos automovilísticos europeos.
Según recogieron agencias internacionales presentes en el evento, Blume subrayó que Volkswagen, junto a Stellantis y Renault, representan conjuntamente más del 60% de la producción de automóviles en Europa, lo que los convierte en los más expuestos a esta presión al operar principalmente en el segmento de gama masiva, de márgenes tradicionalmente más estrechos que los de la gama de lujo. A diferencia de fabricantes centrados en vehículos premium, estos tres grupos dependen de grandes volúmenes de venta a precios ajustados, un terreno donde las marcas chinas han ganado cuota rápidamente gracias a estructuras de coste más bajas.
El directivo alemán reclamó a los responsables políticos europeos "una regulación más flexible y más incentivos" para sostener la fabricación local, y advirtió de que el sector "no puede construir su futuro solo sobre los beneficios de la exportación": "nuestros negocios europeos deben ser rentables, resilientes y competitivos", declaró, según la misma cobertura. Blume enmarcó su llamamiento en la necesidad de proteger el empleo industrial europeo, en un momento en que varios gobiernos del continente debaten el ritmo de las exigencias de electrificación frente a la llegada de modelos chinos cada vez más asequibles.
Las declaraciones se producen mientras Volkswagen ejecuta la mayor reestructuración de su historia, que incluye recortes de plantilla y el cierre de algunas plantas, un proceso que ha generado fricciones con los sindicatos alemanes. El grupo intenta compensar esos costes con una gama más amplia de modelos eléctricos asequibles, en un contexto de precios de combustible más elevados que favorecen la transición, aunque la irrupción de marcas chinas en el mercado europeo complica esa estrategia y obliga a Wolfsburgo a acelerar los plazos de lanzamiento de nuevos modelos de bajo coste.
El Salón de París, uno de los escaparates tradicionales de la industria europea, sirvió este año de termómetro de esa tensión: fabricantes chinos como BYD, MG o Chery exhibieron su oferta junto a las marcas europeas, en una muestra de la rapidez con que han pasado de ser actores marginales a competidores directos en segmentos que durante décadas dominaron Volkswagen, Stellantis y Renault. Analistas del sector citados por la cobertura internacional del evento coinciden en que la presión sobre los márgenes seguirá mientras no se resuelva el equilibrio entre exigencias medioambientales, coste de baterías y precio final al consumidor.
Blume encabeza desde 2022 el Grupo Volkswagen y simultáneamente Porsche, y ha liderado en 2025-2026 un plan de ahorro y reestructuración sin precedentes en la historia del grupo ante la caída de márgenes y la competencia china.
La advertencia de Blume refleja la presión que sienten los tres mayores fabricantes europeos -Volkswagen, Stellantis y Renault- ante el avance de marcas chinas y el coste de electrificar su gama en el segmento masivo, el de menor margen.
La declaración se produjo en el Salón del Automóvil de París, donde marcas chinas participaron en cifras récord buscando crecer en Europa mientras su mercado doméstico se ralentiza.
Volkswagen atraviesa paralelamente la mayor reestructuración de su historia.
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