El Ministerio de Comercio de China advirtió el 19 de octubre al Reino Unido de que tomará contramedidas si Londres eleva sus aranceles a los coches eléctricos chinos para alinearse con el techo del 45,3% que aplica la Unión Europea, en respuesta directa a que el secretario de Estado de Negocios británico, Jonathan Reynolds, confirmara que estudia ese paquete junto a Bruselas antes de la cumbre UE-Reino Unido del 20 de noviembre.
El Ministerio de Comercio de China advirtió el 19 de octubre al Reino Unido de que tomará "contramedidas firmes" si Londres sube sus aranceles a los coches eléctricos chinos para igualar el techo del 45,3% de la Unión Europea, en respuesta directa al anuncio del secretario de Estado de Negocios británico, Jonathan Reynolds, de que estudia ese paquete junto a Bruselas antes de la cumbre bilateral del 20 de noviembre. El Ministerio de Comercio de China advirtió el 19 de octubre al Reino Unido de que tomará contramedidas si Londres eleva sus aranceles a los coches eléctricos chinos para alinearse con el techo del 45,3% que aplica la Unión Europea, en respuesta directa a que el secretario de Estado de Negocios británico, Jonathan Reynolds, confirmara que estudia ese paquete junto a Bruselas antes de la cumbre UE-Reino Unido del 20 de noviembre.

Visit of Jonathan Reynolds, British Secretary of State for Business and Trade and President of the Board of Trade, to Brussels (P-067137-00-09)
Foto: Visit of Jonathan Reynolds, British Secretary of State for Business and Trade and President of the Board of Trade, to Brussels · Licencia: CC BY 4.0 · Archivo original · Condiciones de la licencia
El Reino Unido estudia subir los aranceles que aplica a los coches eléctricos importados desde China para acercarlos a los de la Unión Europea, que en los casos más penalizados alcanzan el 45,3%, según informaron Financial Times, Irish Times y otros medios británicos en las últimas semanas. La decisión se perfila como uno de los puntos de fricción antes de la cumbre UE-Reino Unido del 20 de noviembre en Bruselas, confirmada oficialmente por el Consejo Europeo, en la que el primer ministro Andy Burnham buscará avances en el acceso británico al mercado único.
Actualmente el Reino Unido solo aplica un arancel general del 10% a los vehículos importados, sin los derechos compensatorios adicionales que la UE impuso en 2024 a los fabricantes chinos tras una investigación por subvenciones estatales: 17% para BYD, 18,8% para Geely y hasta 35,3% para SAIC, que sumados al 10% de base elevan el gravamen máximo al 45,3%. Esa diferencia ha convertido al Reino Unido en un mercado especialmente atractivo para las marcas chinas, que ya representan alrededor del 16% de las matriculaciones británicas en 2026, según cifras citadas por Irish Times y Financial Times.
Bruselas vincula explícitamente esa brecha arancelaria al nuevo marco de protecciones industriales 'Made in Europe': varios funcionarios de la UE han advertido de que el Reino Unido podría convertirse en una puerta trasera para que los fabricantes chinos accedan al mercado único sin pasar por sus barreras arancelarias, una preocupación que también ha expresado públicamente Massimiliano Messina, responsable de Nissan en Europa. El secretario de Estado de Negocios, Jonathan Reynolds, confirmó que prepara un posible paquete de aranceles alegando problemas de "dumping" por parte de fabricantes chinos subvencionados, aunque insistió, en declaraciones a The Guardian durante un viaje comercial a India recogidas por bmmagazine.co.uk, en que "cualquier decisión sobre aranceles de defensa comercial en relación con la UE se basa en el interés del Reino Unido, no en que otro país lo pida".
China respondió formalmente a esas declaraciones el 19 de octubre: un portavoz del Ministerio de Comercio pidió al Reino Unido "pensarlo dos veces antes de actuar" y "no bailar al son de la UE", según recogió la agencia oficial Xinhua, y advirtió de que "si el Reino Unido insiste en restringir los vehículos eléctricos chinos, China tomará contramedidas firmes para salvaguardar los derechos e intereses legítimos de su industria". El portavoz pidió además a Londres que respete las normas de la Organización Mundial del Comercio y subrayó que la cooperación industrial entre ambos países "se basa en fortalezas complementarias, igualdad y beneficio mutuo", en una declaración corroborada de forma independiente por CnEVPost, MLex, Investing.com y China Daily Asia.
La disyuntiva se complica porque el propio Gobierno británico compite al mismo tiempo por atraer inversión industrial china, incluido un proyecto de Chery en la planta de Nissan en Sunderland, lo que generaría un conflicto de objetivos si Londres termina gravando con fuerza a esos mismos fabricantes justo cuando Pekín ya ha amenazado con represalias. El trasfondo comercial se ha tensado además porque la UE y China acordaron por separado, el 9 de octubre, limitar a 350.000 unidades anuales -con incrementos del 6% cada año durante cuatro ejercicios- las importaciones de híbridos enchufables chinos a partir de diciembre, después de que su valor se triplicara hasta 7.500 millones de dólares en la primera mitad de 2026.
Por ahora no hay una decisión final por parte de Londres: Reynolds ha evitado comprometerse a un calendario y ha subrayado que el Reino Unido no descarta restricciones futuras pero no cederá únicamente por la presión de Bruselas, mientras que Bloomberg ha informado de que Londres se muestra "abierto a discutir" aranceles a los coches chinos de cara a la cumbre de noviembre. La advertencia china añade ahora un riesgo adicional de represalias comerciales a esa decisión, que sigue pendiente de anunciarse antes del 20 de noviembre.
El Reino Unido mantuvo tras el Brexit una política arancelaria más laxa que la UE hacia los coches chinos, lo que atrajo a fabricantes como BYD, mientras Bruselas endurecía sus propios derechos compensatorios desde 2024 y, en paralelo, negociaba con Pekín el tope a los híbridos enchufables alcanzado el 9 de octubre de 2026. La advertencia formal de contramedidas emitida por China el 19 de octubre es la primera reacción pública de Pekín a la posibilidad de que Londres siga el mismo camino arancelario que la UE.
La advertencia explícita de contramedidas por parte del Ministerio de Comercio chino eleva el coste político y comercial de que el Reino Unido se alinee con los aranceles de la UE, al introducir el riesgo de represalias contra otros sectores británicos si Londres sigue adelante, justo cuando Burnham necesita mostrar avances hacia 'Made in Europe' en la cumbre del 20 de noviembre.
La UE impuso en 2024 derechos antisubvención de entre el 17% y el 35,3% a los fabricantes chinos de eléctricos, que sumados al arancel general del 10% elevan el gravamen máximo al 45,3%; el Reino Unido, fuera de la unión aduanera europea desde el Brexit, no ha aplicado hasta ahora esos recargos adicionales. La advertencia china del 19 de octubre llega apenas días después de que Pekín y Bruselas cerraran su propio acuerdo sobre el tope a las importaciones de híbridos enchufables, lo que muestra que China negocia en paralelo con la UE y con el Reino Unido sobre el mismo frente industrial.
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