Lamine llega con Liga, premio al mejor jugador del campeonato y un Mundial; Mbappé, con una producción goleadora superior. Pero el precedente obliga a ir más lejos: Mbappé ya fue campeón del mundo, marcó en la final de 2018 y acabó cuarto, y en Qatar 2022 hizo un hat-trick en la final sin llevarse después el premio. El criterio oficial pone primero el rendimiento individual y después los logros colectivos.
Lamine Yamal ha decidido hacer explícita una candidatura que hasta ahora se discutía sobre todo alrededor de él. En una entrevista difundida el 13 de septiembre, el atacante del Barcelona redujo la conversación a dos nombres: Kylian Mbappé y él mismo. La parte noticiosa no es únicamente que se considere merecedor del Balón de Oro, sino que su frase obliga a poner frente a frente dos temporadas muy diferentes. Lamine acumula los argumentos de impacto colectivo, regularidad y títulos; Mbappé concentra una producción ofensiva que ningún otro candidato puede igualar en las principales competiciones. Para entender quién tiene mejores méritos hay que salir de la declaración y mirar qué hizo cada uno.
El expediente de Lamine empieza por LaLiga. La propia competición lo eligió Mejor Jugador de la temporada 2025/26 después de que el Barcelona revalidara el campeonato con 94 puntos. LaLiga le atribuye 16 goles y 12 asistencias, 28 participaciones directas en gol, pero el valor de su campaña no se reduce a esa suma: el premio oficial de la competición reconoce que fue uno de los jugadores determinantes del campeón. Es un argumento diferente al de ser máximo goleador. Mientras Mbappé dominó la tabla de tantos, Lamine fue el jugador que la Liga consideró más completo o influyente durante el curso del equipo que terminó primero.
Mbappé responde con una ventaja estadística muy difícil de discutir. El Real Madrid confirmó que acabó LaLiga con 25 goles en 31 partidos, nueve más que Lamine, y ganó el Pichichi por segunda temporada consecutiva. Su balance global con el club fue todavía más contundente: 42 goles en 44 partidos oficiales. De esos 42, 15 llegaron en la Champions League, donde también terminó como máximo goleador. La candidatura del francés, por tanto, no depende de una racha concreta ni de una única competición: fue el máximo anotador de la Liga española y de la Champions en la misma temporada.
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El Mundial de 2026 amplió aún más la diferencia entre ambos perfiles. España ganó el torneo al derrotar 1-0 a Argentina en la final y Lamine, con 19 años, terminó campeón del mundo después de disputar ocho partidos. FIFA subrayó además que él y Pau Cubarsí establecieron un récord de partidos mundialistas jugados antes de cumplir los 20 años. Ese título es probablemente el activo colectivo más poderoso de la candidatura de Lamine: no es un torneo menor ni un campeonato doméstico, sino la Copa del Mundo en una temporada de Balón de Oro.
Pero si el Mundial se analiza desde la producción individual, Mbappé cambia la perspectiva. FIFA lo sitúa como máximo goleador del torneo con 10 tantos y cuatro asistencias. Es decir, participó directamente en 14 goles, más que cualquier otro jugador. En las estadísticas de ataque de FIFA aparece con 41 remates, 23 a portería y un xG de 6,54. Lamine aparece con 27 remates, 12 a portería y un xG de 2,44. España terminó campeona y Francia no llegó a la final, pero el francés realizó el torneo individual más goleador. De nuevo, la comparación enfrenta dos formas distintas de excelencia: ganar el torneo con un papel importante o producir más goles que nadie aunque tu selección se quede por el camino.
También existe un argumento de enfrentamientos directos que favorece al español, aunque no debería convertirse por sí solo en un criterio de votación. FIFA recuerda que Lamine y Mbappé ya se habían cruzado con sus selecciones en las semifinales de la Eurocopa 2024 y de la Nations League 2025 y España ganó ambos partidos. En el Mundial de 2026, España volvió a eliminar a Francia, esta vez por 2-0 en semifinales, antes de conquistar el título. Ese historial refuerza la narrativa de Lamine porque sus mayores éxitos colectivos han llegado precisamente superando al equipo de Mbappé, pero no borra los 10 goles que el francés marcó durante el torneo.
Si se resume la temporada de club, la fotografía es igual de clara. Lamine: campeón de Liga, jugador de la temporada, 16 goles y 12 asistencias según LaLiga. Mbappé: 25 goles ligueros y Pichichi, 15 en Champions y 42 en 44 partidos con el Madrid. Si se añade el Mundial, Lamine suma la copa que todos querían levantar y Mbappé suma la Bota de Oro del torneo con 10 goles. La discusión real no es, por tanto, si uno de los dos tiene méritos. Los dos los tienen en abundancia. La pregunta es qué tipo de temporada premia el jurado cuando el mejor jugador del equipo campeón compite contra el delantero con mayor producción goleadora.
Hay además una diferencia de edad que pesa en la conversación pública, aunque no debería confundirse con un mérito deportivo añadido. Lamine afronta esta discusión con 19 años y ya ha sido campeón de Europa y del mundo con España, campeón de Liga y elegido mejor jugador de la competición. Eso convierte su trayectoria en extraordinaria por precocidad. Mbappé, a los 27, llega en la fase de plenitud que se esperaba de él desde que ganó el Mundial de 2018. Que uno sea más joven puede hacer su historia más llamativa; no transforma automáticamente una asistencia o un título en más valor para la votación.
La frase de Lamine también tiene una dimensión estratégica. Al decir que los dos mejores son Mbappé y él, desplaza a un segundo plano al resto de nominados y convierte el debate en un duelo que le resulta favorable narrativamente: frente al gran goleador del Real Madrid, él puede presentar los títulos colectivos y el Mundial. Es una lectura, no un hecho comprobable sobre la intención del jugador. Lo comprobable es que las cifras permiten sostener esa comparación sin necesidad de exagerarla. Lamine tiene mejores argumentos colectivos; Mbappé, mejores números de gol.
Por eso no tiene sentido presentar el Balón de Oro como una cuenta sencilla. Ni 42 goles garantizan el premio ni ser campeón del mundo lo garantiza. El jurado no publica una fórmula matemática que asigne un valor fijo a un Pichichi, un Mundial, una asistencia o una actuación decisiva. Las estadísticas sirven para delimitar lo que realmente consiguió cada candidato y evitar que el debate se convierta en una suma de impresiones. La decisión final seguirá teniendo una parte de valoración humana.
La comparación que queda a poco más de un mes de la gala es más rica que el titular original. Si el voto prioriza quién produjo más goles al máximo nivel durante la temporada, Mbappé posee el expediente más fuerte: 42 con el Madrid, máximo goleador de Liga y Champions y 10 en el Mundial. Si prioriza impacto en el equipo campeón, regularidad y los trofeos de mayor peso, Lamine puede enseñar el premio al mejor jugador de LaLiga, el campeonato español y una Copa del Mundo. Eso es lo que hay detrás de su 'me lo merezco': no una candidatura sin discusión, sino dos formas legítimas y medibles de definir al mejor del año.
El precedente más incómodo para convertir el Mundial en una regla automática es el propio Mbappé. En 2018 ganó la Copa del Mundo con Francia, marcó en la final contra Croacia y también conquistó la Ligue 1 con el PSG. Aun así, terminó cuarto en el Balón de Oro: Luka Modrić fue primero, Cristiano Ronaldo segundo y Antoine Griezmann tercero. Es decir, tener el gran título colectivo del año y dejar una actuación decisiva en la final no bastó entonces para colocar al francés ni siquiera en el podio.
Qatar 2022 refuerza la misma idea, con un matiz de calendario que suele perderse en el debate. El Mundial se disputó después de la entrega del Balón de Oro 2022, que ganó Karim Benzema, por lo que las actuaciones de Qatar entraron en el ciclo siguiente. Mbappé acabó aquel torneo con ocho goles, ganó la Bota de Oro y firmó tres tantos en la final contra Argentina, pero Francia perdió por penaltis. En el Balón de Oro 2023 terminó tercero, por detrás de Erling Haaland y de Lionel Messi, campeón del mundo con Argentina.
También hay precedentes en la era Messi-Cristiano que muestran que el jurado no se limita a contar títulos. En 2010 Messi ganó el Balón de Oro por delante de Andrés Iniesta y Xavi, dos campeones del mundo con España. Y en 2013 Cristiano Ronaldo ganó el premio frente a Franck Ribéry, que venía de conquistar con el Bayern un triplete de Bundesliga, Copa y Champions. Son ejemplos distintos, bajo ciclos y contextos diferentes, pero apuntan en la misma dirección: los títulos pesan, no deciden solos. La propia jerarquía de criterios del premio sitúa primero el rendimiento individual y el carácter decisivo, después el rendimiento y los logros colectivos y, finalmente, la clase y el juego limpio.
Hay dos matices adicionales. Francia no ganó la Euro 2020: Italia fue campeona y Francia cayó ante Suiza en octavos; el otro gran título de selecciones de Mbappé en ese ciclo fue la Nations League 2020/21, que Francia ganó a España con un gol suyo en la final. Y la trayectoria completa de un jugador no figura como un cuarto criterio oficial del Balón de Oro: el premio valora el periodo correspondiente. La carrera previa puede influir en la percepción de un jurado humano, pero periodísticamente no debe sumarse como si fueran puntos oficiales. Lo comparable es lo que hizo cada candidato en el ciclo premiado, usando el histórico para entender cómo se han ponderado antes méritos similares.
Para un aficionado del Barcelona o del Real Madrid, el Balón de Oro no cambia un punto de Liga ni añade un título oficial al palmarés del club. Lo que sí cambia es la lectura de quién ha sido el jugador dominante del ciclo y el prestigio individual con el que cada estrella entra en la siguiente temporada. Por eso la comparación útil no es “mi equipo ganó más” contra “mi jugador marcó más”, sino qué candidato cumple mejor el primer criterio del premio —rendimiento individual y capacidad decisiva— y cuánto añaden después los títulos colectivos.
Aplicado a Lamine y Mbappé, el histórico evita una conclusión automática. Lamine puede enseñar el campeonato de Liga, el premio al mejor jugador de LaLiga y la Copa del Mundo; Mbappé puede enseñar más goles, Pichichi, máximo goleador de Champions y una Bota de Oro mundialista. Si eres lector madridista, el precedente de 2018 recuerda que ni un Mundial garantiza el premio a Mbappé; si eres barcelonista, los casos de 2010 y 2013 recuerdan que tampoco basta con acumular los mejores trofeos colectivos. La pregunta real es qué actuación individual considera el jurado más decisiva en el conjunto del año.
LaLiga nombró oficialmente a Lamine Yamal Mejor Jugador de la temporada 2025/26 y le atribuyó 16 goles y 12 asistencias en el campeonato que ganó el Barcelona con 94 puntos.
El Real Madrid informó de que Mbappé terminó 2025/26 con 42 goles en 44 partidos de club: 25 en Liga, donde ganó el Pichichi, y 15 en Champions, donde también fue máximo goleador.
FIFA sitúa a Mbappé como máximo goleador del Mundial 2026 con 10 goles y cuatro asistencias. España, con Lamine en ocho partidos, ganó la final 1-0 a Argentina y se proclamó campeona del mundo.
Fuentes: Cadena SER — entrevista y candidatura de Lamine YamalLaLiga — Lamine Yamal, Mejor Jugador 2025/26Real Madrid — Mbappé gana el Pichichi 2025/26Real Madrid — Mbappé, 42 goles y máximo goleador de ChampionsFIFA — estadísticas de jugadores del Mundial 2026FIFA — España campeona del Mundial 2026UEFA — criterios del Balón de OroL'Équipe — clasificación del Balón de Oro 2018FIFA — balance del Mundial de Qatar 2022UEFA — Balón de Oro 2023: Messi, Haaland y MbappéUEFA — Cristiano Ronaldo gana el Balón de Oro 2013UEFA — Francia gana la Nations League 2020/21UEFA — resultados de la EURO 2020
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