El paralelismo con Modrić nació en una columna de AS, pero la discusión ya es mucho más amplia: AS, Cadena SER y El País están analizando si la creatividad de Güler obliga a retrasar su posición y reorganizar el centro del campo. Sus primeros datos —1 gol y 1 asistencia en 209 minutos de Liga y una alta producción de ocasiones según AS— explican por qué el debate existe; no prueban todavía que pueda asumir el oficio completo de Modrić.
El origen inmediato del debate está en lo ocurrido en los primeros partidos del curso y, en especial, en la influencia de Güler cuando el Madrid necesita fabricar juego contra defensas cerradas. AS tituló una columna “El camino de Modrić” para proponer que el turco puede recorrer una transformación parecida a la del croata: de futbolista eminentemente ofensivo a centrocampista capaz de dirigir desde una altura menor. Pero reducir toda la historia a esa columna sería quedarse corto. Cadena SER ha descrito a Güler como difícil de sustituir por su creatividad e ideas, otra tertulia de la misma emisora ha discutido expresamente cómo encajarlo junto a Tchouaméni y Valverde, y El País ha situado su posición dentro de los asuntos tácticos pendientes del nuevo Madrid de Mourinho.
La estadística oficial de LaLiga explica por qué la conversación se ha acelerado. En los cuatro primeros partidos ligueros de 2026/27, Güler figura con 209 minutos, un gol y una asistencia. No es una muestra suficientemente grande para proyectar una temporada, pero sí basta para observar que Mourinho lo está utilizando y que su influencia no depende únicamente de ser titular. AS, con su propio recuento de acciones, le atribuía después del partido ante el Rayo 24 ocasiones creadas y seis ocasiones claras generadas en 227 minutos de juego competitivo. Las dos bases usan alcances distintos y no deben mezclarse como si fueran una única estadística; juntas describen la misma señal: con pocos minutos, el turco está concentrando mucha producción creativa.
El partido ante el Rayo funciona como ejemplo. Según AS, Güler entró en el minuto 72 y en 23 minutos creó cinco ocasiones, puso cinco centros y dio la asistencia que cambió el marcador. Un jugador capaz de alterar así un encuentro desde el banquillo parece, en principio, un especialista para los últimos metros. La cuestión es que precisamente esa capacidad para encontrar líneas de pase hace tentador retrasarlo: si recibe más veces y antes en la jugada, el Madrid puede tener un futbolista que conecte salida y ataque en lugar de esperar a que el balón llegue a la mediapunta. Esa es la hipótesis táctica; no está demostrado que el efecto se mantenga durante 90 minutos o ante presiones más agresivas.
La decisión afecta al resto del centro del campo. Tchouaméni ofrece estructura defensiva y salida sencilla; Valverde aporta recorrido, presión y conducción; Bernardo Silva puede sumar pausa y técnica en zonas interiores; Bellingham necesita espacio para llegar al área. Si Güler baja de forma permanente, no aparece un puesto nuevo: alguien pierde minutos, cambia de altura o asume una función distinta. Por eso Cadena SER ha tratado el encaje Tchouaméni-Valverde y el papel de Güler como partes de un mismo problema. El debate no es si el turco “merece jugar”, sino qué combinación da al equipo control sin quitarle capacidad de correr, defender y llegar al área.
Aquí conviene separar creación de organización. Un mediapunta puede recibir entre líneas, girarse y dar el pase decisivo; un organizador debe además ofrecerse a los centrales, decidir cuándo acelerar, mover al rival de un lado a otro, dar una salida segura cuando el equipo está presionado y ocupar bien la zona que deja cuando pierde el balón. Es un trabajo menos visible que una asistencia. La prensa puede detectar que Güler crea más ocasiones que sus compañeros, pero eso no prueba por sí solo que ya domine todas las tareas de un interior o un mediocentro de élite. La comparación con Modrić es interesante precisamente porque el croata acabó dominando esas capas que al principio de su etapa madridista no definían todavía su imagen pública.
Modrić llegó al Real Madrid en 2012 con 26 años y con un debate real sobre su posición. En una entrevista de aquella etapa explicó que prefería actuar en el centro, mientras José Mourinho sostenía que el club conocía cuál era su posición natural. No tardó en aparecer el primer gran momento que cambió su percepción: en marzo de 2013, en Old Trafford, entró desde el banquillo y marcó el gol que devolvió al Madrid a la eliminatoria ante el Manchester United. Mourinho destacó después que su entrada había cambiado la dinámica del centro del campo. Aquella noche no lo convirtió de golpe en el Modrić de los años siguientes, pero sí ilustra cómo un futbolista creativo puede ganar responsabilidades más profundas a medida que demuestra que mejora el funcionamiento colectivo.
El histórico posterior es enorme y pone límite a cualquier comparación prematura. Modrić terminó 12 temporadas en el Madrid, disputó 597 partidos, ganó 28 títulos —entre ellos seis Copas de Europa— y conquistó el Balón de Oro en 2018. Durante buena parte de ese recorrido formó con Casemiro y Kroos un centro del campo que repartía funciones de forma muy precisa: recuperación y cobertura, dirección del juego, salida bajo presión y llegada. Güler no necesita reproducir ese triángulo ni convertirse en una copia del croata. El precedente demuestra que un jugador con origen ofensivo puede transformarse; no demuestra que todo futbolista técnico vaya a hacerlo ni que el proceso sea rápido.
Hay, además, una señal previa de que el Madrid ya estaba ampliando el registro de Güler antes de este debate de septiembre. En 2025/26 ganó el premio de LaLiga al mejor gol de la temporada por su tanto desde unos 65 metros frente al Elche, una acción que reforzó su perfil de talento espectacular. Pero el paso que ahora se discute es casi el contrario: menos jugada excepcional y más participación repetida en cada posesión. Para convertirse en organizador, su éxito se mediría tanto por los pases que anteceden a una ocasión como por la frecuencia con la que ayuda al equipo a salir limpio y la estabilidad que mantiene cuando el rival presiona.
Mourinho dispone, por tanto, de dos usos que no son excluyentes. Puede mantener a Güler cerca del área en partidos donde necesite desequilibrio y último pase, o puede darle progresivamente más responsabilidad en la base del juego. Incluso puede alternar ambos roles según rival y marcador. Esa flexibilidad explica por qué afirmar ya que “será el nuevo Modrić” sería periodísticamente pobre: convierte una pregunta táctica en un destino escrito. Lo verificable será dónde recibe el balón cuando empiece los partidos, con qué pareja de centrocampistas juega, cuánto interviene en la salida y si su producción creativa se sostiene cuando aumenta su carga defensiva.
Para el Madrid y para quien sigue al equipo, esa es la parte que importa. Si Güler puede organizar desde más atrás sin romper el equilibrio, el club reduce una carencia que arrastra desde la salida de Modrić y Kroos: disponer de un futbolista que dé pausa y claridad en ataques posicionales. Si esa reconversión resta protección o aleja demasiado al turco del área, el equipo podría perder justamente la creatividad que intenta aprovechar. El debate abierto en la prensa no necesita decidir hoy quién tiene razón. Necesita seguir una pregunta medible: ¿el Madrid juega mejor y controla más cuando Güler participa en la construcción desde el inicio, o su mayor impacto sigue apareciendo cuando entra libre para decidir cerca del área?
Modrić es un precedente útil porque su rol también evolucionó. Llegó en 2012 con un perfil más ofensivo, Mourinho defendía que el club conocía su posición natural y su entrada en Old Trafford en marzo de 2013 cambió el ritmo de una eliminatoria de Champions. Años después ya era el organizador de referencia de un equipo que acumuló seis Copas de Europa durante su etapa y él terminó ganando el Balón de Oro 2018.
Pero hay una diferencia de punto de partida que impide vender una equivalencia fácil. Modrić llegó al Madrid con 26 años y experiencia en Tottenham y con Croacia; Güler afronta esta fase con muchos menos partidos de élite y todavía está construyendo continuidad. El histórico sirve para demostrar que la transformación de mediapunta a organizador es posible, no para decir que ya se ha producido.
Para el aficionado del Madrid, la decisión se nota directamente en el tipo de partido que ve. Si Güler baja a iniciar jugadas, el equipo puede ganar un receptor entre centrales y mediocentros y reducir los ataques que se atascan ante un bloque bajo; a cambio, necesita compensar el espacio que deja cuando sube y quién protege las pérdidas. Es un cambio de estructura, no solo de nombre en la alineación.
También afecta al reparto de minutos. Tchouaméni, Valverde, Bernardo Silva, Bellingham y Güler compiten por funciones que se solapan. Consolidar al turco como organizador obliga a Mourinho a decidir quién acompaña su creatividad con recuperación y recorrido. Por eso lo que conviene mirar en los próximos partidos no es solo si Güler marca: importan sus titularidades, la altura media de sus recepciones, las ocasiones que genera y si el Madrid concede menos o más transiciones con él en una posición retrasada.
LaLiga registra a Güler con cuatro apariciones, 209 minutos, un gol y una asistencia en el inicio de 2026/27. AS utiliza un universo estadístico distinto y le atribuía 24 ocasiones creadas en 227 minutos tras el Rayo; no deben sumarse ni tratarse como la misma base.
AS abrió el paralelismo con Modrić, pero Cadena SER y El País también han publicado análisis sobre la creatividad de Güler, el encaje del centro del campo y las decisiones pendientes de Mourinho. WIRESdesk trata el asunto como un debate multifuente, no como la opinión de un único columnista.
El Real Madrid cifra la trayectoria de Modrić en 597 partidos y 28 títulos. UEFA documentó ya en 2013 que Mourinho consideró decisiva su entrada en Old Trafford por cómo cambió la dinámica del centro del campo.
Fuentes: AS — El camino de ModrićCadena SER — el imprescindible por creatividad e ideasCadena SER — debate Tchouaméni, Valverde y GülerAS — Güler, la primera preguntaLaLiga — ficha y estadísticas de Arda GülerReal Madrid — Luka Modrić, leyenda del clubUEFA — Mourinho destacó el efecto de Modrić en Old TraffordEl País — asuntos pendientes del centro del campo de Mourinho
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