Israel cerró sus colegios electorales este 27 de octubre con una participación récord del 74,3% a las 20:00 hora local, la más alta desde 1988, en unas elecciones que decidirán si Benjamin Netanyahu logra un nuevo mandato o si la oposición de Gadi Eisenkot logra el primer relevo de poder desde 2023. Los primeros sondeos a pie de urna dan una ligera ventaja a la oposición (52-53 escaños) sobre la coalición saliente (50), sin mayoría para ninguno de los dos bloques, en una jornada marcada por denuncias de irregularidades y la acusación sin pruebas de Netanyahu contra el partido árabe Ra'am.
Israel cerró sus colegios electorales con una participación del 74,3% a las 20:00 hora local, la más alta desde 1988, y los primeros sondeos a pie de urna dan a la oposición de Gadi Eisenkot una ligera ventaja sobre la coalición de Benjamin Netanyahu, sin mayoría para ninguno de los dos bloques, en una jornada marcada por denuncias de irregularidades y la acusación sin pruebas de Netanyahu contra el partido árabe Ra'am. Israel cerró sus colegios electorales este 27 de octubre con una participación récord del 74,3% a las 20:00 hora local, la más alta desde 1988, en unas elecciones que decidirán si Benjamin Netanyahu logra un nuevo mandato o si la oposición de Gadi Eisenkot logra el primer relevo de poder desde 2023. Los primeros sondeos a pie de urna dan una ligera ventaja a la oposición (52-53 escaños) sobre la coalición saliente (50), sin mayoría para ninguno de los dos bloques, en una jornada marcada por denuncias de irregularidades y la acusación sin pruebas de Netanyahu contra el partido árabe Ra'am.

Flickr - Israel Defense Forces - Maj. Gen. Gadi Eisenkot of North. Cmd. and Brig. Gen Eyal Zamir of Division 36 this morning at Hila Lookou
Foto: Maj. Gen. Gadi Eisenkot of North. Cmd. and Brig. Gen Eyal Zamir of Division 36 this morning at Hila Lookou · Licencia: CC BY 2.0 · Archivo original · Condiciones de la licencia
Israel cerró este 27 de octubre sus colegios electorales a las 22:00 hora local con una participación que el Comité Electoral Central calificó como la más alta desde 1988, según los datos oficiales recogidos de forma independiente por RTVE, Infobae, El Debate, The Objective, France 24 y eldiario.es. La afluencia a las urnas se aceleró a lo largo de la tarde: 66,7% a las 18:00 horas, más de nueve puntos por encima de los comicios de 2022, y 74,3% a las 20:00, dos horas antes del cierre, con más de 5,4 millones de israelíes habiendo votado ya en más de 12.000 colegios electorales repartidos por todo el país, incluidos los puestos habilitados para militares en servicio activo y para diplomáticos y presos, cuyo voto se escrutina en los días posteriores a la jornada.
Nada más cerrar las urnas, los canales israelíes 11, 12 y 13 difundieron sus primeros sondeos a pie de urna, que daban a la oposición de centro liderada por Gadi Eisenkot entre 52 y 53 escaños, por delante de los 50 atribuidos a la coalición saliente de Benjamin Netanyahu, sin que ninguno de los dos bloques alcanzara los 61 escaños necesarios para gobernar en solitario, según recogieron de forma independiente La Jornada, Perfil y CNN en Español. Dentro de esos bloques, el Likud de Netanyahu seguiría siendo el partido más votado con 24-25 escaños, por delante de los 21-23 atribuidos a Yashar!, el partido de nueva creación de Eisenkot, mientras que las formaciones ultraortodoxas y de ultraderecha que completan la coalición de Netanyahu perderían posiciones respecto a la Knéset saliente, de acuerdo con la misma cobertura.
Eisenkot afirmó que los resultados preliminares reflejan una 'falta total de confianza' en el Gobierno de Netanyahu, mientras que el líder de Los Demócratas, Yair Golán, declaró que la ciudadanía había 'despedido al Gobierno de Netanyahu', según recogió La Jornada. Se trata, en todo caso, de proyecciones a pie de urna basadas en encuestas a la salida de los colegios electorales, no del recuento oficial de votos: el Comité Electoral Central no prevé cerrar el escrutinio hasta el 30 de octubre, con resultados formales publicados el 4 de noviembre, un proceso que en anteriores legislaturas israelíes se ha prolongado durante semanas de negociación entre bloques antes de que se forme gobierno. Los sondeos a pie de urna israelíes han acertado en líneas generales la composición de los bloques en comicios recientes, aunque con márgenes de error de uno o dos escaños por partido que pueden alterar la aritmética final de una coalición tan ajustada como la que anticipan estos primeros datos.
La jornada estuvo marcada por denuncias e incidentes: el partido de Eisenkot, Yashar!, denunció presuntas irregularidades en una decena de colegios electorales, con papeletas desaparecidas, deterioradas o marcadas de forma que podrían invalidarse; la organización de derechos humanos Adalah alertó de retrasos, cierres de centros y escasez de papeletas en árabe en localidades con población árabe, según recogieron France 24 y El Mostrador. La policía israelí detuvo a tres personas en el Néguev por su presunta implicación en un intento de compra de votos, y en Tel Aviv arrestó a un hombre al que encontraron un cuchillo cerca de Yair Golán, sin que trascendieran heridos, de acuerdo con la misma cobertura; ninguna de las fuentes consultadas ha vinculado estos incidentes puntuales con un intento organizado de alterar el resultado global de la jornada.
El propio Netanyahu, a través de llamamientos de urgencia a sus votantes en la red social X, afirmó sin aportar pruebas que el partido árabe Ra'am estaba intentando 'robarles' las elecciones mediante compra de votos, y acusó a la izquierda de movilizar más a sus bases que la derecha, según recogió eldiario.es. El Comité Electoral Central rechazó una petición del Likud, secundada por la formación ultraderechista de Itamar Ben Gvir, de ampliar el horario de voto más allá de las 22:00, alegando que las circunstancias no lo justificaban. Adalah calificó el discurso de Netanyahu de 'racista y agresivo' por presentar la participación democrática de la población árabe como una amenaza, en un cruce de acusaciones que esta pieza recoge como declaraciones atribuidas a cada parte, sin que exista hasta ahora una investigación oficial confirmada contra Ra'am por compra de votos.
Son las primeras elecciones legislativas israelíes desde los atentados de Hamás del 7 de octubre de 2023 y cierran el primer mandato de cuatro años que completa una legislatura israelí sin disolución anticipada desde 1988, según recoge la página de Wikipedia dedicada a estos comicios. El resultado determinará si el bloque de derecha y religioso del primer ministro Benjamin Netanyahu, de 77 años, logra un nuevo mandato o si se produce el primer relevo de gobierno liderado por una oposición articulada en torno a Gadi Eisenkot, de 66 años, exjefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel entre 2015 y 2019 y fundador del partido Yashar!, que perdió a un hijo y a un sobrino en la guerra de Gaza.
La campaña estuvo marcada además por un respaldo inusual de Washington: el presidente Trump escribió en Truth Social que Netanyahu 'nunca os dejará en la estacada', en lo que varios medios describieron como el primer respaldo explícito de un presidente estadounidense a un candidato en unas elecciones extranjeras, mientras que el vicepresidente JD Vance declinó pronunciarse alegando que no estaba involucrado en los comicios israelíes. Días antes de la jornada electoral, el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, visitó Israel sin previo aviso y confirmó públicamente haber hablado con Netanyahu, sin detallar el contenido del encuentro, según informó este medio.
Con ninguno de los dos bloques cerca de la mayoría de 61 escaños según los sondeos a pie de urna, los partidos árabes y las formaciones bisagra quedan de nuevo como posibles árbitros de la gobernabilidad, en una negociación que podría prolongarse semanas antes de que el presidente encargue a un candidato la formación de gobierno, en un contexto marcado por la guerra de Gaza, el frágil alto el fuego negociado en abril y las fricciones dentro de la propia coalición saliente de Netanyahu con sus socios ultraderechistas Itamar Ben Gvir y Bezalel Smotrich.
20 de octubre de 2026: el secretario de Defensa de EE.UU., Pete Hegseth, confirma públicamente haber hablado con Netanyahu en una visita no anunciada a Israel.
24 de octubre de 2026: últimas encuestas antes de la veda electoral dan ventaja al bloque opositor de Eisenkot sobre la coalición de Netanyahu, sin mayoría clara para ninguno de los dos bloques.
27 de octubre de 2026, mañana y mediodía: jornada electoral; el Comité Electoral Central registra la mayor participación a media jornada desde 1973.
27 de octubre de 2026, tarde: la participación sigue subiendo (66,7% a las 18:00 y 74,3% a las 20:00), la más alta desde 1988; el Comité Electoral rechaza una petición del Likud de ampliar el horario de voto.
27 de octubre de 2026, 22:00 hora local (20:00 GMT): cierran los colegios electorales tras más de 12.000 mesas; los primeros sondeos a pie de urna de los canales 11, 12 y 13 sitúan a la oposición de Eisenkot (52-53 escaños) ligeramente por delante de la coalición saliente de Netanyahu (50), sin mayoría de 61 para ninguno de los dos.
Una participación histórica eleva la legitimidad del resultado que salga de las urnas, en una elección que definirá el rumbo de la gestión de la guerra en Gaza, la relación con la Administración Trump y la política hacia Cisjordania durante los próximos cuatro años.
Los primeros sondeos a pie de urna, sin mayoría clara para ningún bloque, anticipan una negociación de gobierno compleja en la que los partidos árabes y los pequeños partidos bisagra podrían decidir quién gobierna Israel.
Israel elige a los 120 miembros de la Knéset; la mayoría exige 61 escaños. Las elecciones de 2026 son las primeras desde los atentados de Hamás del 7 de octubre de 2023 y las primeras en completar una legislatura de cuatro años sin disolución anticipada desde 1988.
El bloque de Netanyahu (Likud, Poder Judío, Sionismo Religioso, Shas y Judaísmo Unido de la Torá) se enfrenta a una oposición articulada en torno a Yashar!, de Gadi Eisenkot, con Beyájad (Naftali Bennett), Los Demócratas (Yair Golán) e Israel Beitenu (Avigdor Liberman).
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