El presidente del Gobierno afirmó en X que "lo que ha pasado en Brasil pasará también en España" tras el triunfo de Lula da Silva sobre Flávio Bolsonaro, pero los sondeos de cara a las elecciones del 29 de noviembre siguen dando ventaja al PP.
El jefe del Ejecutivo español trasladó la victoria electoral de Lula da Silva en Brasil a la política nacional, augurando una "remontada del progresismo" en España. Las encuestas publicadas esta misma semana, sin embargo, mantienen al PP por delante del PSOE a un mes de las generales del 29 de noviembre. El presidente del Gobierno afirmó en X que "lo que ha pasado en Brasil pasará también en España" tras el triunfo de Lula da Silva sobre Flávio Bolsonaro, pero los sondeos de cara a las elecciones del 29 de noviembre siguen dando ventaja al PP. En la práctica: La comparación de Sánchez busca inyectar ánimo a su electorado a un mes de unas generales en las que las encuestas le colocan en desventaja.

Luiz Inácio Lula da Silva, reelegido presidente de Brasil tras vencer en segunda vuelta a Flávio Bolsonaro.
Foto: Palácio do Planalto / Ricardo Stuckert · Licencia: CC BY 2.0 · Archivo original · Condiciones de la licencia
Pedro Sánchez reaccionó este lunes, nada más conocerse el resultado de la segunda vuelta presidencial en Brasil, con un mensaje en la red social X: "¡Gran victoria de Lula! Lo que ha pasado en Brasil, pasará también en España. La remontada del progresismo global acaba de empezar". El mensaje fue replicado por varios miembros de su Gobierno, entre ellos Ángel Víctor Torres, Elma Saiz y Óscar Puente, según recogieron tanto El Español como el medio chileno El Mostrador, lo que indica una coordinación deliberada del mensaje y no un comentario aislado del presidente.
El Tribunal Superior Electoral de Brasil (TSE) confirmó, con el 100% de las mesas escrutadas, que Luiz Inácio Lula da Silva se impuso a Flávio Bolsonaro, candidato del Partido Liberal, con el 51,79% de los votos válidos frente al 48,21% de su rival. En cifras absolutas, Lula obtuvo 64.256.232 votos frente a los 59.826.041 de Bolsonaro, una diferencia de unos 4,4 millones de papeletas. La cobertura de CNN en Español y de El Comercio, ambas basadas en los datos oficiales del TSE, coincide en estas cifras y en que el escrutinio se cerró sin incidentes relevantes.
El resultado supone una remontada en sentido estricto: Flávio Bolsonaro había encabezado la primera vuelta, y fue en el balotaje donde Lula logró revertir esa desventaja inicial. Es precisamente ese giro de última hora el que Sánchez utilizó como argumento para proyectar un escenario similar en España, de cara a las elecciones generales convocadas de forma anticipada para el 29 de noviembre. Su razonamiento, tal y como lo han reconstruido tanto El Español como El Mostrador, es que si Lula pudo remontar en las urnas tras ir por detrás, el PSOE podría hacer lo mismo frente al PP de Alberto Núñez Feijóo en las semanas que quedan de campaña.
Los datos disponibles no respaldan por ahora ese paralelismo. La media de encuestas de octubre recopilada por medios como laregion.es y El Debate sitúa al PP en el 32,0% de voto frente al 26,4% del PSOE, con Vox en el 18,8%, Sumar/FA en el 6,0% y Podemos en el 2,9%. Las proyecciones de escaños otorgan al PP entre 129 y 147 diputados frente a los 100-112 del PSOE, mientras que Vox se movería entre 62 y 70 escaños. La suma de PP y Vox alcanzaría entre 198 y 212 escaños, con una mediana de 203, muy por encima de la mayoría absoluta de 176. El propio editorial de El Español cita además una encuesta de SocioMétrica con una brecha todavía mayor: 135 escaños para el PP frente a 108 para el PSOE.
El editorial de El Español, fuente original de la comparación, añade un matiz de contexto que considera decisivo: Lula se enfrentaba a un rival, Flávio Bolsonaro, que cuestionaba las reglas democráticas del propio proceso electoral, lo que movilizó un voto de rechazo entre electores moderados. Sánchez, en cambio, compite con un PP y un Vox que, según el mismo diario, aceptan el marco electoral vigente y centran su discurso en el balance de gestión del Gobierno, no en una amenaza institucional. Esa diferencia estructural es, para el medio, la razón de fondo por la que la analogía de Sánchez resulta forzada y poco sostenible con los datos actuales.
Hasta la fecha, ni Moncloa ni el PSOE han aportado datos propios que avalen la tesis de una remontada equivalente a la brasileña, y ningún sondeo publicado esta semana en España muestra un cierre significativo de la distancia entre los dos grandes partidos de cara al 29 de noviembre. El mensaje de Sánchez se suma a una serie de comparaciones previas con triunfos de la izquierda en otros países para argumentar una supuesta tendencia progresista internacional, una estrategia retórica que vuelve a repetirse ahora con Brasil y que sus críticos interpretan como un intento de desviar el foco de sus propios resultados en las encuestas.
El triunfo de Lula tiene además un componente histórico propio: el mandatario, que ya gobernó Brasil entre 2003 y 2010 y de nuevo desde 2023, afrontará a partir de 2027 su cuarto período presidencial no consecutivo, algo inédito en la democracia brasileña reciente. La prensa latinoamericana, incluidas CNN en Español y El Comercio, ha destacado que la remontada entre la primera y la segunda vuelta fue una de las más ajustadas de la historia reciente del país, lo que explica el eco internacional del resultado y el entusiasmo con el que lo celebraron gobiernos afines, entre ellos el de Sánchez, así como otros líderes progresistas de la región.
Las elecciones generales del 29 de noviembre en España son, a su vez, anticipadas: se celebran antes de agotar la legislatura, en un contexto de tensión parlamentaria que ha marcado buena parte del año. Las encuestas de octubre recopiladas por laregion.es y El Debate a partir de distintas casas demoscópicas coinciden en que, por ahora, ningún partido de izquierda ha logrado un vuelco de intención de voto comparable al brasileño, lo que deja abierta la pregunta de si el mensaje de Sánchez responde a una lectura estratégica de la recta final de campaña o, sobre todo, a un intento de movilizar a su electorado antes de la cita con las urnas, en un escenario que todas las encuestadoras siguen dando por favorable al bloque de PP y Vox.
Sánchez ha recurrido en ocasiones anteriores a triunfos de la izquierda en otros países para argumentar una tendencia progresista internacional, una estrategia retórica que vuelve a repetirse ahora con Brasil.
La comparación de Sánchez busca inyectar ánimo a su electorado a un mes de unas generales en las que las encuestas le colocan en desventaja.
El episodio alimenta el debate sobre si el Gobierno está leyendo con precisión su propia situación electoral de cara al 29 de noviembre.
Lula da Silva, que gobernará un cuarto mandato no consecutivo (2027-2031), remontó una desventaja inicial en primera vuelta para vencer a Flávio Bolsonaro.
En España, el 29 de noviembre se celebran elecciones generales anticipadas en las que el PP de Feijóo encabeza todas las encuestas publicadas en octubre.
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