El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, confirmó este martes que Moscú y Washington retomarán el diálogo sobre estabilidad estratégica y desarme nuclear, pero insistió en que debe ser un proceso bilateral, sin participación china, después de que el tratado New START expirara en febrero de 2026 sin sustituto.
El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, aseguró este martes que Moscú y Washington deben reanudar "con urgencia" el diálogo sobre desarme nuclear, pero excluyendo a Pekín, en la primera confirmación rusa tras el anuncio de Donald Trump sobre una posible cumbre trilateral en China. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, confirmó este martes que Moscú y Washington retomarán el diálogo sobre estabilidad estratégica y desarme nuclear, pero insistió en que debe ser un proceso bilateral, sin participación china, después de que el tratado New START expirara en febrero de 2026 sin sustituto. En la práctica: La falta de un tratado vigente entre Rusia y Estados Unidos elimina los mecanismos de verificación e inspección mutua sobre los arsenales nucleares de las dos potencias con mayor número de cabezas del mundo, en un contexto de tensión por Ucrania y Oriente Próximo.

Encontro com o Senhor Donald Trump, Presidente dos Estados Unidos da América - troca de camisas 2
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El Kremlin confirmó este martes que Rusia está dispuesta a reanudar las negociaciones de desarme nuclear con Estados Unidos, pero rechazó que China participe en ellas. En su rueda de prensa diaria, el portavoz presidencial Dmitri Peskov afirmó: "Estamos convencidos de ello. Lo hemos dicho en reiteradas ocasiones a distintos niveles; hemos confirmado la necesidad de una reanudación urgente del diálogo sobre estabilidad estratégica y desarme nuclear", según recogieron EFE, Infobae y The Objective de forma coincidente.
Peskov precisó que cualquier negociación debe producirse "entre nosotros y los estadounidenses", y advirtió de que Rusia y Estados Unidos carecen en este momento de un marco legal vigente que regule sus arsenales, tras la expiración en febrero de 2026 del tratado New START sin que se alcanzara un acuerdo de sustitución. "Por primera vez en muchos años el mundo se quedó sin los acuerdos correspondientes, esto es extremadamente peligroso", dijo el portavoz, de acuerdo con la traducción difundida por The Objective. Hasta su expiración, el New START limitaba a cada país a un máximo de 1.550 cabezas nucleares estratégicas desplegadas y 700 vectores de lanzamiento desplegados —misiles intercontinentales, submarinos y bombarderos pesados—, además de permitir hasta 18 inspecciones mutuas anuales sobre el terreno para verificar esos límites.
La declaración llega cuatro días después de que Donald Trump afirmara, en una entrevista con la cadena estadounidense Newsmax el 16 de octubre, que Washington dialogaba tanto con Rusia como con China sobre "desnuclearización". "Todo esto es una vergüenza porque me encantaría desnuclearizar si es posible", declaró Trump, según recogió Al Jazeera, que también documentó su intención de buscar una reunión trilateral con los líderes ruso y chino.
Ese planteamiento se concretó un día después, el 19 de octubre, cuando Trump dijo estar abierto a celebrar una cumbre trilateral con Vladímir Putin y Xi Jinping centrada específicamente en armas nucleares, y no necesariamente en la guerra de Ucrania, según informó Axios. El propio Trump tiene previsto viajar a China a mediados de noviembre para la cumbre de líderes del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) en Shenzhen, y ha señalado que participaría en el encuentro trilateral "si Xi quiere", aunque ni Pekín ni Moscú lo han confirmado como un evento cerrado ni con agenda fijada.
Pekín, por su parte, se ha opuesto en varias ocasiones a sentarse en esa mesa. Según Al Jazeera, el Gobierno chino sostiene que su arsenal —estimado en unas 620 cabezas nucleares frente a las más de 4.000 que poseen cada una Rusia y Estados Unidos— es demasiado pequeño para justificar su inclusión en negociaciones de reducción bilateral entre las dos potencias que concentran, según los datos citados por Infobae, alrededor del 90% del arsenal nuclear mundial. China tampoco ha respaldado públicamente la propuesta de cumbre trilateral en Shenzhen, y Trump ha expresado su preocupación por que el arsenal chino pueda acercarse al de Rusia y Estados Unidos en un plazo de cinco años si no se alcanza ningún acuerdo de control.
Peskov matizó además que un acuerdo exclusivamente bilateral no puede ignorar por completo las capacidades nucleares de otras potencias europeas, en referencia al Reino Unido y Francia, aunque dejó claro que, a su juicio, la negociación central debe seguir siendo ruso-estadounidense. El propio Kremlin, según recogió Axios, ha descrito la cumbre trilateral planteada por Trump como "una posibilidad", no como un evento confirmado, mientras que la Casa Blanca tampoco ha fijado fecha ni agenda formal para retomar conversaciones bilaterales de desarme.
El vacío regulatorio abierto por el fin del New START —el último gran tratado de control de armas nucleares entre ambos países, firmado en 2010 y prorrogado por última vez en 2021 hasta su expiración en febrero de 2026— deja sin límites verificables los arsenales estratégicos de las dos mayores potencias nucleares del planeta por primera vez desde el final de la Guerra Fría. Analistas de control de armamento de centros especializados como la Arms Control Association y la Union of Concerned Scientists llevan meses calificando ese vacío de especialmente inestable, al eliminar los mecanismos de inspección mutua que permitían a cada país verificar el cumplimiento del otro y reducir el riesgo de una carrera de armamentos sin supervisión externa ni límites verificables sobre el número real de cabezas y vectores desplegados por cada potencia.
El episodio se suma a una serie de gestos diplomáticos entre Washington y Pekín en los últimos meses, incluida la cumbre que Trump y Xi mantuvieron en Busan (Corea del Sur) el 30 de octubre de 2025 para rebajar la tensión comercial bilateral. La cuestión nuclear, sin embargo, se mantiene como un asunto separado: mientras Moscú y Washington discuten un formato bilateral de desarme centrado en sustituir al New START, la posible cumbre trilateral en Shenzhen dependerá de si Pekín acepta finalmente sentarse a negociar junto a las dos potencias con mayor arsenal del planeta, algo que hasta ahora ha rechazado de forma reiterada, argumentando que un recorte proporcional de su arsenal, mucho menor que el de Washington y Moscú, dejaría a China en una posición de debilidad estratégica frente a las otras dos potencias nucleares.
El propio New START fue heredero de una larga cadena de acuerdos bilaterales de control de armamento que arranca en 1972 con el SALT I, firmado por Richard Nixon y Leonid Brézhnev, y que continuó con START I en 1991 y START II, nunca plenamente ratificado, antes de que Barack Obama y Dmitri Medvédev suscribieran el New START en 2010; el tratado fue prorrogado por última vez en 2021 por cinco años más, hasta su expiración definitiva en febrero de 2026 sin que las partes alcanzaran un acuerdo sustitutivo negociado.
Rusia y Estados Unidos han mantenido tratados de control de armas nucleares de forma casi continua desde 1972 (SALT I), pasando por START I, START II y, desde 2010, New START, el último en vigor hasta su expiración en febrero de 2026.
Trump y Xi se reunieron en Busan (Corea del Sur) el 30 de octubre de 2025 para abordar la tensión comercial bilateral, un antecedente de contacto directo entre ambos líderes antes de la actual discusión sobre desnuclearización.
La falta de un tratado vigente entre Rusia y Estados Unidos elimina los mecanismos de verificación e inspección mutua sobre los arsenales nucleares de las dos potencias con mayor número de cabezas del mundo, en un contexto de tensión por Ucrania y Oriente Próximo.
El tratado New START, firmado en 2010 y prorrogado por última vez en 2021, expiró en febrero de 2026 sin que Washington y Moscú alcanzaran un sustituto, dejando a ambos países sin límites pactados sobre misiles y cabezas nucleares desplegables por primera vez en más de una década.
Trump tiene previsto viajar a China a mediados de noviembre de 2026 para la cumbre de líderes de la APEC en Shenzhen, donde podría plantearse el encuentro trilateral con Putin y Xi sobre desnuclearización.
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