Rusia bloqueó la resolución estadounidense que eliminaba el término "referéndum" del nombre de la MINURSO y EE.UU. vetó después la contrapropuesta rusa, dejando a la misión de paz sin mandato renovado desde el 31 de octubre de 2026.
Rusia vetó el 30 de octubre una resolución estadounidense que habría reescrito el mandato de la misión de paz en el Sáhara Occidental, y Washington respondió bloqueando la contrapropuesta rusa. El resultado es un vacío de mandato sin precedentes para la MINURSO justo cuando este expiraba. Rusia bloqueó la resolución estadounidense que eliminaba el término "referéndum" del nombre de la MINURSO y EE.UU. vetó después la contrapropuesta rusa, dejando a la misión de paz sin mandato renovado desde el 31 de octubre de 2026. En la práctica: La falta de mandato renovado deja en una situación jurídica inédita a los cerca de 460 efectivos militares y civiles de la MINURSO que vigilan el alto el fuego de 1991 entre Marruecos y el Frente Polisario, y abre un periodo de incertidumbre diplomática sobre el futuro del proceso de paz en el Sáhara Occidental, justo cuando Rabat y sus aliados buscaban formalizar el giro hacia el plan de autonomía como única base negociadora.

La sala del Consejo de Seguridad de la ONU en Nueva York, donde se votaron el 30 de octubre de 2026 las dos resoluciones rivales sobre el Sáhara Occidental.
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El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas fracasó el 30 de octubre de 2026 en su intento de renovar el mandato de la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (MINURSO) después de que Rusia y Estados Unidos vetaran, cada uno, la propuesta de resolución presentada por el otro, según el acta oficial de la sesión publicada por el servicio de prensa de la ONU. Es la primera vez desde la creación de la misión en 1991 que el Consejo llega a la fecha límite de expiración del mandato sin lograr ninguna renovación, ni siquiera técnica.
La primera votación correspondió al texto redactado por Estados Unidos (documento S/2026/868), que proponía extender el mandato de la misión eliminando la palabra "Referéndum" de su nombre oficial, en un gesto hacia el reconocimiento de que ese mecanismo lleva más de dos décadas sin aplicarse, y que además consolidaba el plan de autonomía marroquí como base casi exclusiva de las futuras negociaciones. La resolución obtuvo 11 votos a favor, el mínimo necesario para ser aprobada, pero Rusia ejerció su veto como miembro permanente, mientras China y Pakistán se abstuvieron.
El representante ruso, Vasili Nebenzia, justificó el veto afirmando que el Consejo de Seguridad "no puede predeterminar automáticamente asuntos relativos a la soberanía" y calificó la propuesta estadounidense de solución unilateral adoptada sin consultas suficientes con el resto de los miembros. Moscú presentó minutos después un texto alternativo (S/2026/870) que planteaba una prórroga técnica simple del mandato hasta el 31 de octubre de 2027, sin cambios de fondo en el nombre ni en el enfoque negociador de la misión.
Esa segunda votación recibió únicamente 3 votos a favor —Rusia, China y Somalia—, con Estados Unidos votando en contra en ejercicio de su propio veto y el resto de los miembros absteniéndose. El delegado estadounidense respondió con dureza, señalando que el veto ruso solo servía para preservar "la letra R" en el nombre de una misión que, en la práctica, abandonó los preparativos del referéndum hace más de veinte años, y acusó a Moscú de bloquear por motivos ajenos al fondo del expediente saharaui.
China, en su explicación de voto sobre el texto estadounidense, alegó que no hubo consultas suficientes sobre la propuesta y advirtió de que el mandato de la misión "no debe utilizarse para ejercer presión política", subrayando también la importancia de no prejuzgar el resultado de las negociaciones entre las partes. Pekín no respaldó el texto estadounidense, pero sí votó a favor de la prórroga técnica rusa, en una posición intermedia entre Washington y Moscú que refleja la cautela china ante un expediente que involucra directamente los principios de soberanía territorial que Pekín invoca en otros contextos.
El Frente Polisario, a través de su representante ante la ONU, calificó el proyecto estadounidense de "desviación extremadamente peligrosa y sin precedentes", no solo respecto del derecho internacional que sustenta la cuestión del Sáhara Occidental como un asunto de descolonización pendiente, sino también respecto del propio proceso de paz establecido por el Consejo de Seguridad desde hace más de tres décadas. Argelia, representada por su embajador Amar Bendjama, defendió con dureza la posición del Polisario y acusó a la resolución estadounidense de intentar imponer un resultado prefabricado a las partes antes de que concluyeran las negociaciones. El delegado de Estados Unidos respondió acusando a Argelia de socavar el trabajo del Consejo y de la delegación estadounidense como autora del texto (penholder), en un intercambio que subraya la intensidad diplomática que rodea al expediente.
Francia y el Reino Unido, que habían respaldado la propuesta de Washington junto con otros nueve miembros no permanentes, expresaron su decepción por el veto ruso y advirtieron de que la falta de un mandato claro para la MINURSO corre el riesgo de desestabilizar la región, donde la misión supervisa el alto el fuego entre Marruecos y el Frente Polisario desde 1991 con un contingente de alrededor de 460 efectivos militares y civiles desplegados a lo largo de la línea de separación en el desierto.
El resultado práctico de este doble bloqueo es que, salvo que el Consejo de Seguridad alcance en las próximas horas un acuerdo de última hora para una prórroga puente, el mandato de la MINURSO expiraba el 31 de octubre de 2026 sin haber sido renovado por ninguna de las dos vías, una situación sin precedentes desde la creación de la misión en 1991 que deja en la incertidumbre tanto el estatuto jurídico del contingente desplegado como la continuidad de los mecanismos de supervisión del alto el fuego.
El trasfondo de la disputa es la consolidación del plan de autonomía marroquí como marco casi exclusivo de referencia en los documentos recientes del Consejo, frente a la reivindicación histórica del Frente Polisario de un referéndum de autodeterminación respaldado por Argelia; el texto estadounidense buscaba formalizar ese giro de forma explícita, mientras que Rusia y, en menor medida, China defendieron mantener una redacción que no cierre la puerta a otras fórmulas antes de que concluyan las negociaciones en curso entre Rabat y el Polisario bajo auspicio del enviado personal del secretario general de la ONU.
El veto ruso se produce en un contexto de relación estratégica de larga data entre Moscú y Argel, uno de los socios más relevantes de Rusia en el norte de África, lo que añade una dimensión adicional a las divisiones diplomáticas en torno al expediente saharaui más allá de la posición rusa formalmente expresada sobre el contenido del texto. Analistas próximos a Rabat, citados por medios marroquíes, sostienen que el veto ruso no revertirá el avance diplomático logrado por Marruecos en los últimos años en torno al reconocimiento internacional de su plan de autonomía, aunque reconocen que la falta de una resolución deja temporalmente sin cobertura formal ese mismo proceso.
Resoluciones anteriores del Consejo (incluidas la 2602 de 2021, la 2654 de 2022 y la 2703 de 2023) ya habían prorrogado el mandato de la MINURSO en votaciones cada vez más divididas, reflejando el creciente desacuerdo entre los miembros permanentes sobre el estatuto final del territorio y sobre el peso que debe darse al plan de autonomía marroquí frente a la opción de un referéndum.
La falta de mandato renovado deja en una situación jurídica inédita a los cerca de 460 efectivos militares y civiles de la MINURSO que vigilan el alto el fuego de 1991 entre Marruecos y el Frente Polisario, y abre un periodo de incertidumbre diplomática sobre el futuro del proceso de paz en el Sáhara Occidental, justo cuando Rabat y sus aliados buscaban formalizar el giro hacia el plan de autonomía como única base negociadora.
La MINURSO se creó en 1991 para supervisar un alto el fuego y organizar un referéndum de autodeterminación que nunca llegó a celebrarse por falta de acuerdo entre Marruecos y el Frente Polisario sobre el censo de votantes.
En los últimos años, Estados Unidos, Francia y otros aliados de Marruecos han impulsado en el Consejo de Seguridad un giro hacia el plan de autonomía marroquí como base de la negociación, mientras Argelia y el Frente Polisario defienden la vigencia del derecho a la autodeterminación y denuncian ese giro como un intento de prejuzgar el resultado final del conflicto.
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