Tesla, Jaguar, Bentley, Rolls-Royce y otras marcas de lujo apuestan por vehículos eléctricos de alta gama pese a la caída de ventas en algunos modelos y las dudas de los compradores tradicionales.
Tesla lidera un grupo de fabricantes que apuesta por vehículos eléctricos de alta gama dirigidos a compradores de coches de lujo, aunque las cifras de ventas muestran resultados desiguales entre las marcas. Tesla, Jaguar, Bentley, Rolls-Royce y otras marcas de lujo apuestan por vehículos eléctricos de alta gama pese a la caída de ventas en algunos modelos y las dudas de los compradores tradicionales. En la práctica: La tendencia muestra que los fabricantes de lujo ven en los compradores de alta gama, menos sensibles al precio, una vía para rentabilizar la inversión en tecnología eléctrica, incluso cuando las ventas de gama media eléctrica se desaceleran.

Rolls Royce 1926 Phantom I (Detail)
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Tesla encabeza una carrera entre varios fabricantes de automóviles por vender vehículos eléctricos de más de 100.000 dólares, según una investigación publicada por The New York Times y recogida por Infobae el 16 de octubre de 2026. La compañía de Elon Musk presentó su nuevo Roadster en un evento en Texas, con un sistema de propulsión que promete llevarlo de 0 a 100 km/h en menos de un segundo. El modelo llegaría al mercado en 2028 con un precio superior a los 200.000 dólares, y ya acepta reservas con un depósito de 50.000 dólares.
Otras marcas de lujo tradicionalmente asociadas a motores de combustión están siguiendo una estrategia similar. Jaguar, propiedad de Tata Motors, presentó el Type 01, un eléctrico de 1.000 caballos de fuerza con un precio de 130.000 dólares, como parte de su giro hacia una producción exclusiva de vehículos eléctricos. Bentley, filial de Volkswagen, prevé lanzar el próximo año el SUV eléctrico Torcal, con un precio de partida cercano a los 220.000 dólares, mientras que Rolls-Royce, propiedad de BMW, ya comercializa el Spectre II por 400.000 dólares.
Los resultados de ventas, sin embargo, son dispares. El Porsche Taycan, que parte de 112.000 dólares, registró una caída del 31% en sus ventas durante los primeros nueve meses del año, y Lucid reportó un descenso del 7% en sus ventas del tercer trimestre para vehículos de entre 70.000 y 250.000 dólares. Ferrari, por su parte, fijó el precio de su modelo Luce por encima de los 600.000 dólares, mientras Lamborghini decidió posponer sus planes de lanzar un vehículo eléctrico, en un contexto en el que los compradores de coches de alta gama se mantienen tradicionalmente más apegados a los motores de combustión.
Los directivos del sector defienden que los motores eléctricos ofrecen ventajas frente a los de combustión: mayor aceleración, menor necesidad de mantenimiento y un centro de gravedad más bajo que mejora la maniobrabilidad. El consejero delegado de Jaguar resumió la apuesta de la marca señalando que un vehículo "rápido, cómodo y lujoso" representa "la mejor mezcla" para atraer a compradores adinerados. Pese a ese argumento, el reportaje de The New York Times subraya que el riesgo de mercado persiste: los clientes de vehículos de lujo compran históricamente por prestigio y tradición de marca, no por ahorro de combustible, lo que obliga a los fabricantes a convencerlos con prestaciones y exclusividad antes que con argumentos ambientales o económicos.
El fenómeno coincide con una desaceleración más amplia del mercado de vehículos eléctricos de gama media, lo que ha llevado a varios fabricantes a reorientar parte de su estrategia comercial hacia el segmento de alta gama, donde los márgenes son mayores y los compradores resultan menos sensibles a las subidas de precio o a la retirada de incentivos fiscales. Analistas citados por The New York Times advierten de que, si los modelos de lujo no logran consolidar una demanda estable, las marcas tradicionales podrían verse obligadas a replantear el ritmo de su transición eléctrica, especialmente en un segmento donde la reputación de marca y el rendimiento en pista siguen pesando más que el ahorro energético a la hora de decidir una compra.
Tesla ha ampliado progresivamente su gama de precios desde el lanzamiento del Model S en 2012, mientras marcas de lujo tradicionales como Bentley, Rolls-Royce y Jaguar han anunciado en los últimos años planes de electrificación parcial o total de sus catálogos.
La tendencia muestra que los fabricantes de lujo ven en los compradores de alta gama, menos sensibles al precio, una vía para rentabilizar la inversión en tecnología eléctrica, incluso cuando las ventas de gama media eléctrica se desaceleran.
El reportaje llega en un momento de resultados desiguales para los vehículos eléctricos de lujo: mientras Tesla, Jaguar y Rolls-Royce redoblan su apuesta con nuevos modelos y precios elevados, Porsche y Lucid han registrado caídas de ventas de dos cifras en 2026 y Lamborghini ha retrasado sus planes eléctricos.
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