El sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo) del Instituto de Salud Carlos III atribuye 5.807 muertes al calor en España entre el 15 de mayo y el 30 de septiembre de 2026, según los datos recogidos por Infosalus. Es la cifra más alta desde que existen registros comparables, un 51,6% más que en 2025 y un 184,4% más que en 2024. La Razón e Infobae añaden que las tasas de mortalidad atribuible al calor fueron más altas en el norte y el noreste peninsular.
El sistema MoMo del Instituto de Salud Carlos III atribuye 5.807 muertes al calor en España entre mayo y septiembre de 2026, la cifra más alta en una década; La Razón e Infobae añaden que las tasas fueron más altas en el norte y noreste peninsular, con un 97% de las víctimas mayores de 65 años. El sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo) del Instituto de Salud Carlos III atribuye 5.807 muertes al calor en España entre el 15 de mayo y el 30 de septiembre de 2026, según los datos recogidos por Infosalus. Es la cifra más alta desde que existen registros comparables, un 51,6% más que en 2025 y un 184,4% más que en 2024. La Razón e Infobae añaden que las tasas de mortalidad atribuible al calor fueron más altas en el norte y el noreste peninsular. En la práctica: El verano de 2026 se convierte en el más letal por calor en España desde que existen registros comparables del sistema MoMo, con 5.807 muertes atribuidas a las altas temperaturas.

Maisa Roja en promulgación de Ley Cambio Climático
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El sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo), gestionado por el Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) junto con el Ministerio de Sanidad, estima en 5.807 las muertes atribuibles a las altas temperaturas registradas en España entre el 15 de mayo y el 30 de septiembre de 2026, según los datos recogidos este 13 de octubre por Infosalus. Se trata de la cifra más alta en la última década y confirma, con el cierre definitivo de la temporada, la tendencia que distintos medios ya habían anticipado con datos provisionales a lo largo del verano.
La cifra representa un incremento del 51,6% respecto a las 3.832 muertes atribuidas al calor en 2025 y del 184,4% frente a las 2.042 de 2024, de acuerdo con la comparación interanual difundida por Infosalus. El récord anterior, establecido en el verano de 2022 con 4.789 fallecimientos asociados a altas temperaturas, queda así superado por un margen amplio. La propia evolución de las cifras provisionales durante el verano —más de 5.200 muertes entre mayo y agosto según tiempo.com y climatica.coop, y en torno a 5.232 hasta el 31 de agosto según la cobertura de medios como deia.eus y que.es que ya hablaban de récord histórico— es coherente con el cierre final de 5.807 al incorporar septiembre.
El reparto mensual muestra que agosto concentró la mayor parte de los fallecimientos, con 2.162 muertes, seguido de julio con 2.026, junio con 938, septiembre con 559 y el tramo de mediados a finales de mayo con 123. El perfil de las víctimas es marcadamente de edad avanzada: el 97% de los fallecidos tenía 65 años o más, y dentro de ese grupo, el 62% superaba los 85 años. Por sexo, el 60% de las muertes correspondió a mujeres (3.486) frente al 40% de hombres (2.321), una distribución que coincide con la mayor proporción de mujeres en los tramos de edad más avanzada de la población española.
Al difundirse el mismo cierre de datos del ISCIII, La Razón e Infobae han incorporado un matiz geográfico: las tasas de mortalidad atribuible al calor —es decir, el exceso relativo sobre la mortalidad esperada, no el número absoluto de muertes— resultaron más elevadas en el norte y el noreste peninsular que en el sur, pese a que el sur registra temperaturas máximas más extremas. Ninguna de las dos coberturas consultadas desglosa cifras exactas por comunidad autónoma, por lo que ese patrón se recoge aquí como una observación agregada del cierre de temporada y no como un dato cuantificado por territorio.
El MoMo no certifica las muertes como causadas directamente por el calor, sino que compara la mortalidad observada con la esperada en cada periodo para estimar el exceso asociado a las temperaturas extremas, incluso cuando los certificados médicos consignan como causa directa infartos, ictus, insuficiencia respiratoria u otros fallos orgánicos agravados por el calor. El ISCIII ha subrayado, según la cobertura recogida por Infosalus, la necesidad de mantener la vigilancia epidemiológica continua y reforzar las medidas de prevención y adaptación frente al impacto del calor extremo sobre la salud, en un contexto de olas de calor cada vez más frecuentes e intensas en España.
El dato se conoce tras un verano en el que el Ministerio de Sanidad fue publicando balances parciales a medida que se sucedían las olas de calor, desde los primeros fallecimientos contabilizados en los primeros días de la primera gran ola de junio hasta los sucesivos avisos de récords mensuales, como el de mayo de 2026, que ya marcó un máximo histórico para ese mes según una nota de prensa del propio ministerio. La consolidación de todas esas cifras parciales en el cómputo final de 5.807 muertes confirma que no se trató de picos aislados, sino de una acumulación sostenida de exceso de mortalidad a lo largo de prácticamente toda la temporada cálida, lo que refuerza el debate sobre la necesidad de actualizar los planes de prevención frente al calor extremo, especialmente en residencias y entornos de personas mayores.
El anterior récord de mortalidad por calor en España lo marcó el verano de 2022, con 4.789 muertes atribuidas por el sistema MoMo, una cifra que 2026 ha superado ampliamente tras dos años de descenso relativo (2.042 en 2024 y 3.832 en 2025).
El verano de 2026 se convierte en el más letal por calor en España desde que existen registros comparables del sistema MoMo, con 5.807 muertes atribuidas a las altas temperaturas.
El 97% de las víctimas tenía 65 años o más, lo que confirma a la población mayor como el grupo de riesgo prioritario ante las olas de calor.
El reparto geográfico muestra que las tasas de mortalidad atribuible al calor fueron más elevadas en el norte y el noreste peninsular, pese a que estas zonas registran temperaturas absolutas menores que el sur.
La cifra final de 5.807 muertes (15 de mayo-30 de septiembre) supera el récord previo de 2022, cuando el MoMo atribuyó 4.789 fallecimientos al calor, y también las cifras provisionales de agosto (en torno a 5.200-5.232) que ya apuntaban a un año histórico.
El incremento interanual es muy pronunciado: +51,6% respecto a 2025 (3.832 muertes) y +184,4% respecto a 2024 (2.042), lo que sitúa a 2026 muy por encima de la tendencia de los dos años anteriores.
Medios como La Razón e Infobae, al recoger el mismo cierre de datos del ISCIII, han añadido que las tasas de mortalidad atribuible al calor —no los totales absolutos— resultaron más altas en el norte y el noreste de la península, un patrón que los especialistas del MoMo asocian a una menor adaptación de esas poblaciones a episodios de calor extremo, al que están menos habituadas que las regiones del sur.
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