Los precios industriales en España subieron un 18,3% interanual en septiembre, 5,1 puntos más que en agosto, según el INE. La energía, con un alza del 49,8%, explica la mayor parte del repunte.
El Índice de Precios Industriales (IPRI) encadena su séptimo mes consecutivo de subidas y alcanza su tasa más alta desde noviembre de 2022, impulsado por el encarecimiento de la electricidad y el refino de petróleo. Los precios industriales en España subieron un 18,3% interanual en septiembre, 5,1 puntos más que en agosto, según el INE. La energía, con un alza del 49,8%, explica la mayor parte del repunte. En la práctica: Un IPRI del 18,3% —con la energía subiendo casi un 50%— encarece los costes de producción de la industria española y puede trasladarse con retardo a los precios de consumo si las empresas repercuten el alza en sus tarifas.

La refinería de Cepsa en San Roque (Cádiz). El refino de petróleo es uno de los sectores energéticos cuyo encarecimiento ha impulsado el IPRI en septiembre de 2026.
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Los precios industriales en España se dispararon un 18,3% en septiembre en tasa interanual, 5,1 puntos por encima del dato de agosto, según la nota de prensa del Índice de Precios Industriales (IPRI) publicada este lunes por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Es la mayor subida registrada desde noviembre de 2022, lo que sitúa la inflación industrial en su nivel más alto en casi cuatro años.
El principal motor del repunte fue la energía, cuya tasa anual escaló 16,3 puntos hasta el 49,8%, el valor más elevado desde octubre de 2022. El INE atribuye esta subida al encarecimiento de la producción, el transporte y la distribución de electricidad, así como, en menor medida, al refino de petróleo. En términos mensuales, la producción y distribución eléctrica subió un 10,8% y el refino de petróleo un 13,3% respecto a agosto.
Por ramas de actividad, las mayores subidas interanuales se concentraron en el refino de petróleo y coquerías, con un 76,2%, y en el suministro de electricidad y gas, con un 43,5%, según los datos difundidos por el INE y recogidos por varios medios económicos. Son los dos sectores que explican, por sí solos, la mayor parte del tirón del índice general en septiembre.
Los bienes intermedios también presionaron al alza el índice general, con una tasa anual del 7,5%, cinco décimas más que en agosto y la más alta desde enero de 2023. El INE señala subidas de precios en la fabricación de piensos para animales, en la forja y estampación de metales y en la fabricación de pasta de papel, papel y cartón. Si se excluye la energía, la inflación industrial se mantiene mucho más contenida: la tasa general sin energía subió dos décimas, hasta el 3,6%, 14,7 puntos por debajo del índice general, lo que confirma que el repunte de septiembre es, sobre todo, un fenómeno energético y no una presión generalizada sobre el conjunto de la industria.
En tasa mensual, los precios industriales subieron un 4,0% entre agosto y septiembre. Este es el séptimo mes consecutivo de incrementos interanuales del IPRI, una racha que varios medios económicos vinculan al impacto de la tensión en Oriente Medio —incluido el conflicto de Irán— sobre los mercados energéticos, aunque el INE no detalla en su nota de prensa las causas geopolíticas concretas de la subida del precio de la energía.
La escalada de los precios industriales no se traslada de forma automática ni inmediata a los precios de consumo, pero anticipa presiones futuras sobre los costes de producción de las empresas españolas, especialmente en los sectores más dependientes de la energía y de los bienes intermedios. El INE publicará el dato definitivo de septiembre junto con el avance de octubre en las próximas semanas, lo que permitirá comprobar si la racha alcista continúa o si el encarecimiento energético empieza a moderarse.
La inflación industrial encadena ya siete meses consecutivos de subidas y no alcanzaba un nivel tan alto desde noviembre de 2022, cuando la crisis energética derivada de la guerra en Ucrania disparó los precios de la energía en toda Europa.
Un IPRI del 18,3% —con la energía subiendo casi un 50%— encarece los costes de producción de la industria española y puede trasladarse con retardo a los precios de consumo si las empresas repercuten el alza en sus tarifas.
El IPRI mide la evolución de los precios de venta de los productos industriales en la salida de fábrica, antes de impuestos, y es un indicador adelantado de las presiones inflacionistas que después pueden llegar al consumidor.
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