La incorporación de CSIF amplía el bloque que convoca la huelga indefinida de la enseñanza pública no universitaria de Madrid a partir del 14 de octubre. Los sindicatos acumulan demandas que el Gobierno regional considera en parte ya pactadas, pero que dos de los propios firmantes del acuerdo sectorial de 2025 ahora califican de incumplidas.
La educación pública no universitaria de la Comunidad de Madrid inicia el curso 2026-2027 con una huelga indefinida convocada para el **14 de octubre**. Lo que arrancó como una convocatoria de CCOO, UGT, CGT, CNT y STEM en una asamblea en el Auditorio Marcelino Camacho ha recibido el 18 de septiembre la adhesión de **CSIF**, que anuncia una convocatoria paralela de carácter indefinido e intermitente para preservar su independencia negociadora. El resultado es un frente sindical más amplio de lo previsto, aunque dividido en la forma: dos convocatorias que coinciden en el 14 de octubre como fecha de arranque.
Las primeras fechas de movilización llegan antes de la propia huelga. El **22 de septiembre** está prevista una concentración ante la Consejería de Educación, Ciencia y Universidades —no elegida al azar: ese mismo día la consejería ha convocado una reunión sobre la carrera profesional docente—. El **27 de septiembre** los sindicatos han organizado una marcha de Atocha a Sol. Las tres jornadas consecutivas de huelga serán el 14, 15 y 16 de octubre; a partir de ahí, CSIF ha diseñado paros parciales de dos horas en franjas de mañana y tarde —de 8 a 10 y de 16 a 18— a lo largo del primer trimestre, con el objetivo explícito de que el coste económico para el docente no sea un impedimento para sumarse.
Las demandas tienen tres ejes principales. El primero es **salarial**: los sindicatos piden 600 euros mensuales adicionales en el Complemento Específico General Docente autonómico, y CSIF añade un Complemento de Capitalidad que equipare los salarios madrileños con los de otras comunidades. El segundo es de **carga lectiva**: reducir a 17 horas semanales en Secundaria y FP (frente a las 19 actuales, que ya bajaron de 20 en el acuerdo de 2025) y a 22 horas en Infantil y Primaria. El tercero es de **ratios**: 13 alumnos en Infantil, 15 en Primaria, 20 en Secundaria, 23 en Bachillerato y 15 en FP, con los alumnos que necesitan apoyo especial computando el doble. Completan el pliego la equiparación salarial de los profesores de FP con los de Secundaria, más recursos para atención a la diversidad, eliminación del programa bilingüe en su configuración actual y un plan de climatización de colegios e institutos.
La posición del Gobierno regional la expresa la consejera **Mercedes Zarzalejo**: la huelga es política e innecesaria y los compromisos del acuerdo sectorial se están cumpliendo. La consejería señala que el curso arranca con 68.899 docentes en centros públicos, 1.280 más que el año anterior, más 673 profesionales de refuerzo. El acuerdo firmado en marzo de 2025 —con CCOO, UGT, CSIF y ANPE— contemplaba bajar las horas lectivas en Secundaria de 20 a 19 desde el curso 2025-26, con un segundo escalón hasta 18 horas para tutores desde 2027-28 y para el conjunto del profesorado en 2028-29, además de la incorporación progresiva de 850 profesionales en Infantil y Primaria. Zarzalejo ha calificado la movilización de incomprensible y ha vinculado las protestas madrileñas a un patrón de presión política sobre el Gobierno de Díaz Ayuso.
Ahí reside la contradicción más llamativa del conflicto: **CCOO y UGT firmaron ese acuerdo y están ahora convocando la huelga**. Ambos sindicatos sostienen que el pacto no se cumple al ritmo pactado ni abarca las demandas de fondo. El colectivo Menos Lectivas —motor de las movilizaciones anteriores— fue más lejos y calificó el acuerdo en su momento de traición, argumentando que la reducción de profesionales era insuficiente: menos de una maestra más por centro. CSIF, por su parte, también había firmado el acuerdo y ahora denuncia incumplimientos en ratios, plantillas, atención a la diversidad, licencias y permisos. Que tres de los cuatro sindicatos firmantes denuncien ahora el incumplimiento del mismo texto convierte el conflicto en una disputa sobre la interpretación y ejecución del acuerdo, no solo sobre sus contenidos.
El contexto histórico es relevante para calibrar el alcance del conflicto. Las horas lectivas del profesorado de Secundaria se elevaron a **20 horas semanales en 2011** como medida de ajuste durante la crisis económica. Desde entonces el conflicto se ha convertido en un ciclo recurrente: en el curso 2024-25 se registraron siete jornadas de huelga —la última con una participación declarada del 70% según los sindicatos— antes de que el acuerdo sectorial de 2025 cerrara provisionalmente las movilizaciones. El 14-O vendría a reabrir ese ciclo bajo el argumento de que la paz social de 2025 fue papel mojado. El patrón es relevante porque muestra que ningún acuerdo anterior ha cerrado definitivamente el conflicto: los mismos actores han llegado a pactos y los han desbordado en dos ocasiones en menos de tres años.
La discrepancia de cifras sobre los docentes afectados es un detalle que conviene precisar. El Gobierno habla de **68.899 docentes** en la enseñanza pública madrileña; El País, al recoger la convocatoria, cita aproximadamente **60.000 profesores** como universo de la huelga. La diferencia no es menor: puede reflejar distintas definiciones del ámbito (solo no universitarios de centros públicos puros, excluyendo concertados o funcionarios interinos con distinto régimen, o distintos criterios de jornada). Ninguna de las partes ha publicado una metodología explícita que permita conciliar ambas cifras. En huelgas anteriores, los datos de participación de los sindicatos y los de la Consejería han diferido de forma sistemática, sin que exista un árbitro independiente que certifique el seguimiento real.
El resultado de la movilización dependerá de si la negociación avanza antes del 14 de octubre. La convocatoria incluye una cláusula de desactivación: si la Consejería atiende las demandas antes de esa fecha, la huelga queda sin efecto. Por ahora, la primera reunión formal prevista —la del 22 de septiembre sobre carrera profesional— no ha sido convocada específicamente para abordar la mesa reivindicativa de la huelga, lo que deja la situación en un compás de espera a menos de cuatro semanas del inicio del paro. La experiencia de los acuerdos anteriores sugiere que incluso si hay negociación, las partes tienen posiciones de partida muy alejadas: los sindicatos piden 17 horas lectivas en Secundaria; el acuerdo de 2025 contempla 18 horas, y solo para 2027-28.
En 2011, durante los recortes presupuestarios asociados a la crisis económica, la Comunidad de Madrid elevó las horas lectivas del profesorado de Secundaria de 18 a 20 semanales. Esa decisión se convirtió en el centro del conflicto con la llamada Marea Verde.
Entre 2022 y 2024 el profesorado madrileño protagonizó hasta siete jornadas de huelga en dos cursos, con participaciones declaradas de hasta el 70% según los convocantes. En diciembre de 2023 se alcanzó un preacuerdo para volver a 18 horas en Secundaria en dos años.
El acuerdo sectorial de marzo de 2025, firmado por CCOO, UGT, CSIF y ANPE, fijó 19 horas lectivas desde 2025-26 y una bajada adicional a 18 horas en dos tramos: tutores desde 2027-28 y resto del profesorado desde 2028-29. Menos Lectivas lo rechazó y convocó nuevas huelgas en abril de 2025. El acuerdo fue presentado como una solución de legislatura, pero la huelga del 14-O demostraría que la paz no duró ni año y medio.
Una huelga indefinida a partir del 14 de octubre afectaría al inicio del segundo trimestre en todos los centros de enseñanza pública no universitaria de la Comunidad de Madrid, con consecuencias directas para alrededor de un millón de alumnos de Infantil, Primaria, Secundaria, Bachillerato y FP.
El coste económico de las demandas salariales no es menor: 600 euros mensuales adicionales por docente, proyectados sobre una plantilla de entre 60.000 y 68.000 profesores, representarían un incremento del gasto en nóminas de entre 430 y 490 millones de euros anuales solo en este concepto, antes de calcular el coste de nuevas plazas para reducir ratios.
CSIF mantiene su convocatoria separada de la del comité unitario para preservar independencia en la negociación, lo que significa que técnicamente son dos huelgas coincidentes en fecha y reivindicaciones, no una sola.
La Comunidad de Madrid tiene uno de los salarios docentes más bajos del país en términos de complementos autonómicos, lo que explica parte de la reivindicación de equiparación con otras comunidades.
Fuentes: El Diario de Madrid — CSIF anuncia huelga y movilizaciones desde el 22 de septiembreMadrid Informa — profesores formalizan huelga y exigen 600 euros más al mesEl Diario de Madrid — reivindicaciones completas de la huelga indefinidaEl Diario — Marea Verde y antecedentes 2024-25El Salto — acuerdo sectorial de 2025 calificado de insuficienteEl Boletin — CSIF se une a los paros
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