Eurostat confirmó este 16 de octubre que la inflación anual de la eurozona subió al 3,8% en septiembre de 2026, frente al 3,2% de agosto, impulsada por la energía. España, según el INE, registró un IPC del 4,9% y una tasa armonizada del 5%, 1,2 puntos por encima de la media europea.
La oficina estadística europea confirmó con datos finales que la inflación de la eurozona alcanzó el 3,8% en septiembre, su nivel más alto desde 2023, mientras España, con un 4,9%, vuelve a situarse muy por encima de la media comunitaria. Eurostat confirmó este 16 de octubre que la inflación anual de la eurozona subió al 3,8% en septiembre de 2026, frente al 3,2% de agosto, impulsada por la energía. España, según el INE, registró un IPC del 4,9% y una tasa armonizada del 5%, 1,2 puntos por encima de la media europea. En la práctica: El repunte de precios reduce el poder de compra de los hogares en la eurozona, y de forma más acusada en España, donde la tasa supera en 1,2 puntos la media comunitaria.

Monedas y billetes de euro, la moneda de la eurozona, cuya inflación anual subió al 3,8% en septiembre de 2026.
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Eurostat publicó este 16 de octubre los datos finales de inflación de la eurozona para septiembre de 2026, que confirman la tasa anual en el 3,8%, frente al 3,2% registrado en agosto. Es el nivel más alto desde septiembre de 2023 y coincide exactamente con la estimación adelantada que la propia oficina había difundido el 2 de octubre, lo que descarta la revisión a la baja que algunos analistas no excluían. La tasa en el conjunto de la Unión Europea también se situó en el 3,8%, con una fuerte dispersión entre los distintos Estados miembros.
Según el desglose de Eurostat, la energía fue el principal motor del repunte, con una contribución de 1,71 puntos porcentuales a la tasa anual, seguida de los servicios (1,52 puntos), los bienes industriales no energéticos (0,29 puntos) y los alimentos, el alcohol y el tabaco (0,25 puntos). En tasas propias de cada componente, el precio de la energía subió un 18,8% interanual en septiembre, frente al 14,3% de agosto; los servicios pasaron del 3,0% al 3,2%; los alimentos, bebidas alcohólicas y tabaco, del 1,1% al 1,4%; y los bienes industriales no energéticos retrocedieron ligeramente, del 1,2% al 1,1%. Entre los Estados miembros, Suecia registró la inflación más baja (1,0%), seguida de Hungría y Dinamarca (2,1% cada una), mientras que Rumanía (6,5%), Lituania (6,1%) y Bulgaria (5,6%) encabezaron las tasas más altas del bloque.
España queda por encima de esa media europea. El Instituto Nacional de Estadística difundió el 14 de octubre que el IPC nacional subió al 4,9% interanual en septiembre, seis décimas más que en agosto y el nivel más alto desde febrero de 2023. El índice armonizado con el resto de la UE (IPCA), que es el que usa Eurostat para las comparaciones entre países, se situó en el 5,0%, 1,2 puntos por encima de la media de la eurozona confirmada este viernes. Con ese dato, España vuelve a situarse entre los países del euro con mayor presión de precios, aunque todavía lejos de los máximos de Rumanía, Lituania o Bulgaria.
El repunte español se suma a otras señales recientes de presión sobre los precios en el país: el Banco de España había elevado días antes su previsión de inflación para 2026 hasta el 3,9%, y Funcas la situaba en el 3,7%, ambas revisiones al alza respecto a sus cálculos anteriores de este mismo año. La aceleración de la energía, con subidas superiores al 18% interanual en el conjunto de la eurozona según Eurostat, es el factor que más analistas señalan como causa común del repunte tanto en España como en el resto del bloque, por delante del encarecimiento de los servicios.
El dato final de Eurostat refuerza la posibilidad de que el Banco Central Europeo mantenga una postura cautelosa en sus próximas decisiones de tipos de interés, ya que la inflación se aleja del objetivo del 2% fijado por la institución. Eurostat ha anticipado que el próximo informe de indicadores de precios, con los datos de octubre, se publicará conforme a su calendario habitual a principios de noviembre, lo que permitirá comprobar si el repunte de septiembre fue puntual o marca el inicio de una tendencia más duradera.
La inflación de la eurozona había sido del 3,2% en agosto de 2026 y del 2,9% en julio, antes del repunte de los últimos dos meses.
España registraba en agosto de 2026 una inflación del 4,3%, por lo que el salto a 4,9% en septiembre marca una clara aceleración.
El repunte de precios reduce el poder de compra de los hogares en la eurozona, y de forma más acusada en España, donde la tasa supera en 1,2 puntos la media comunitaria.
Una inflación por encima del objetivo del 2% del BCE reduce el margen para nuevos recortes de tipos de interés en los próximos meses.
La inflación de la eurozona venía de una fase de moderación en 2025 y primeros meses de 2026; el repunte de agosto y septiembre está ligado principalmente al encarecimiento de la energía.
España ha mostrado sistemáticamente en 2026 una inflación por encima de la media de la eurozona, un patrón que tanto el Banco de España como Funcas han recogido en sus previsiones recientes.
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