La Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas) prevé que el gasto en intereses de la deuda pública española suba de 43.500 millones en 2026 a cerca de 64.000 millones en 2031, agotando el margen presupuestario frente a una futura crisis.
El think tank Funcas calcula que el coste de la deuda pública española crecerá unos 20.000 millones de euros anuales hasta 2031, dejando al Estado sin margen fiscal para afrontar una nueva crisis. La Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas) prevé que el gasto en intereses de la deuda pública española suba de 43.500 millones en 2026 a cerca de 64.000 millones en 2031, agotando el margen presupuestario frente a una futura crisis. En la práctica: El creciente coste de la deuda reduce el margen del Estado para financiar servicios públicos, inversión o políticas sociales, y limita la capacidad de respuesta ante una futura recesión o shock económico.

Sede del Banco de España en Madrid
Foto: Luis García (Zaqarbal) · Licencia: CC BY-SA 3.0 · Archivo original · Condiciones de la licencia
España destinará cada año miles de millones de euros adicionales a pagar los intereses de su deuda pública, según las últimas previsiones de la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas). El organismo calcula que el gasto en intereses pasará de aproximadamente 43.500 millones de euros en 2026 a casi 64.000 millones en 2031, un incremento de unos 20.000 millones de euros al año que ya no podrá destinarse a otras políticas públicas como sanidad, educación o inversión. Funcas presenta esta cifra como el coste directo de dos décadas de acumulación de deuda pública tras sucesivas crisis económicas.
El informe, difundido esta semana, sitúa la ratio de deuda sobre el PIB en el 98,1% para este año, con una previsible reducción hasta el 96% en 2029, nivel en el que se estancaría posteriormente según el escenario central del organismo. Ese porcentaje se mantiene muy por encima del límite de referencia del 60% fijado por las normas fiscales de la Unión Europea, lo que deja a España entre los países más endeudados de la eurozona y bajo vigilancia de Bruselas por sus planes de ajuste presupuestario a medio plazo.
Funcas atribuye parte de la presión al encarecimiento de la financiación: sus previsiones contemplan nuevas subidas de los tipos de referencia del Banco Central Europeo hasta el 3%, un euríbor próximo a ese nivel y un bono español a diez años que podría tocar el 4% en 2027, antes de moderarse hacia el 3% en 2030. A ello se suma una inflación que el organismo estima cerrará 2026 en el 3,7%, para bajar al 3,1% en 2027 y acercarse al 2% a partir de 2029, lo que erosiona el poder adquisitivo de los hogares al mismo tiempo que encarece la deuda del Estado.
El think tank advierte de que, de no adoptarse medidas de ajuste adicionales, el déficit público español podría superar el umbral del 3% del PIB a partir de 2030, y subraya que "el margen de maniobra de las administraciones públicas para responder a shocks exógenos o a una posible recesión es prácticamente inexistente". Funcas mantiene, además, su previsión de crecimiento del PIB en el 2,5% para 2026 y el 1,8% para 2027, en un contexto de ralentización progresiva de la economía española hacia tasas más moderadas en 2028, en línea con la desaceleración esperada en el resto de la eurozona.
El organismo también apunta a un deterioro paralelo en las cuentas de los hogares: la tasa de ahorro familiar seguiría cayendo hasta el 10,9%, lejos del 17% alcanzado durante la pandemia, lo que podría limitar el consumo privado en los próximos años. Esta combinación de menor ahorro, mayor coste de la deuda pública y crecimiento más lento configura, según Funcas, un escenario de vulnerabilidad creciente para la economía española de cara a la próxima década, en el que cualquier shock externo encontraría al Estado con escaso colchón fiscal.
El gasto en intereses de la deuda pública española ha venido creciendo desde el fin de la era de tipos de interés ultrabajos del Banco Central Europeo, tras años en los que el bajo coste de financiación había aliviado la factura del Estado.
El creciente coste de la deuda reduce el margen del Estado para financiar servicios públicos, inversión o políticas sociales, y limita la capacidad de respuesta ante una futura recesión o shock económico.
La deuda pública española se sitúa en el 98,1% del PIB, muy por encima del objetivo europeo del 60%.
El entorno de tipos de interés es más alto que en la última década, lo que encarece la refinanciación de la deuda.
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