NASA acelera sus planes para desplegar un reactor de fisión en el polo sur lunar antes de 2030, ante el temor a que una alianza ruso-china limite el acceso de futuras misiones estadounidenses.
Washington, Pekín y Moscú compiten por ser los primeros en instalar un reactor de fisión nuclear en la superficie lunar, una tecnología que consideran clave para sostener bases permanentes y asegurar el control estratégico del polo sur de la Luna. NASA acelera sus planes para desplegar un reactor de fisión en el polo sur lunar antes de 2030, ante el temor a que una alianza ruso-china limite el acceso de futuras misiones estadounidenses. En la práctica: El despliegue del primer reactor nuclear lunar determinará qué potencia controla el acceso al polo sur de la Luna y sus reservas de hielo.

Prototipo del reactor nuclear Kilopower de 1 kW desarrollado por la NASA, base tecnológica del actual programa de energía de fisión para la Luna. Crédito: NASA Glenn.
Foto: NASA Glenn · Licencia: Public domain · Archivo original · Condiciones de la licencia
Estados Unidos, China y Rusia han entrado en una carrera declarada por desplegar el primer reactor nuclear en la Luna, una tecnología que ambos bloques consideran indispensable para mantener bases permanentes capaces de operar durante las noches lunares, que duran más de dos semanas y hacen inviable depender solo de energía solar. El secretario de Transporte de EE.UU. y administrador interino de la NASA, Sean Duffy, confirmó en una rueda de prensa que la agencia va a "dejar de estudiar" el proyecto y pasar a desplegar la tecnología, con el objetivo de adjudicar contratos a hasta dos empresas para lanzar un reactor de unos 100 kilovatios en el primer trimestre del año fiscal 2030. "Estamos en una carrera hacia la Luna, en una carrera con China hacia la Luna", declaró Duffy, según recoge The Hill.
Por su parte, la agencia espacial rusa Roscosmos trabaja junto con la Administración Espacial Nacional China (CNSA) en un reactor denominado Selena, con una potencia prevista de unos 10 kilovatios y un objetivo de despliegue en 2036 para alimentar su proyectada Estación de Investigación Lunar Internacional. Rusia aporta a esa alianza décadas de experiencia en reactores espaciales —construyó más de 30 reactores orbitales durante la Guerra Fría— y el mayor suministro mundial de uranio HALEU, el combustible de alto enriquecimiento apto para uso espacial, según detalla un reportaje de The New York Times recogido por medios internacionales.
NASA ha adelantado su propio calendario precisamente por temor a que una base lunar ruso-china llegue primero y establezca, de facto, una zona restringida en torno al polo sur lunar, rico en hielo de agua, limitando el acceso de astronautas y vehículos estadounidenses a esa región estratégica. La agencia estadounidense ya invirtió cientos de millones de dólares en estudios previos y adjudicó en 2022 tres contratos de diseño de 5 millones de dólares cada uno; ahora busca acelerar la fase de construcción real, según NASA.gov, que mantiene abierto su proyecto de "fission surface power" para generar electricidad continua independientemente de la luz solar o la temperatura.
El proyecto no está libre de obstáculos técnicos ni de advertencias sobre riesgos. Actualmente no existe un módulo de descenso lunar probado capaz de transportar con seguridad material radiactivo, y Estados Unidos depende en parte de uranio HALEU ruso cuya importación quedó prohibida desde 2024 por la guerra en Ucrania, lo que obliga a desarrollar fuentes alternativas. Edwin Lyman, de la Union of Concerned Scientists, advirtió que introducir energía nuclear en una carrera espacial ya tensa "podría tomar un giro potencialmente más peligroso", recordando el precedente de 1978, cuando un satélite soviético con reactor a bordo se desintegró y esparció residuos radiactivos sobre unos 124.000 kilómetros cuadrados de Canadá.
Pese a los riesgos, tanto Washington como Pekín y Moscú coinciden en que la energía de fisión es la única vía viable para sostener bases permanentes en el polo sur lunar y, a medio plazo, misiones más allá de la Luna: NASA también contempla una nave con propulsión nuclear rumbo a Marte hacia finales de 2028. El resultado de esta carrera definirá qué potencias controlan el acceso a los recursos lunares —y las normas de uso del espacio cislunar— durante la próxima década.
Rusia tiene antecedentes de más de 30 reactores orbitales desde la era soviética.
En 1978 un satélite soviético con reactor a bordo se desintegró y esparció residuos radiactivos sobre Canadá.
El despliegue del primer reactor nuclear lunar determinará qué potencia controla el acceso al polo sur de la Luna y sus reservas de hielo.
Tiene implicaciones directas para la futura exploración de Marte y para las normas internacionales sobre uso de energía nuclear en el espacio.
La NASA mantiene desde hace años un programa de "fission surface power" con contratistas privados, heredero del proyecto Kilopower.
Rusia y China formalizaron en los últimos años su cooperación para una Estación de Investigación Lunar Internacional que incluye suministro energético nuclear.
Washington cree que Jensen Huang fue cortejado por una supuesta espía china y no le avisó
Por qué importa: También en Internacional / Tecnología: contexto reciente de la misma vertical.
Volkswagen presenta VEGA, su nueva tecnología desarrollada en China para coches eléctricos de hasta 800 km de autonomía
Por qué importa: También en economia: contexto reciente de la misma vertical.
La Rioja lleva a Buenos Aires su batalla por un español "menos robótico" en la inteligencia artificial
Por qué importa: También en ciencia-tecnologia: contexto reciente de la misma vertical.
Microsoft ofrece salidas voluntarias a 60.000 empleados, más de una cuarta parte de su plantilla
Por qué importa: También en tecnologia: contexto reciente de la misma vertical.
AMD y Meta amplían su alianza estratégica en inteligencia artificial con una inversión de 1.000 millones
Por qué importa: También en tecnologia: contexto reciente de la misma vertical.