La Organización Meteorológica Mundial y la NOAA coinciden en que el fenómeno, ya clasificado como 'muy fuerte', tiene una probabilidad superior al 80% de superar los récords desde 1950, con máxima intensidad prevista entre noviembre y diciembre.
La Organización Meteorológica Mundial (OMS/WMO) y la agencia estadounidense NOAA coinciden en que el episodio de El Niño 2026-2027 se ha consolidado como 'muy fuerte' y podría convertirse en uno de los más intensos desde que existen registros en 1950, con máxima intensidad esperada entre noviembre y diciembre de 2026 y persistencia hasta los primeros meses de 2027. La Organización Meteorológica Mundial y la NOAA coinciden en que el fenómeno, ya clasificado como 'muy fuerte', tiene una probabilidad superior al 80% de superar los récords desde 1950, con máxima intensidad prevista entre noviembre y diciembre. En la práctica: Mayor riesgo de inundaciones en las costas de Ecuador, Perú, el centro de Chile y Argentina, y el sur de Brasil y Paraguay.

Diagrama explicativo de la NOAA sobre el movimiento de las aguas superficiales del océano durante un episodio de El Niño. Imagen ilustrativa de archivo del organismo estadounidense, no una captura de datos del episodio 2026-2027.
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La Organización Meteorológica Mundial confirmó esta semana que el fenómeno El Niño de la temporada 2026-2027 está "firmemente establecido y fortaleciéndose rápidamente", según declaró su secretaria general, Celeste Saulo, que advirtió de que el episodio podría situarse entre los más fuertes desde al menos 1950. El organismo, que reúne el consenso de trece centros de predicción nacionales e internacionales, señaló que las temperaturas en el Pacífico tropical podrían llegar a estar hasta cerca de 4 grados por encima de la media durante el trimestre de noviembre de 2026 a enero de 2027, un nivel sin precedentes en sus series históricas.
Por su parte, la NOAA estadounidense, citada por medios especializados como Xataka, eleva al 81% la probabilidad de que el fenómeno alcance la categoría de "muy fuerte" entre octubre y diciembre de 2026, y al 97% la probabilidad de que persista durante los primeros meses de 2027. La agencia subraya que la terminología oficial es "muy fuerte" y no el término informal de "súper El Niño" que han popularizado algunos medios, y recuerda que se trata de proyecciones probabilísticas y no de récords garantizados. Los indicadores semanales del índice Niño 3.4, que mide la temperatura del océano en la región central del Pacífico ecuatorial, se situaban en octubre en torno a 1,2 grados por encima de lo normal, con una anomalía máxima proyectada de en torno a 2 grados en las próximas semanas, cifra distinta de la media estacional trimestral citada por la OMS porque corresponde a una ventana y un cálculo diferentes.
El Centro Internacional para la Investigación del Fenómeno de El Niño (CIIFEN), con sede en Guayaquil, aporta una tercera fuente independiente: su director, Felipe Costa, confirmó a Infobae que el episodio ya ha alcanzado la categoría "muy fuerte", con anomalías superiores a 2 grados sostenidas durante periodos prolongados, y cifró en un 83% la probabilidad de que se superen los récords de la serie histórica desde 1950 entre octubre y diciembre de 2026. Costa detalló un mapa de riesgos regionales para América Latina: mayor probabilidad de lluvias extremas e inundaciones en las costas de Ecuador y Perú, el centro de Chile y Argentina, y el sur de Brasil y Paraguay, frente a un mayor riesgo de sequía en Centroamérica, el norte de Sudamérica (Colombia, Venezuela y Guyana), la Amazonia, el norte de Brasil y el altiplano boliviano.
El director del CIIFEN insistió en que "la magnitud de un evento no define por sí sola los impactos esperados en una región", ya que la vulnerabilidad depende de la geografía, la circulación atmosférica y la capacidad de respuesta de cada zona, y pidió a los gobiernos priorizar el abastecimiento de agua en las áreas con riesgo de sequía, proteger a los pequeños agricultores, prevenir enfermedades asociadas a la humedad y garantizar la continuidad del suministro eléctrico. La propia OMS advirtió de que el rápido desarrollo del fenómeno aumentará la probabilidad de olas de calor, sequías prolongadas en algunas regiones y lluvias torrenciales en otras, en un contexto en el que un Dipolo del Índico positivo y temperaturas superiores a la media en el Atlántico amplifican los efectos.
El episodio anterior más intenso de la serie histórica se registró entre noviembre de 2015 y enero de 2016, con una anomalía de 2,6 grados, cifra que las tres fuentes consultadas coinciden en que podría quedar superada este año según las proyecciones estacionales, aunque todas ellas remarcan que se trata de previsiones sujetas a actualización en los próximos boletines mensuales de la OMS, la NOAA y el CIIFEN.
El episodio de El Niño más intenso registrado hasta ahora se produjo entre noviembre de 2015 y enero de 2016, con una anomalía de 2,6 grados sobre la media.
Mayor riesgo de inundaciones en las costas de Ecuador, Perú, el centro de Chile y Argentina, y el sur de Brasil y Paraguay.
Mayor riesgo de sequía en Centroamérica, el norte de Sudamérica, la Amazonia y el altiplano boliviano.
Posible aumento de olas de calor y alteración de patrones de lluvia a escala global durante el pico del fenómeno, entre noviembre de 2026 y principios de 2027.
El Niño es la fase cálida del fenómeno ENOS (El Niño-Oscilación del Sur), un patrón climático natural asociado al calentamiento de las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial que altera los patrones de lluvia y temperatura en todo el planeta cada varios años.