Mazzola pasó toda su carrera en el Inter: cuatro Scudetti, dos Copas de Europa y dos Intercontinentales. Con Italia ganó la Eurocopa de 1968 y llegó a la final del Mundial de 1970. Su historia estuvo marcada desde niño por la muerte de su padre Valentino en Superga.
Sandro Mazzola, una de las figuras centrales de la historia del Inter y de la selección italiana, ha muerto a los **83 años** tras una larga enfermedad. El club milanés comunicó su fallecimiento el 19 de septiembre y UEFA repasó una trayectoria excepcional: toda su carrera profesional en el Inter, cuatro títulos de liga, dos Copas de Europa, dos Copas Intercontinentales y una presencia permanente en la gran selección italiana de finales de los sesenta y comienzos de los setenta.
Su biografía empezó con una tragedia que habría definido por completo a casi cualquier otro futbolista. Su padre, Valentino Mazzola, capitaneaba al Grande Torino cuando el avión que transportaba al equipo se estrelló contra la basílica de Superga en 1949. Sandro tenía seis años. Valentino quedó convertido en mito nacional y su hijo creció bajo una comparación imposible: ser juzgado no solo como jugador, sino como heredero de una generación perdida.
El Inter le permitió construir una identidad propia. Llegó a la estructura nerazzurra siendo joven y debutó con el primer equipo en 1961. Bajo Helenio Herrera se convirtió en un atacante de enorme movilidad, capaz de marcar, asistir y aparecer desde segunda línea. No era únicamente el finalizador de un equipo defensivo: el Grande Inter utilizaba transiciones rápidas y necesitaba futbolistas capaces de convertir recuperaciones en ataques decisivos.
La Copa de Europa de 1964 fijó su lugar en la historia. El Inter venció 3-1 al Real Madrid en Viena y Mazzola marcó dos goles. Un año después el club repitió título europeo derrotando al Benfica en San Siro. A esas dos Copas de Europa se añadieron dos Intercontinentales consecutivas frente a Independiente. El ciclo convirtió a aquel Inter en referencia mundial y a Mazzola en uno de sus rostros.
UEFA resume su carrera de club en **417 partidos y 116 goles**. Ganó cuatro Scudetti y permaneció en el Inter hasta retirarse en 1977. Esa fidelidad importa en una época anterior a los grandes movimientos de estrellas actuales: Mazzola no tuvo una etapa final en otro campeonato ni un traslado a un rival. Su biografía profesional quedó ligada a una sola camiseta.
Con Italia vivió una segunda carrera de élite. Disputó **70 partidos internacionales y marcó 22 goles**. Formó parte del equipo campeón de Europa en 1968 y dos años después llegó a la final del Mundial de México, donde Italia cayó 4-1 ante el Brasil de Pelé. Aquel torneo dejó además la famosa 'staffetta' con Gianni Rivera, una rotación que simbolizó durante años el debate italiano sobre cómo encajar a dos talentos distintos en el mismo equipo.
Mazzola era un futbolista difícil de encerrar en una posición moderna. Podía aparecer como segundo punta, mediapunta o delantero retrasado y encontraba espacios entre líneas antes de que el lenguaje táctico actual popularizara esas zonas. Su aceleración y lectura de transición encajaban con Herrera, pero también tenía técnica suficiente para participar en ataques elaborados. Esa versatilidad explica su longevidad y su peso tanto en club como en selección.
Después de retirarse siguió vinculado al fútbol y al Inter en funciones directivas y como comentarista. Su voz formó parte de la memoria pública del calcio durante décadas. Esa segunda vida también ayudó a mantener conectado al Grande Inter con generaciones que no habían visto sus partidos originales.
La comparación con Valentino nunca desapareció, pero terminó cambiando de sentido. Al principio Sandro era el hijo del capitán de Superga; después, el apellido Mazzola pasó a contener dos leyendas independientes. Valentino representa al Torino desaparecido en 1949 y Sandro al Inter europeo de los sesenta. Pocas familias concentran dos capítulos tan distintos de la historia del fútbol italiano.
Su muerte llega cuando el Inter sigue siendo uno de los grandes clubes de Europa, pero el modelo que él representó pertenece a otro fútbol: plantillas más estables, carreras enteras en un club y competiciones europeas mucho más pequeñas. Recordar a Mazzola no es solo enumerar títulos. Es entender cómo una figura individual conectó la tragedia de Superga, el auge táctico del Grande Inter y el renacimiento de la selección italiana campeona de Europa.
Valentino Mazzola murió en 1949 junto al Grande Torino en la catástrofe aérea de Superga. Sandro llegó después al Inter y fue protagonista de su primera gran era europea bajo Helenio Herrera en los años sesenta, antes de retirarse en 1977.
Para el Inter, su muerte supone la pérdida de uno de los pocos símbolos vivos del equipo que construyó la identidad internacional del club. Para el fútbol italiano, cierra otro vínculo directo con la generación campeona de Europa de 1968 y finalista mundial en 1970.
Mazzola jugó toda su carrera profesional en el Inter y más tarde ocupó funciones directivas.
Su padre Valentino era capitán del Grande Torino y murió en Superga cuando Sandro tenía seis años.
Fuentes: UEFA — fallece Sandro MazzolaEuropa Press — Inter confirma la muerteThe Guardian — matchday live y homenaje
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