El metal retrocede un 0,7% hasta los 3.992 dólares la onza después de que el PCE subyacente de EE.UU. subiera al 3,1% interanual, lo que refuerza las apuestas de otra subida de tipos de la Reserva Federal en diciembre. Las tensiones en Oriente Próximo, aunque siguen presentes, no han bastado para sostener el refugio seguro.
El oro (XAU/USD) perdió el nivel psicológico de los 4.000 dólares por onza este viernes, lastrado por un dato de inflación PCE en Estados Unidos más alto de lo esperado que alimenta las expectativas de una nueva subida de tipos de la Fed en diciembre, pese a que las tensiones en Oriente Próximo siguen sin resolverse. El metal retrocede un 0,7% hasta los 3.992 dólares la onza después de que el PCE subyacente de EE.UU. subiera al 3,1% interanual, lo que refuerza las apuestas de otra subida de tipos de la Reserva Federal en diciembre. Las tensiones en Oriente Próximo, aunque siguen presentes, no han bastado para sostener el refugio seguro. En la práctica: Una Fed más dispuesta a subir tipos en diciembre encarece el coste de oportunidad de mantener oro, lo que puede frenar el reciente rally del metal y afectar a fondos y bancos centrales que lo usan como cobertura frente a la inflación y la incertidumbre geopolítica.

Lingotes de oro. Imagen genérica de archivo.
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El precio del oro al contado (XAU/USD) cotizaba este viernes cerca de los 3.992 dólares por onza troy, un retroceso de aproximadamente el 0,7% que lo sitúa por debajo de la cota de los 4.000 dólares, según datos recogidos por la firma de análisis FX Leaders en su informe de mercado publicado a las 04:30 GMT del 30 de octubre.
El detonante inmediato fue la publicación, el 29 de octubre, del índice de precios de gasto en consumo personal (PCE) de Estados Unidos correspondiente a septiembre, que mostró una subida interanual del 3,6% en la tasa general y del 3,1% en la tasa subyacente, frente al 3,0% del mes anterior, de acuerdo con el seguimiento de TradingEconomics y la cobertura de StockTitan sobre el informe. El PIB del tercer trimestre, además, creció a un ritmo anualizado del 3,4%, por encima del 3,2% previsto, y las peticiones semanales de subsidio por desempleo cayeron a unas 194.000, un combinado de datos que los mercados interpretaron como señal de una economía todavía resistente.
Esa combinación de crecimiento sólido e inflación persistente ha llevado a los mercados de futuros a asignar una probabilidad cercana al 75% a que la Reserva Federal apruebe una nueva subida de tipos en su reunión de diciembre, un porcentaje que, según FX Leaders, ha bajado ligeramente desde el 83% que se descontaba tras la reunión del banco central del miércoles, pero que sigue siendo elevado y penaliza a un activo como el oro, que no genera rentabilidad y pierde atractivo cuando suben los tipos de interés reales.
El retroceso se produce a pesar de que la tensión geopolítica en Oriente Próximo no ha remitido. Irán advirtió el 28 de octubre del impacto que tendría en los mercados mundiales una reanudación de las hostilidades en la región, mientras continuaba el recuento de los resultados electorales en Israel, según informó CNN en Español. El enviado especial de Estados Unidos para Siria e Irak, Tom Barrack, dijo esperar que la tensión se alivie en las próximas dos semanas, en un contexto en el que Catar continúa actuando como mediador entre Teherán y Washington.
El nivel de soporte técnico más vigilado por los analistas se sitúa en los 3.978,64 dólares; una ruptura de ese umbral abriría la puerta a probar los 3.952,52 y después los 3.921,80 dólares, según la lectura técnica de FX Leaders, que mantiene un sesgo bajista mientras el precio no recupere los 4.030 dólares.
El movimiento se enmarca en una fase de mayor volatilidad para el metal, que en agosto había tocado máximos históricos por encima de los 4.700 dólares antes de que el fortalecimiento del dólar y la resistencia de los datos macroeconómicos estadounidenses recortaran parte de esas ganancias en las semanas posteriores.
El oro ha tenido un año 2026 marcado por fuertes subidas ligadas a la demanda de refugio seguro ante la inflación persistente y los conflictos en Oriente Próximo, con una corrección reciente tras alcanzar máximos históricos en agosto.
Una Fed más dispuesta a subir tipos en diciembre encarece el coste de oportunidad de mantener oro, lo que puede frenar el reciente rally del metal y afectar a fondos y bancos centrales que lo usan como cobertura frente a la inflación y la incertidumbre geopolítica.
El oro había marcado máximos históricos por encima de los 4.700 dólares en agosto de 2026 antes de iniciar una corrección ligada al fortalecimiento del dólar y a varios datos macroeconómicos estadounidenses mejores de lo esperado.