El presidente Abelardo de la Espriella revirtió la ruptura decretada en 2024 por Gustavo Petro: Colombia trasladó su embajada de Tel Aviv a Jerusalén y reactivó el tratado de libre comercio con Israel, en una ceremonia con Netanyahu y los cancilleres de ambos países. Arabia Saudí, Palestina y la Organización de Cooperación Islámica denunciaron el movimiento como una violación del derecho internacional.
Colombia inauguró el 14 de octubre su embajada en Jerusalén, en sustitución de la sede de Tel Aviv, y reactivó el tratado de libre comercio con Israel que había sido roto por el expresidente Gustavo Petro en 2024. La decisión, impulsada por el presidente Abelardo de la Espriella, fue celebrada por Israel pero denunciada por Arabia Saudí, Palestina y la Organización de Cooperación Islámica como una violación del derecho internacional. El presidente Abelardo de la Espriella revirtió la ruptura decretada en 2024 por Gustavo Petro: Colombia trasladó su embajada de Tel Aviv a Jerusalén y reactivó el tratado de libre comercio con Israel, en una ceremonia con Netanyahu y los cancilleres de ambos países. Arabia Saudí, Palestina y la Organización de Cooperación Islámica denunciaron el movimiento como una violación del derecho internacional. En la práctica: Colombia se convierte en el décimo país con embajada en Jerusalén y en el principal país latinoamericano en dar ese paso, según Israel.

Reunión bilateral con el señor Abelardo de la Espriella, Presidente Electo de la República de Colombia, Cali 07 Agosto 2026 - 55448919148
Autor de la fotografía sin identificar · Licencia: Public domain · Archivo original · Condiciones de la licencia
El Gobierno de Abelardo de la Espriella inauguró el 14 de octubre de 2026 la embajada de Colombia en Jerusalén, trasladando la sede diplomática que hasta entonces operaba en Tel Aviv, según informaron de forma coincidente Infobae, El Universal, Semana y RTVE. El acto, organizado por el Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel, contó con la participación del primer ministro Benjamín Netanyahu, el canciller israelí Gideon Sa'ar, el canciller colombiano Omar Bula Escobar y la nueva embajadora colombiana, Tania Gilinski. Según Sa'ar, Colombia se convirtió en el décimo país con representación diplomática en Jerusalén.
La apertura de la embajada revierte la ruptura de relaciones diplomáticas que el entonces presidente Gustavo Petro decretó el 1 de mayo de 2024 en protesta por la ofensiva militar israelí en la Franja de Gaza, cuando Colombia cerró su embajada en Tel Aviv y retiró a su embajador. De la Espriella había prometido durante su campaña presidencial restablecer el vínculo con Israel; en sus declaraciones durante la ceremonia, citadas por Infobae, afirmó que 'desde el inicio de mi gobierno, incluso desde la campaña que me llevó a la presidencia, tomé la decisión de restablecer plenamente las relaciones diplomáticas con Israel y reconstruir un vínculo que considero fundamental y estratégico para los intereses de ambas naciones'. El canciller Sa'ar, por su parte, calificó la apertura de embajada en Jerusalén como un acto que 'es reconocer una verdad histórica'.
Un día antes de la inauguración, el 13 de octubre, ambos países reactivaron el tratado de libre comercio bilateral que también había sido suspendido por Petro, y restablecieron la exención reciproca de visado para turistas, según reportó El Universal. Infobae añadió que, durante la visita del canciller Bula, el ciudadano colombo-israelí Elkana Bohbot —retenido 738 días por Hamás— recibió su pasaporte, y que la cooperación bilateral anunciada se extenderá a seguridad, comercio, inversión, agricultura, ciencia y tecnología, además de asistencia a ciudadanos colombianos en el exterior.
La decisión generó un rechazo diplomático inmediato. El Ministerio de Asuntos Exteriores de Arabia Saudí calificó la apertura de la embajada como 'una violación flagrante del derecho internacional y de las resoluciones internacionales legítimas' y una 'interferencia directa' en el estatus legal e histórico de Jerusalén, que considera territorio ocupado, según recogieron Infobae y El Universal a partir de agencias. El comunicado saudí, que según estos medios invocó como precedente el reconocimiento estadounidense de Jerusalén como capital de Israel en 2017 y el traslado de su embajada en 2018, pidió a la comunidad internacional y al Consejo de Seguridad de la ONU actuar frente a lo que calificó de 'políticas israelíes ilegales'. TRT Español reportó que Palestina, Jordania y la Organización de Cooperación Islámica se sumaron al rechazo por la misma razón: consideran que la ubicación de la embajada constituye un reconocimiento de la soberanía israelí sobre territorio en disputa.
Colombia e Israel no han respondido públicamente, según las fuentes consultadas, a la acusación saudí de violación del derecho internacional; su discurso público se ha centrado en presentar el episodio como la restauración de un 'vínculo estratégico' bilateral, en palabras de De la Espriella recogidas por El País (Colombia), y no como una toma de posición sobre el estatus final de Jerusalén. Conviene distinguir ambos planos: lo establecido es que Colombia trasladó su sede diplomática y reactivó el comercio con Israel; lo que sigue siendo una disputa política y jurídica sin resolución internacional es si ese traslado vulnera o no el derecho internacional sobre el estatus de Jerusalén, un punto sobre el que no existe pronunciamiento de un tribunal u organismo con competencia vinculante citado por las fuentes revisadas.
Netanyahu elogió personalmente a De la Espriella durante el acto, calificando su decisión de muestra de 'valentía' política, según el titular y la cobertura de Infobae sobre la intervención del primer ministro israelí. La nueva sede diplomática colombiana quedó ubicada en la calle Rabbi Akiva, en el sector occidental de Jerusalén, de acuerdo con los detalles recogidos por los medios colombianos que cubrieron la ceremonia. El acto se sumó así a una serie de gestos simbólicos —el pasaporte entregado a Bohbot, la presencia de autoridades de ambos países— que el Gobierno de De la Espriella ha usado para proyectar el restablecimiento de relaciones como un giro de política exterior respecto a la etapa de Petro, y no como un simple trámite administrativo.
En Colombia, la decisión no fue unánime: sectores progresistas y grupos de oposición cuestionaron públicamente la elección de Jerusalén como sede, al considerar que esa ubicación toma partido en el conflicto israelí-palestino en lugar de mantener la posición tradicional de la diplomacia colombiana, que durante décadas mantuvo su embajada en Tel Aviv como la mayoría de los países que reconocen a Israel sin pronunciarse sobre el estatus final de Jerusalén. Esa división interna, reportada por Infobae junto a la cobertura de la ceremonia, anticipa que el debate sobre la decisión seguirá vivo en la política colombiana más allá del acto protocolario del 14 de octubre.
La apertura se enmarca además en una ofensiva diplomática más amplia de Israel para sumar embajadas en Jerusalén: el canciller Sa'ar ha presentado como objetivo central de su gestión ampliar el número de países con representación en la ciudad. Ese esfuerzo explica en parte por qué Israel dio un peso protocolario alto a la ceremonia colombiana, con la participación directa de Netanyahu, mientras que para Arabia Saudí, Palestina, Jordania y la Organización de Cooperación Islámica cada nueva embajada en Jerusalén representa un precedente que erosiona la posición internacional mayoritaria —sostenida también por la ONU— de no reconocer unilateralmente la soberanía israelí sobre la ciudad hasta que se resuelva su estatus final en una negociación de paz.
Estados Unidos reconoció Jerusalén como capital de Israel en diciembre de 2017 y trasladó su embajada en mayo de 2018, un precedente citado por Arabia Saudí en su comunicado de rechazo a la decisión colombiana.
Colombia se convierte en el décimo país con embajada en Jerusalén y en el principal país latinoamericano en dar ese paso, según Israel.
La reactivación del tratado de libre comercio y de la exención de visados restablece de forma plena los vínculos comerciales y de movilidad entre ambos países, suspendidos desde 2024.
El movimiento tensiona las relaciones de Colombia con Arabia Saudí, Palestina y la Organización de Cooperación Islámica, que lo consideran una violación del derecho internacional.
El estatus de Jerusalén es objeto de disputa internacional desde 1948; la mayoría de los países mantienen sus embajadas en Tel Aviv por no reconocer la soberanía israelí sobre Jerusalén Oriental, ocupada por Israel en 1967.
Gustavo Petro rompió relaciones diplomáticas con Israel el 1 de mayo de 2024 en protesta por la ofensiva militar israelí en Gaza, cerrando la embajada en Tel Aviv y suspendiendo el tratado de libre comercio bilateral.