El nuevo informe mundial del agua describe un ciclo hidrológico cada vez más errático: menos caudales normales, descenso sostenido del almacenamiento terrestre y pérdida glaciar generalizada por cuarto año consecutivo.
La Organización Meteorológica Mundial ha publicado su evaluación global del agua correspondiente a 2025 y el diagnóstico combina dos señales preocupantes: **menos disponibilidad sostenida de agua dulce y un ciclo hidrológico más errático**.
Según la OMM, 2025 fue uno de los años con **menores caudales fluviales de los últimos 35 años**. La lectura no se limita a una anomalía anual: durante los últimos siete años se ha registrado el menor número de ríos con caudales considerados normales desde 1991.
El informe también detecta una disminución continuada del **almacenamiento de agua en la superficie terrestre durante la última década**. Esa categoría integra reservas que sostienen consumo humano, agricultura, ecosistemas y actividad económica.
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Los glaciares añaden otra señal de fondo. La OMM registra una **pérdida generalizada de masa glaciar por cuarto año consecutivo en todas las regiones**, reforzando la tendencia de reducción de reservas naturales de agua.
La organización describe un ciclo del agua que oscila cada vez más entre extremos: sequías prolongadas en unas regiones y episodios de lluvias o inundaciones severas en otras. La consecuencia es que disponer de una media anual ya no basta para describir el riesgo real.
El impacto humano es muy desigual. Asia y África concentraron conjuntamente al menos la mitad de los eventos extremos relacionados con el agua registrados en los últimos cinco años y **más del 80% de las muertes notificadas asociadas a esos fenómenos**.
El informe también subraya un problema de medición: aunque la disponibilidad de datos hidrológicos ha mejorado, siguen existiendo grandes carencias precisamente en algunas de las zonas más afectadas. Eso limita la capacidad de anticipar crisis y asignar recursos.
Para Europa y España, el informe no implica automáticamente una trayectoria idéntica a la media mundial, pero sí refuerza una idea útil para el seguimiento de sequías, incendios e inundaciones: el riesgo hídrico debe analizarse como volatilidad y disponibilidad real, no solo como precipitación acumulada.
El informe analiza el ciclo hidrológico de 2025 y tendencias de los últimos cinco a diez años.
La OMM publica esta evaluación global de forma anual.
Los datos combinan caudales, almacenamiento terrestre, glaciares y eventos extremos.
Fuentes: OMM — State of Global Water Resources 2025OMM — comunicado sobre tendencias hídricas
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