Abascal evitó por segundo año consecutivo el desfile militar del 12-O para viajar a Ceuta junto al líder de la ultraderecha francesa Jordan Bardella, mientras Ayuso auguraba que sería 'el último desfile' de Sánchez, en una jornada ya marcada por los abucheos al presidente y la tensión entre ultras y la acampada de Sol.
El desfile militar del Día de la Fiesta Nacional se celebró este lunes en Madrid presidido por los Reyes, la princesa Leonor y la infanta Sofía, en un acto marcado por el adelanto electoral: Pedro Sánchez fue recibido con pitos, insultos y abucheos a su llegada. Santiago Abascal evitó por segundo año consecutivo la tribuna para viajar a Ceuta junto al líder ultraderechista francés Jordan Bardella, mientras Isabel Díaz Ayuso auguraba que sería 'el último desfile' de Sánchez. Horas después, un grupo de manifestantes ultras intentó increpar a la acampada por la vivienda de la Puerta del Sol, lo que obligó a un despliegue policial, siete semanas antes de las elecciones generales del 29 de noviembre. Abascal evitó por segundo año consecutivo el desfile militar del 12-O para viajar a Ceuta junto al líder de la ultraderecha francesa Jordan Bardella, mientras Ayuso auguraba que sería 'el último desfile' de Sánchez, en una jornada ya marcada por los abucheos al presidente y la tensión entre ultras y la acampada de Sol.

Imagen de archivo del desfile de la Fiesta Nacional en Madrid en su edición de 2025.
Foto: Javier Perez Montes (Nerve net) / Wikimedia Commons · Licencia: CC BY-SA 4.0 · Archivo original · Condiciones de la licencia
El desfile de las Fuerzas Armadas por el Día de la Fiesta Nacional se celebró este lunes en Madrid tal y como estaba previsto, presidido por los Reyes Felipe VI y Letizia desde la tribuna instalada en la plaza de Cánovas del Castillo, junto a la fuente de Neptuno. Al acto, que comenzó a las 11:00 horas, asistieron también la princesa Leonor y la infanta Sofía, y según la cobertura de medios como Euronews y El Español al desfile se acercaron del orden de decenas de miles de personas a lo largo del recorrido por el eje Prado-Recoletos.
El acto tuvo una lectura política añadida porque se celebra en plena precampaña de las elecciones generales anticipadas del 29 de noviembre, convocadas por Pedro Sánchez a principios de octubre tras el rechazo parlamentario a sus decretos de vivienda. El presidente del Gobierno llegó a las 10:57 horas en su vehículo oficial a la plaza de Cánovas del Castillo y permaneció varios minutos en su interior antes de dirigirse a la tribuna de autoridades; en ese momento, un grupo de asistentes congregados en las inmediaciones le recibió con pitos, silbidos e insultos, entre ellos gritos explícitos contra su persona, según coinciden las crónicas de El Español, Infobae y El Debate. La reacción contrastó con los aplausos dedicados a Felipe VI al inicio del acto, según las mismas fuentes.
Más allá del incidente, la jornada tuvo un componente institucional propio: la princesa Leonor participó por primera vez con el uniforme de oficial, tras completar sus tres años de formación militar en la Academia General Militar de Zaragoza, la Escuela Naval de Marín y la Academia General del Aire de San Javier. A diferencia de las tres ediciones anteriores, en las que su uniforme reflejaba la academia que cursaba en ese momento, Leonor desfiló este año con el uniforme del Ejército de Tierra como reconocimiento simbólico a la formación ya completada, aunque sus despachos de oficial no se le entregarán formalmente hasta 2027, según detalló Infobae.
El resto del programa se desarrolló según lo previsto en la planificación oficial difundida por el Ministerio de Defensa y el Ayuntamiento de Madrid: honores militares, revista de tropas, salto paracaidista de la Patrulla Acrobática Paracaidista con la bandera nacional, homenaje a los caídos y desfiles aéreo y terrestre. Según el detalle del dispositivo recogido por DS Alicante, participaron 4.380 militares (3.850 hombres y 530 mujeres), 82 aeronaves, 144 vehículos y 286 caballos a lo largo del recorrido entre Atocha y la plaza de Colón. El acto concluyó con la recepción tradicional de autoridades en el Palacio Real.
El episodio de los abucheos a Sánchez se produjo apenas un día después de que el presidente iniciara formalmente la precampaña electoral con mítines en Ponferrada y Dos Hermanas, en los que ya había situado la vivienda como eje de su discurso frente a PP y Vox. La presencia de Felipe VI, Letizia, Leonor y la infanta Sofía en la tribuna real, por el contrario, transcurrió sin incidentes reseñados por la prensa, lo que varios medios destacaron como contraste directo con la recepción al jefe del Ejecutivo. El Gobierno no realizó declaraciones oficiales inmediatas sobre el recibimiento, mientras algunos dirigentes de la oposición difundieron en redes sociales imágenes y vídeos del momento.
El líder de Vox, Santiago Abascal, evitó por segundo año consecutivo acudir a la tribuna de autoridades del desfile madrileño: según coinciden eldiario.es y DS Alicante, viajó en su lugar a Ceuta, donde se encontró con el líder de la ultraderecha francesa Agrupación Nacional, Jordan Bardella, en un gesto enmarcado en la tensión migratoria registrada este verano en la frontera con Marruecos. Abascal justificó su ausencia alegando que no quería 'compartir estrado con traidores', según recoge eldiario.es. Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, coincidió en la tribuna con Sánchez en un cruce protocolario frío y, según la misma fuente, declaró después que este sería 'el último desfile' del presidente y que 'España no puede aguantar este Gobierno ni un día más'. El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, asistió desde la zona de invitados y fue visto consultando su teléfono y conversando con aliados regionales como el presidente aragonés Jorge Azcón, según el mismo diario.
Horas después del desfile, la tensión se trasladó a la Puerta del Sol, donde un grupo de manifestantes llegados del entorno del desfile y de colectivos ultras, portando banderas de España, de Falange y con la cruz de Borgoña, se dirigió hacia la acampada por el derecho a la vivienda instalada en la plaza desde finales de septiembre. Según coinciden El Español, La Región y Orain.eus/Diario Vasco, el grupo profirió consignas como 'Arriba España' e insultos explícitos contra Pedro Sánchez, y varios de sus integrantes hicieron el saludo fascista; algunos medios añaden que se lanzaron huevos y se mostró una pastilla de jabón hacia los acampados en alusión a su higiene. La Policía Nacional desplegó un cordón de furgones y agentes entre ambos grupos para impedir el contacto directo y, según El Español, trabajó para dispersar a los manifestantes ultras.
Desde el lado de la acampada, sus integrantes respondieron con cánticos antifascistas y organizaron una cadena humana para proteger el perímetro del campamento, sin que se registraran agresiones físicas de gravedad más allá del cruce verbal y el lanzamiento de algunos objetos, según la cobertura coincidente de los medios consultados. Los portavoces de la protesta, que mantiene reivindicaciones ligadas al derecho a la vivienda desde su instalación el 26 de septiembre, aseguraron que continuarán con la acampada. El episodio se produce después de que el 3 de octubre otro grupo, convocado por la plataforma Indignados por España, ya se hubiera concentrado en Cibeles contra la misma acampada.
El desfile del 12 de octubre se celebra anualmente en Madrid desde hace décadas como acto central de la Fiesta Nacional de España.
Leonor ha completado en los últimos tres años su formación en las tres academias militares (Tierra, Armada y Aire), un itinerario que forma parte de su preparación institucional como heredera de la Corona.
Abascal ya evitó el desfile de 2025 por motivos similares, lo que convierte 2026 en su segundo año consecutivo de ausencia de la tribuna oficial.
La acampada de Sol ya había sido objeto de una contramanifestación el 3 de octubre, cuando unas 400 personas convocadas por la plataforma Indignados por España se concentraron en Cibeles en su contra.
El desfile confirma el estreno de la princesa Leonor como oficial de las Fuerzas Armadas tras completar su formación militar, un hito institucional en su proceso hacia la jefatura futura del Estado.
El recibimiento hostil a Pedro Sánchez, documentado por varios medios, se suma a la serie de actos de precampaña marcados por la tensión política de cara a las elecciones generales del 29 de noviembre.
El boicot de Abascal a la tribuna madrileña para viajar a Ceuta junto a Bardella, y la frase de Ayuso sobre el 'último desfile' de Sánchez, muestran cómo la crisis migratoria y el adelanto electoral se entrelazan en la precampaña.
Tras el desfile, un grupo de manifestantes ultras intentó increpar a la acampada por el derecho a la vivienda instalada en la Puerta del Sol desde finales de septiembre, obligando a un despliegue policial para evitar enfrentamientos entre ambos grupos.
El desfile de la Fiesta Nacional es un acto institucional anual que conmemora el 12 de octubre y reúne a representantes de las Fuerzas Armadas, la Casa Real y el Gobierno.
El acto se produjo en el arranque de la precampaña de las elecciones generales anticipadas del 29 de noviembre de 2026, convocadas por Sánchez tras perder el respaldo parlamentario a sus decretos de vivienda.
La ausencia de Abascal se enmarca en la tensión migratoria y política registrada este verano en la frontera de Ceuta con Marruecos, que ha situado a la ciudad autónoma en el centro del debate de precampaña; los Reyes tienen previsto viajar a Ceuta y Melilla los días 13 y 14 de octubre.
La acampada de la Puerta del Sol por el derecho a la vivienda, conocida como 26S, se instaló la noche del 26 de septiembre de 2026 tras una manifestación convocada por el Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Madrid, centrada en el caso de una vecina de 87 años desahuciada tras setenta años en su vivienda.