Wiresdesk
← Volver
internacional / america-latina / seguridad / crimen-organizadoRedacción WIRESdesk

Brasil y Colombia colocan la seguridad en el centro: dos crisis de crimen organizado que se parecen menos de lo que parece

En Brasil, la criminalidad se ha convertido en un eje de la campaña presidencial mientras bandas y milicias condicionan barrios urbanos. Colombia afronta al menos ocho focos de violencia y grupos armados con más de 27.000 integrantes, además de control territorial y paros armados. Compararlos exige separar violencia urbana, insurgencia y capacidad estatal.

Resumen hablado · ≈2 min
Leer el resumen

Brasil y Colombia comparten una gran preocupación por la seguridad, pero no el mismo problema. En Brasil pesa especialmente el poder urbano de facciones y milicias; en Colombia el Estado sigue enfrentándose además a grupos armados con control territorial y capacidad militar. La criminalidad ha saltado del margen al centro de la política latinoamericana. En Brasil es uno de los asuntos dominantes de la campaña presidencial; en Colombia el nuevo Gobierno enfrenta sus primeros pulsos con grupos armados capaces de paralizar territorios. Las dos historias se alimentan mutuamente en el debate regional, pero usar una como receta automática para la otra borra diferencias esenciales. En Brasil, la criminalidad se ha convertido en un eje de la campaña presidencial mientras bandas y milicias condicionan barrios urbanos. Colombia afronta al menos ocho focos de violencia y grupos armados con más de 27.000 integrantes, además de control territorial y paros armados. Compararlos exige separar violencia urbana, insurgencia y capacidad estatal.

Brasil y Colombia colocan la seguridad en el centro: dos crisis de crimen organizado que se parecen menos de lo que parece

Qué ha pasado

Brasil y Colombia están viviendo al mismo tiempo una discusión intensa sobre seguridad, pero parten de problemas que solo coinciden parcialmente.

En Brasil, Associated Press sitúa el crimen entre los asuntos centrales de la elección presidencial. La preocupación alcanza barrios de Rio donde residentes conviven con facciones criminales, milicias y operaciones policiales.

El efecto cotidiano no se limita a estadísticas de homicidios. En territorios controlados por organizaciones criminales pueden aparecer cobros, amenazas, control de servicios y restricciones de movilidad.

La respuesta tampoco es únicamente policial. AP documenta proyectos comunitarios que utilizan deporte, formación profesional y testimonios de antiguos miembros de bandas para reducir reclutamiento y ofrecer salidas económicas a jóvenes.

La campaña política superpone a esa realidad diferentes propuestas de seguridad. WIRESdesk no convierte esas propuestas en un ranking: la pregunta es qué problema concreto pretende resolver cada instrumento y qué evidencia existe sobre sus efectos.

Colombia arranca desde otra estructura. Un diagnóstico de mitad de año citado por EL PAÍS contabilizaba al menos cinco grandes grupos ilegales con más de 27.000 integrantes y ocho focos activos de violencia.

Allí el control criminal se mezcla con el legado del conflicto armado. Algunas estructuras disponen de hombres armados, corredores rurales, capacidad de reclutamiento y economías vinculadas a coca, minería, extorsión y contrabando.

El episodio de Santa Marta mostró esa diferencia. Las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada consiguieron imponer un paro armado de tres días en una de las principales zonas turísticas del país.

El Gobierno respondió con despliegue militar y operaciones contra mandos de la organización. Una de esas acciones quedó después bajo escrutinio por la denuncia de una familia que sostiene que uno de los fallecidos era un campesino sin vínculos criminales.

Ese caso recuerda otra dimensión del problema: la eficacia de una política de seguridad no se mide solo por capturas o bajas. También importan legalidad, identificación de objetivos, protección de civiles y capacidad de investigación posterior.

Brasil y Colombia sí comparten un reto: las organizaciones ilegales se adaptan a los huecos del Estado. Allí donde policía, justicia, servicios o empleo formal son débiles, la organización criminal puede convertirse en regulador de facto.

Pero el tipo de respuesta debe corresponder al tipo de control. Desarticular una red de extorsión urbana exige capacidades diferentes a recuperar un corredor rural ocupado por un grupo armado.

Por eso este será un expediente regional útil para WIRESdesk. La pregunta no será quién promete más dureza, sino qué estructuras existen, cómo cambian y qué resultados verificables producen las políticas aplicadas en cada país.

El histórico que importa

Brasil arrastra desde hace décadas la expansión de facciones vinculadas al narcotráfico y, en algunas ciudades, milicias que controlan servicios, transporte y territorios urbanos.

La Constitución brasileña distribuye competencias de seguridad entre distintos niveles y cuerpos, lo que convierte la coordinación federal-estatal en una cuestión recurrente.

Colombia suma a la criminalidad organizada una historia de conflicto armado, guerrillas, paramilitarismo y disidencias que han mantenido estructuras rurales y corredores de economías ilegales.

Los acuerdos de paz de 2016 redujeron algunas formas de violencia, pero no eliminaron la competencia territorial entre grupos armados.

La política de Paz Total del Gobierno anterior abrió múltiples mesas de negociación, varias de las cuales llegaron suspendidas o debilitadas al cambio de administración de 2026.

El nuevo Gobierno de Abelardo de la Espriella ha priorizado operaciones de fuerza y ruptura o revisión de algunos procesos de negociación.

Cómo te afecta

Associated Press describe la seguridad como un asunto central de la campaña presidencial brasileña.

En Rio de Janeiro, comunidades conviven con facciones criminales, milicias y operaciones policiales, mientras surgen programas vecinales de prevención y reinserción.

Colombia llegó al cambio de Gobierno con al menos ocho focos de violencia activos y más de 27.000 integrantes en cinco grandes estructuras ilegales, según el diagnóstico citado por EL PAÍS en junio.

En septiembre las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada impusieron un paro armado de tres días en el área de Santa Marta y el Gobierno respondió con un amplio despliegue de fuerza.

Una de las operaciones posteriores quedó bajo investigación después de que la familia de una de las personas muertas denunciara que era un civil; Defensa remitió el caso a Fiscalía y Medicina Legal.

Las respuestas estatales son políticamente relevantes, pero WIRESdesk no evalúa cuál de ellas debería adoptarse ni extrapola resultados entre países.

Contexto

BRASIL — El problema urbano. En Rio, el poder criminal no se limita al tráfico de drogas: algunas organizaciones cobran por servicios, transporte, protección y acceso a territorios, además de disputar el control a otras facciones y al Estado.

BRASIL — La campaña. AP señala que la criminalidad se ha convertido en un eje de la elección presidencial. Los candidatos plantean respuestas diferentes, desde mayor dureza policial hasta mecanismos de coordinación y prevención. WIRESdesk describe esas posiciones sin ordenar cuál es preferible.

BRASIL — La respuesta desde abajo. En varias comunidades de Rio existen programas de mentoría, deporte, formación profesional y reinserción impulsados por residentes y antiguos miembros de bandas. No sustituyen a la policía, pero muestran que seguridad y prevención operan en capas distintas.

COLOMBIA — La dimensión territorial. El diagnóstico previo al cambio de Gobierno contabilizaba al menos ocho focos de violencia y más de 27.000 integrantes en grandes grupos ilegales.

COLOMBIA — El paro armado. Las ACSN demostraron en septiembre que una organización puede afectar durante días a una zona turística como Santa Marta mediante amenazas, restricciones de movilidad y control territorial.

COLOMBIA — La respuesta estatal. El Gobierno desplegó unos 500 militares y desarrolló operaciones contra la estructura. El éxito operativo debe separarse de las investigaciones sobre posibles víctimas civiles.

LA DIFERENCIA CLAVE — Una organización criminal urbana que controla un barrio no es jurídicamente ni operativamente idéntica a un grupo armado que controla rutas rurales, impone paros y combate con fuerzas estatales.

EL PUNTO COMÚN — Narcotráfico, extorsión, lavado, corrupción, control social y capacidad de intimidación pueden aparecer en ambos modelos.

EL RIESGO DE COPIAR RECETAS — Una política diseñada para una ciudad brasileña puede no servir para una región rural colombiana, y una estrategia militar colombiana no puede trasladarse sin más a un contexto urbano brasileño.

QUÉ MEDIR — Homicidios, extorsiones, desapariciones, control territorial, capacidad financiera, reclutamiento, confianza institucional, denuncias de abusos y acceso efectivo a justicia ofrecen una imagen más útil que un único indicador de mano dura.

Lo que no está confirmado

  • Brasil está en campaña electoral; las propuestas de candidatos se presentan como posiciones documentadas, no como recomendaciones ni predicciones sobre el resultado.
  • Las cifras de integrantes de grupos ilegales en Colombia son estimaciones y pueden cambiar con capturas, desmovilizaciones, reclutamiento y reconfiguración de estructuras.
  • La denuncia de una posible ejecución extrajudicial en Santa Marta está bajo investigación; no debe tratarse como responsabilidad probada de las fuerzas estatales.
  • El término 'crimen organizado' engloba estructuras con objetivos, capacidad y relación con el territorio muy diferentes.
  • Las comparaciones internacionales son útiles para identificar mecanismos, no para trasladar automáticamente políticas o conclusiones.

Fuentes: Associated Press — crimen y respuestas comunitarias en Rio durante la campañaEL PAÍS América Colombia — diagnóstico de seguridad previo al cambio de GobiernoEL PAÍS América Colombia — pulso con las ACSN en Santa MartaEL PAÍS América Colombia — denuncia sobre una víctima del operativo

Más sobre esta historia

Lo más leído

  1. 1Economía / Energía / InfraestructurasPortugal pagó 389,8 millones por el 13,7% de REN y quiere llegar hasta el 20%: qué justifica la prima
  2. 2Economía de bolsilloEl Gobierno declara estratégicos los proyectos renovables y de almacenamiento en nudos de transición justa
  3. 3Economía de bolsilloInditex logra el mayor beneficio semestral de su historia: 2.980 millones (+6,8%)
  4. 4Economía de bolsilloAmancio Ortega entra en el alquiler residencial británico con una compra de 175 millones en Baker Street

Selección Wiresdesk

  1. Golf / Negocio / FinanzasLIV Golf entra en Chapter 11: Rahm encabeza la lista de jugadores acreedores y el circuito intenta sobrevivirLIV Golf no ha anunciado una liquidación inmediata: se ha acogido al Chapter 11 en Nueva Jersey para reestructurarse. Sus pasivos declarados superan ampliamente sus activos y Jon Rahm figura con unos 7,47 millones de…
  2. Fútbol / Datos / TácticaMbappé y el privilegio de defender menos: ¿sus goles compensan el coste para el equipo?La charla en la que Luis Enrique utilizó a Michael Jordan para exigir más trabajo defensivo a Mbappé ocurrió en abril de 2024. La pregunta importante no es solo si desde entonces defendió más, sino si el privilegio de…
  3. Economía de bolsilloGosbi bate récord en 2025: 71,3 millones en ventas y 16 millones de beneficioEl fabricante gerundense de comida para perros y gatos cerró 2025 como su mejor ejercicio, con 71,3 millones de euros de facturación y 16 millones de beneficio neto, aunque su ritmo de crecimiento se modera respecto al…
  4. Sociedad / ConsumoHíper Usera abre su 14.º cash en Arganda: qué cambia para vecinos y hosteleros frente a las grandes cadenasLa nueva tienda de Cash Híper Usera en Arganda del Rey es más interesante de lo que parece una apertura comercial corriente. Será el decimocuarto cash&carry de la enseña en Madrid y Toledo y llega después de varios años…