En 1887, el Parque del Retiro de Madrid acogió un zoológico humano junto a la Casa de Fieras, con la exhibición de un grupo de personas filipinas ideada por el mercader de animales alemán Carl Hagenbeck, un episodio que se repitió con otros colectivos en años posteriores.
En 1887, el Parque del Retiro de Madrid acogió, en un espacio contiguo a la histórica Casa de Fieras, un zoológico humano cuya idea original se atribuye al mercader de animales alemán Carl Hagenbeck, que vio en la exhibición de personas enjauladas una vía rentable de negocio dentro del auge que por entonces vivía el espectáculo de fieras y curiosidades exóticas en las grandes ciudades europeas.
El episodio más documentado de aquel zoológico humano madrileño fue la exhibición de un grupo de alrededor de 40 personas procedentes de Filipinas. La muestra se enmarcaba en una época en la que el colonialismo todavía se consideraba una práctica legítima, y exponer a ese grupo cumplía una doble función: mostrar al público madrileño lo que había en los territorios lejanos conquistados por España y, al mismo tiempo, servir de reclamo comercial para atraer visitantes al parque.
Para dotar de autenticidad al espectáculo, las personas exhibidas realizaban bailes rituales y desarrollaban labores como el trabajo del tabaco y la artesanía propias de su país de origen, siempre acompañadas de animales exóticos que reforzaban la puesta en escena. La prensa madrileña de la época reflejaba sin ambages la mentalidad racista imperante en la sociedad de entonces: el diario El Imparcial llegó a escribir sobre el grupo filipino que "en su constitución, en su aspecto, en su lenguaje, en sus maneras, en sus costumbres, en su color y hasta en sus trajes, esos compatriotas nuestros difieren grandemente de los filipinos más civilizados".
El caso filipino de 1887 no fue un hecho aislado en la historia del Retiro. Diez años después, en 1897, el Museo de Historia Natural presentó al público madrileño a un grupo de personas ashanti procedentes de África occidental, en otra exhibición de similares características. El parque acogió también, en otro momento, un denominado "poblado de esquimales" —en referencia a un grupo de personas inuit— que llegó a gozar de gran popularidad entre los visitantes del Retiro.
Esta práctica de exhibir a personas como si fueran piezas de un espectáculo no fue exclusiva de España: se popularizó en toda Europa a raíz de la Exposición Universal de Londres de 1851, que consolidó la idea de mostrar pueblos enteros y sus modos de vida tradicionales tanto para satisfacer la curiosidad del público general como para el supuesto estudio científico de médicos, naturalistas y los primeros antropólogos de la época. El testimonio de un hombre inuit exhibido en Chicago en 1893 resume el horror vivido por muchas de estas personas: "Estamos contentos de haber vuelto a la libertad y no estar más expuestos como si fuéramos animales. Nunca más volveremos".
El escenario físico donde se desarrollaron estas exhibiciones humanas en Madrid era la Casa de Fieras del Retiro, cuyo antecedente más antiguo se remonta a 1774, cuando el rey Carlos III inauguró un primer recinto zoológico junto al Jardín Botánico, en el espacio que actualmente ocupa la Cuesta de Moyano. El recinto se abrió finalmente al público en 1868, coincidiendo con la asunción de su gestión por parte del Ayuntamiento de Madrid, aunque el elevado coste de su mantenimiento llevó pocos años después a ceder los derechos de explotación a un empresario circense.
Este capítulo de la historia colonial de Madrid permaneció prácticamente desconocido para el gran público durante más de un siglo, hasta que una exposición celebrada en el Museo Nacional de Antropología de Madrid, durante el verano de 2017, contribuyó a visibilizar y recuperar la memoria de estos episodios, que hoy generan un fuerte rechazo moral al ser leídos con la perspectiva histórica y ética actual sobre el colonialismo y la dignidad humana.
El primer intento de instalar un recinto zoológico en Madrid data de 1774, con la Casa de Fieras inaugurada por Carlos III junto al Jardín Botánico, germen del espacio donde décadas más tarde se celebrarían las exhibiciones humanas del Retiro.
La recuperación de este episodio en exposiciones como la del Museo de Antropología de Madrid en 2017 ha contribuido a un debate público más amplio sobre la memoria colonial española y su tratamiento en espacios patrimoniales y educativos.
El Parque del Retiro de Madrid fue escenario de varios episodios de exhibición humana entre 1887 y finales del siglo XIX, vinculados a la Casa de Fieras del parque.
Fuentes: El Confidencial — El pecado original de Madrid: humanos exhibidos como fierasEl Español — Un zoológico humano en Madrid: el "poblado de esquimales" que conquistó El RetiroZona Retiro — El Parque del Retiro acogió un zoológico humano en 1887 junto a la Casa de Fieras
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